bc

Atados al destino

book_age18+
110
FOLLOW
1K
READ
sex
second chance
dare to love and hate
bxg
bold
office/work place
like
intro-logo
Blurb

Una desilusión amorosa provocada por un engaño, lleva a separar lo que era para siempre. Lo que hace que alguien más aproveche la oportunidad de conquistar el corazón de Soraya. Por su parte el estar lejos de Soraya hace que Bruno se transforme en un hombre insensible, serio y de mal carácter. Los enredos generan confusión pero a la vez los acerca a la verdad de todo. Tal vez el amor pueda superarlo todo y salir vencedor. O tal vez, el corazón prefiera algo nuevo pero no muy diferente.

chap-preview
Free preview
Soraya
Despacio me levanto y, sin mirar atrás, emprendo la salida. -Soraya ¡Por favor! No te vayas. Hablemos. Todo tiene solución. Yo te amo. –Asegura Bruno.- Estoy seguro que hay una salida. Podemos solucionar esto.   No puedo pensar. El dolor en mi pecho es insoportable. Recojo los trozos de lo que queda de mi corazón y, con la poca dignidad que me queda, me doy vuelta para verlo de frente. -Esto no tiene solución. No hay salida. Quiero el divorcio.   En sus ojos se refleja el terror. Trata de seguirme pero Ulises lo frena. -No es momento de correrla. Yo la llevo para que llegue bien.   Bruno acepta abatido, pero no muy convencido.   Ulises me abraza por el hombro y me lleva hasta su auto. Me ayuda a subir. Arranca para dejar atrás los días más felices pero también el día de mi muerte.   Después de varios minutos de viaje Ulises llama mi atención. -Soraya. Soraya -He -Te decía que pienso que lo ideal ahora sería que tomes distancia y pienses las cosas con más frialdad. -Sí. Lo que digas. -No quiero presionarte pero necesito saber a dónde querés que te lleve. -A donde sea que no me encuentre Bruno. -Podemos ir a mi casa de campo. Ahí vas a estar tranquila. Podés quedarte el tiempo que necesites. -Gracias. -No tenés nada que agradecer   No tengo idea de cuánto tiempo pasó ni cómo llegamos hasta la casa de Ulises. Soy como un cuerpo inerte, un fantasma que se deja llevar de acá para allá. No puedo dejar de ver la imagen de sus manos entrelazadas, la sonrisa triunfal de ella, mi agonía y el dolor. Eso es lo peor. ¡Cómo duele todo esto!  Como autómata subo hasta lo que antes fue mi prisión, hoy es mi refugio. Me tiro sobre la cama con la idea de dejar las sábanas bañadas en mis lágrimas. Pero de pronto unos brazos fuertes me envuelven y sostienen. -Por favor. No vayas a llorar. No sirve de nada. Sé que eso es lo que más deseas en estos momentos pero… acá estoy. No voy a dejar que caigas ni que toques fondo. Así que date una ducha relajante y después vamos a cenar algo. ¿Ok?   Levanto la mirada y veo esos ojos esperanzados. -Ok.-Respondo sin mucha convicción.   La puerta se cierra y sin darme cuenta las lágrimas se escapan de mis ojos. Me limpio con el dorso de la mano y respiro profundo. -Nadie puede hacerte daño más que vos misma. Así que nada de llorar –Me digo en voz alta.   Deslizo por mi piel mi ropa y me meto bajo el agua caliente. Dejo que el calor me relaje y limpie toda mi bronca. Al terminar me pongo algo cómodo y bajo hasta la cocina. Escucho la voz de Ulises cantando. ¿Será que está contento? ¿En serio? Entro en silencio y lo veo con los auriculares puestos, cantando, más bien desafinando, una canción de Pink Floyd que conozco más que bien. No puedo evitar sonreír ante la escena. Ante mí tengo a un hombre imponente, rígido, y hasta intimidante, haciendo el ridículo. -Por lo menos mi canto te saca una sonrisa. –Dice al sorprenderme en pleno acto espía -Perdón, no quería reírme, pero es que la escena no daba lugar para otra cosa. -¿Estás diciendo que no canto bien? -Algo así. -¡Qué poca cortesía de tu parte! –Declara fingiendo estar ofendido.- La cena está lista -Vamos a comer. Estoy segura que sos mejor cocinero que cantante. -Eso ni lo dudes.   