La clase había comenzado, Florin y Crina se percataron de que Katrina no había vuelto al salón y se sonrieron mutuamente con complicidad y comenzaron a escribirse mensajes de texto:
Crina «Creo que herimos los sentimientos de “la monja” debe estar llorando en el baño»
Florin «Sí, pobrecita, es que es tan frágil, jajaja»
Al terminar la clase, no resistieron la curiosidad, se dirigieron al baño y tal como lo pensaron, ahí estaba Katrina, sentada sobre el retrete leyendo un libro para pasar el tiempo.
—¡Katrina! ¿Qué haces aquí? Pensamos que habías ido llorando a buscar a tu hermano — Se burló Florin.
Katrina apretó los labios y suspiró, esperaba que entrara cualquier persona al baño y de las más de trecientas estudiantes, tenían que haber sido precisamente ellas.
—Escuchen chicas, tengo un problema de salud y olvidé mi medicamento, debo llamar a casa para que me lo envíen, pero también olvidé mi móvil ¿Me dejarían hacer una llamada?
—Oh, lo siento, pero mi móvil se ha quedado sin batería — Mintió Crina con una sonrisa burlona.
—Y no, yo no te puedo prestar el mío, si estás enferma, podrías contagiarme —dijo Florin.
Katrina se maldijo por haber pensado que podían ayudarla, sabía que ninguna de ellas lo haría, a menos de que tuviera un motivo para hacerlo.
—Escucha Crina, sé que lo que más quieres, es que mi hermano te invite al baile de graduación, si me ayudas, te prometo que haré que lo haga.
—¿Y cómo sé que lo conseguirás? —Preguntó entusiasmada y a Florin se le retorció el estómago, no soportaba la idea de que su amiga se saliera con la suya.
—Puedo hacerlo, Mihai todavía no invita a nadie y si yo le hablo bien de ti, estoy segura de que me va a escuchar.
La chica se imaginó en cuestión de segundos lo hermoso que sería llegar al baile del brazo del chico más guapo y codiciado del instituto y sin pensarlo dos veces, sacó el móvil de su bolso y se lo dio ante la mirada de desaprobación de su amiga.
Katrina hizo la llamada, devolvió el móvil y luego pensó que tendría que cumplir su promesa, aunque se muriera de celos por ver a su hermano bailando con esa rubia preciosa, aunque con la cabeza hueca.
Llamó a Lorenzo para no preocupar a su hermano y no interrumpir su examen, pero no habían pasado ni tres minutos cuando la puerta del baño se abrió intempestivamente.
—¿Katrina estás bien? —Preguntó y en cuanto vio a Florin y a Crina, intuyó que la estaban molestando —¿Se atrevieron a lastimarte? — Tomó a Crina del cuello y la acorraló contra la pared.
-¡Qué le hicieron! - Gritó.
La rubia se asustó al ver la furia en los ojos de Mihai, parecían tener fuego por dentro.
—No, no hermanito, suéltala, ellas no me hicieron nada, al contrario, me prestaron un móvil para llamar a Lorenzo, olvidé el protector solar y mi móvil, por haber salido con tanta prisa.
—Lo siento Crina, no quise asustarte, solo me preocupé por mi hermana — Le sonrió y le guiñó un ojo, haciendo que la rubia se derritiera por dentro.
—No te preocupes, yo solo la quería ayudar, es muy lindo de tu parte preocuparte así por tu hermana —Fingió, pero logró sacar su mejor sonrisa, a pesar del susto que había llevado y se le hizo muy extraña la forma en la que Mihai pasó de la furia a una sonrisa sin el menor trabajo.
A Katrina le dolió el estómago al ver el nivel de hipocresía de Crina y Florin estaba furiosa, su amiga, había conseguido unas palabras amables de parte de Mihai y si Katrina cumplía su palabra, la rubia tendría la oportunidad que tanto había buscado, de ir con él, al baile.
—Toma, debes tener cuidado, sabes que es muy importante que no olvides nunca un tubo con crema, no soportaría volver a verte como aquélla vez —Sacó un tubo de protector solar y se lo dio a Katrina, ante la mirada atónita de sus compañeras.
—Vámonos Crina, ya va a empezar la siguiente clase — Dijo Florin con una notoria molestia, jalándola del brazo para arrastrarla hacia la puerta.
—Sí, vamos — se dirigió a la puerta sin dejar de mirar a los ojos a Mihai —Te veo en el almuerzo, guapo, no olvides que tenemos una cita —Le guiñó un ojo y le mandó un beso.