No puedo negar que es un buen cocinero, cuando quiere, y hasta un buen anfitrión. La última vez que estuve acá no fue por propia voluntad, ni tampoco fui una invitada, más bien era una rehén a punto de caer en las trampas de un hombre que se podía ver sin límites cuando quiere algo. Claro que ese algo, en ese momento, era yo. Hoy somos buenos amigos y eso quedó en el pasado. Es más que notorio que todo eso quedó en el olvido. Ulises me ayudó siempre que lo necesite y está a mi lado incondicionalmente. No entiendo por qué al principio no podíamos ni vernos. -¡Hey! –Llama mi atención- ¿Otra vez estás en Narnia? -No. Pensaba en nuestra relación   De golpe se atraganta y empieza a toser -¿Nuestra relación? - Sí. -¿Ahora somos pareja? –Me dice pícaro moviendo las cejas arriba y abajo. -No seas tonto. Pensaba que al principio fuiste grosero conmigo. No podíamos tener una conversación sin querer matarnos. Después vino lo del secuestro, –digo haciendo comillas con las manos -Sí. Eso. Tengo que pedirte disculpas. La verdad estaba obsesionado con vos, no puedo explicar el porqué. Pero… -Tranquilo. Lo entiendo bien. No hablemos de eso. Como te decía, después de todo eso nuestra relación mejoró un montón. Ahora puede decir que somos buenos amigos. -Sí. Claro. Cómo no ser amigos después de todo lo que pasamos. -Pero algo me da vueltas ¿Por qué me ayudas a mí cuando Bruno es tu mejor amigo? -Porque él cometió un error y la que necesita ayuda en este momento sos vos. Más tarde voy a hablar con él. -Ah. Ok -Deja de pensar y come. Si querés después podemos ver algo en la tele o una peli. Sé que te encantan esas cosas. -Te agradezco pero hoy necesito dormir. -Bien. Hoy lavo yo pero mañana cocinas vos.   Le sonrío y sigo comiendo.   Ayudo con los platos y me voy a mi cuarto. No puedo evitar sentir una opresión en el pecho a medida que voy cayendo en la realidad. No más compañía en la cama. No más besos por la mañana. No más amor para mí.   Despierto en la noche sudada y fría. Toco el otro lado de mi cama buscándolo, y la realidad vuelve a golpearme en la cara. Las pesadillas no me dejan dormir. Las imágenes se repiten una y otra vez.   Me levanto descalza. La sensación del frío del piso en mis pies me despierta un poco. Como un zombi bajo hasta la cocina para tomar un poco de leche tibia. No es que me haga algún efecto, sólo me gusta y me reconforta. -No podes dormir -¡Por Dios! ¡No hagas eso! -¿Qué cosa? -Aparecerte de la nada. ¡Casi muero de un infarto! -Creí que me habías escuchado cuando entré. -Ya vez que no -Perdón. No quería asustarte   Ulises se acerca para envolverme en sus brazos. No quiero llorar, pero tampoco puedo evitarlo. Tenerlo cerca me recuerda cada instante que es lo más cercano a Bruno que tengo. Limpio las lágrimas rebeldes mientras me separo con una sonrisa falsa en mi cara. -Ya estoy bien. Necesito tiempo -Te entiendo. No tenés que explicarme nada. Vamos. Mañana será otro día.   Con una dulzura poco característica de Ulises, me acompaña hasta mi cuarto. Me ayuda a acostarme y me tapa. Deja un beso en mi frente y se va. De verdad agradezco que me haga sentir cuidada. -Que descanses –dice al cerrar la puerta.   Por la mañana el olor a tostada y café me llega. Me levanto, me pongo unas zapatillas para ir hasta la cocina. Esta vez no está con los auriculares, ni está cantando. Lo observo moverse en el lugar. Se mueve con confianza y seguridad. -Buen día linda. Ya está el desayuno. Lamento decirte que tengo que ir a la empresa. Surgieron unas cosas que no se pueden postergar. -Me cambio y voy con vos. -No. Vos te quedas. Como accionista de la empresa puedo darte unos días de licencia. Pero no abuses. -Gracias. -Desayunemos que si no como algo antes de salir voy a estar con un humor de mil demonios todo el día. -Me consta -¡He! ¿Estás diciendo que soy un gruñón? -No lo dije yo –digo en un susurro que él alcanza a escuchar -Escuché eso -¿Qué cosa? -Dale. Sentate que estoy a punto de cambiar a demonio.   Ulises se va, sin antes encomendarme mil cosas. -No le abras a nadie. No te metas en líos. No salgas de la propiedad. No… -No soy un crío. Me voy a portar bien. No voy a romper nada. -Sobre todo… No entres a mi cuarto -¿Por qué querría entrar a tu cuarto? -No a ese cuarto. Al otro cuarto -Aaahhh ¡a ese cuarto! -Sí. Ese cuarto. -Tranquilo. No tengo con quien jugar. -No me provoques -Chau Ulises. Se te hace tarde.   