Apenas salieron las chicas, Mihai abrazó a Katrina y la besó en la frente.
—No sabes qué susto me has dado, por favor princesa, nunca te vuelvas a exponer así, no soportaría si algo malo te pasara.
—Prometo que no va a volver a suceder, gracias por venir tan pronto.
—¿Por qué llamaste a Lorenzo? Tú sabes que yo siempre tengo un tubo de esa crema conmigo.
—Es qué no quise interrumpir tu examen, dijiste que era muy importante.
—Nena, ningún examen, ni nada en el mundo es más importante para mí que tú. ¿Lo sabes verdad?
Ella asintió con la cabeza y se recargó en su pecho, no había otro lugar donde se pudiera sentir mejor, era como si su aroma, hubiera sido diseñado para tranquilizarla.
Mihai regresó a su salón de clases y Katrina al suyo, después de haberse cubierto la piel del rostro y los brazos con el protector.
—¿Tanto drama por un protector solar? —Le dijo Florin a Crina, ella era más observadora y pudo ver el tubo de crema que le dio Mihai a Katrina.
—Supongo que es un protector medicado, porque lo que es un hecho es que él estaba verdaderamente preocupado. No importa lo que sea, pero “la monja” va a tener que cumplir su promesa de hacer que su hermano me invite al baile.
—Pues yo que tú, no me hacía tantas ilusiones, porque no creo que él haga todo lo que la hermana le pide y si no te ha mirado, es por algo.
—¡Querida! Si no supiera que eres mi amiga, pensaría que estás celosa porque estoy a punto de conseguir ir al baile con el chico más guapo del instituto.
—Eeeh… No digas tonterías, sabes que a mí el hermano de la rara no me interesa, si quisiera, ya habría conseguido que me invitara a mí.
Se quedaron calladas en cuanto el profesor, y detrás de él entró Katrina.
Crina le fingió una sonrisa y Florin volteó la mirada reafirmando que no la soportaba. Katrina siempre había pensado que había algo muy raro en esa chica, parecía ser la mejor amiga de Crina, pero ella la había visto mirándola con odio en algunas ocasiones y estaba segura de que “su amistad” era fingida.
Cuando al fin la clase terminó, el timbre anunció la hora del almuerzo.
—Me voy porque tengo una cita con Mihai —Dijo Crina en voz alta para que todo el grupo escuchara y las miradas se clavaron en Katrina.
Ella no sabía fingir, pero tuvo que hacerlo, le dedicó una sonrisa, aunque por dentro moría de celos, no soportaba la idea de ver a su hermano con ninguna mujer que no fuera ella.
Todos los chicos salieron del salón y Crina también lo hizo, Katrina se entretuvo recogiendo sus cosas y cuando estaba a punto de irse, Florin la detuvo jalándola del brazo.
—¿A dónde vas? No puedes ir a buscar a tu hermano, deja que él y Crina hablen tranquilos, solo les vas a estorbar.
—¿Por qué finges que Crina es tu amiga cuando en realidad no la soportas?
—¿Qué estás diciendo? ¿Estás loca? Crina es mi mejor amiga, estamos juntas desde el jardín de niños.
—¿No será que ya estás cansada de ser su sombra? De que ella siempre sea la mejor, la más bonita, la perfecta ¿y tú solo la mejor amiga?
—¿Cómo se te ocurre? Yo soy más bonita, más inteligente y tengo mejor cuerpo que ella.
—Pero siempre es ella la que sobresale más ¿o no? Dime Florin… ¿Querrías ser tú la que conquiste a mi hermano?
Florin se quedó pensando un momento en lo que iba a contestar, miró los ojos aceitunados de Katrina y apretó los puños.
—¡No! A mí no me interesa tu hermano, Crina se lo puede quedar, a él y a todos los hombres que quiera, es una maldita zorra.
—Es una pena que lleves tanto rencor dentro de ti, sobre todo cuando se trata de quien dice ser tu mejor amiga.
Katrina recogió sus cosas y caminó hacia la puerta, estaba a punto de salir cuando Florin cerró con fuerza para evitar que saliera.
—No me importa con quién salga Crina, no me importa tu hermano ni ningún otro chico del instituto ¿Entendiste?
Katrina asintió con la cabeza, pero sintió el rostro de Florin muy cerca del suyo. Tragó saliva y sintió su respiración agitada, la forma en que la chica la miraba la puso nerviosa.
Florin la miraba a los ojos y luego a los labios insistentemente y cuando sintió que se escapaba de sus manos, la besó en los labios logrando que Katrina se quedara paralizada por su atrevimiento.