A los pocos minutos veo su auto perderse por el camino principal. Y en mi cabeza se formula una pregunta ¿Por qué me habrá dicho que no entre a “ese” cuarto? ¡Mierda! Ahora quiero entrar.   Decidida a ser una buena huésped voy directo al living y prendo la televisión. Las imágenes pasan y el sonido que emite es algo que suena de fondo, porque en mi cabeza retumba la idea de ir a “ese” cuarto. Sacudo la cabeza para sacar esa idea. Me concentro en una película. Para mi desgracia es una de amor ¡¿En serio?! A mí sola me pasan estas cosas. De pronto mi celular se ilumina. Miro la pantalla y veo que es Tamy -Hola Tamy -Hola hermosa. Me enteré de lo que pasó con Bruno -¿Cómo te enteraste? -Él me llamó anoche para saber si estabas conmigo. Le dije que no y le pregunté si pasó algo. Sólo me dijo que tuvieron una diferencia. -Fue algo más que eso. -¿Dónde estás? ¿Querés que nos encontremos? -No puedo salir. No tengo mi auto. Estoy lejos. En la estancia de Ulises -Ok. Pasame la ubicación que voy para allá. Noto en tu voz que es algo grave. -Lo es. Ya te la mando. Te espero. -Ok, nos vemos en un ratito.   Mi celular suena. Miro el número y contesto -Hola   Escuchar su voz me sensibiliza. Me pongo ansiosa. -Hola. No quiero molestarte. Sólo saber si estás bien, si necesitas algo. -No estoy bien. Eso es obvio. Pero voy a salir adelante. Te pido que sigas tu camino así puedo seguir el mío. -Quisiera que cuando estés lista hablemos. Tengo mucho que explicarte. -No necesito explicaciones, sólo que firmes los papeles de divorcio. -Hasta que no nos veamos cara a cara ni lo voy a pensar en eso. -Cuando esté lista te aviso. Cuidate. -Te quiero.   Mi respiración se agita, me delata. Corto para no bajar la guardia.   Necesito liberar mi ansiedad. Aprovecho el tiempo que sé que va a tardar en llegar mi amiga y me visto con ropa deportiva para salir a correr. La vez anterior que estuve acá no tuve oportunidad de recorrer nada. Así que me doy una vuelta por el lugar haciendo un poco de ejercicio. Es realmente grande. No puedo ver a simple vista el límite del terreno. Otro día voy a dedicarle más tiempo a conocer todo el lugar. Por suerte mi mente se despeja un poco.   Llego a darme una ducha antes que Tamy aparezca. La recibo algo más relajada y con la mente despejada. -Hola amiga –Le doy un abrazo sentido -Hola hermosa. Tranquila –Frota mi espalda con caricias mientras me abraza -Tengo mucho que contarte. -Me imagino   La guio hasta la cocina donde nos sentamos a tomar un café. -Contame ¿Qué pasó? Porque para que estés así, en ese estado, tiene que ser algo grave. -Sí, es grave. -¿Tanto? -Tanto como para pedirle el divorcio. -¿No me digas que tiene otra mujer? -Algo así.   Le cuento con lujo de detalles todo a mi amiga. Ella me escucha atenta y veo cómo mentalmente anota algunas preguntas, que me imagino cuáles son. -¿Entonces sos una sumisa y Bruno es un amo? -Algo así -¿Y qué p**o toca Ulises en todo esto? -Nada. Él no tiene nada que ver. -¿Cómo qué no? A ver, ¿él no supo todo el tiempo que su amigo es un amo? -Sí. Claro que sí. Ulises también es un amo -Con más razón. Él sabe todo sobre cómo se manejan, quiénes son las sumisas que están con ellos, los contratos. -¿No entiendo a qué querés llegar? -No confíes tanto en Ulises. Él tiene una relación cercana con Violeta y con Bruno. Seguro se conocen muy bien. Algo sabe pero no te lo dice -Creo que no quiere involucrarse en todo este drama. -Pero al tenerte acá lo hace. Solo digo que tengas cuidado y no te confíes. -Basta de hablar de mí. Contame ¿cómo está mi sobrino?   Nos ponemos a charlar del embarazo, de mi hermano y sus locuras. La hora pasa y no tengo tiempo de pensar en nada hasta que Tamy se va. Es entonces que otra vez vuelve la idea de entrar a “ese” cuarto.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
54.6K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.8K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook