3- Ulises

1405 Words
Después de pasar una noche más que beneficiosa para mí, tengo que pensar bien los pasos a seguir, si quiero que todo salga bien. Soraya ya tiene el corazón roto por la desilusión que le causó el tonto de Bruno ¿Cómo es posible que sea tan estúpido como para confiar en Violeta? No importa. Eso para mí es más que útil. La miro dormir. Se nota que tiene pesadillas. Pero pronto se las voy a hacer olvidar. La veo sentarse en la cama. Seguro va a ir al baño. La sigo en silencio. Está ida, como un fantasma. Odio verla así. Quiero envolverla en mis brazos y consolarla. Llenarla de besos y caricias. Hacerla olvidar a Bruno y que sólo tenga ojos para mí. Llega a la cocina y saca un poco de leche, la entibia en el microondas. Toma el vaso y se queda perdida en algún punto de su mente. Aprovecho para traerla a mi realidad. -No podes dormir -¡Por Dios! ¡No hagas eso! -¿Qué cosa? -Aparecerte de la nada. ¡Casi muero de un infarto! -Creí que me habías escuchado cuando entré. -Ya vez que no -Perdón. No quería asustarte De pronto me acerco y la envuelvo con sus brazos buscando consolarla. La apretó contra mi pecho. ¡Cómo me gusta su fragancia! ¡Su piel de seda y pelo suave! Pero el contacto dura poco. Se separa de mí y se seca unas lágrimas que se escapan. -Ya estoy bien. Necesito tiempo -Te entiendo. No tenés que explicarme nada. Vamos. Mañana será otro día. Con toda la dulzura que puedo la acompaño hasta su cuarto. La tapo y le beso la frente. Le deseo que descanse bien y la dejo dormir. Todo esto me puso a mil. Necesito descargar un poco. Mi amigo de allá abajo me lo reclama. Busco mi teléfono y llamo a Sandra. Ella es una de mis sumisas. La que siempre está dispuesta a complacer mis caprichos. En menos de una hora llega a mi puerta. Ya la estoy esperando más que dispuesto a pasar una noche llena de lujuria. Sandra ya sabe lo que tiene que hacer. Entra sin decir nada y pasa directo al cuarto de juegos. Camino atrás de ella para cerrar la puerta una vez estamos adentro. Gracias a que esta pieza está insonorizada, Soraya no va a poder escuchar nada. La miro sentada de rodillas, con las manos en apoyadas en los muslos, la cabeza gacha, y no puedo dejar de imaginar que es Soraya. De sólo pensarla así me éxito. Con Sandra pasé una noche más que placentera. Descargué con ella toda mi pasión, aunque todo el tiempo tuve a Soraya en mi cabeza. No importa. Sandra no tiene porqué saberlo. Sólo está para servirme y recibir el placer que le doy. La dejo descansar un poco. Tengo algo en mente para mañana. Por la mañana me levanto temprano y preparo el desayuno. Después de dejarle a Sandra algo para que desayune, vuelvo a la cocina para tomar algo antes de ir a la empresa. Tengo que hablar con Bruno. Estoy tomando mi café y aparece la mujer que me roba el sueño. Se ve tan tierna con su pelo revuelto y su cara de sueño. En mi cabecita siniestra se perfilan imágenes de ella y yo. Disfrutando de los placeres de la vida y el sexo. De inmediato mi compañero se levanta listo para a acción ¡Mierda! Tengo una tremenda erección. Espero que Soraya no se percate. Así que me muevo por la cocina con la intención de distraerla -Buen día linda. Ya está el desayuno. Lamento decirte que tengo que ir a la empresa. Surgieron unas cosas que no se pueden postergar. -Me cambio y voy con vos. -No. Vos te quedas. Como accionista de la empresa puedo darte unos días de licencia. Pero no abuses. -Gracias. -Desayunemos que si no como algo antes de salir voy a estar con un humor de mil demonios todo el día. -Me consta -¡He! ¿Estás diciendo que soy un gruñón? -No lo dije yo –digo en un susurro que él alcanza a escuchar -Escuché eso -¿Qué cosa? -Dale. Sentate que estoy a punto de cambiar a demonio. Tengo que irme. Cuanto antes me vaya, antes vuelvo. Tengo que atender otra cosa con urgencia acá ni bien vuelva. Antes de salir le encomiendo algunas cosas, claro, con una intensión oculta. -No le abras a nadie. No te metas en líos. No salgas de la propiedad. No… -No soy un crío. Me voy a portar bien. No voy a romper nada. -Sobre todo… No entres a mi cuarto -¿Por qué querría entrar a tu cuarto? -No a ese cuarto. Al otro cuarto -Aaahhh ¡a ese cuarto! -Sí. Ese cuarto. -Tranquilo. No tengo con quien jugar. -No me provoques -Chau Ulises. Se te hace tarde. En mi cara se dibuja una sonrisa algo perversa. Sé que no va a poder resistir la tentación. Y en ese momento tengo que estar en casa. Llego a la oficina y puedo notar que Bruno ya está en su despacho. La cara de los empleados me lo confirma. Seguro está de muy mal humor. Subo hasta du oficina, entro sin golpear y me siento frente a él. Ni siquiera me saluda. Comienza a hablar y a darme órdenes. -Buen día Bruno. Disculpa la demora pero tuve que pasar por mi sector antes de venir para acá. Tenía que dejarle instrucciones a mi secretaria. -Quiero que pases a alguien competente para que sea mi secretaria por un tiempo. También quiero que desde ahora en más te hagas cargo de las relaciones con las empresas de mi suegro. Si es necesario que te instales en ese país, sólo pasa los gastos a la empresa. -Bruno. -También quiero que adelantes el cierre de los inventarios. Así, si tenés que irte, queda todo en orden. -Bruno. Basta ¿Qué estás haciendo? -Mi trabajo. -Salgamos un momento –Lo agarro del brazo y lo arrastra hacia el ascensor. Vamos a un bar cercano. Después de desquitar su enojo conmigo, me pregunta por Soraya. Le aconsejo que le dé tiempo y espacio. No sólo por ella, por mí. Para ganarme la confianza y su corazón. Claro que no le digo esto último. Después de almorzar Bruno se va a la oficina y yo a casa. Tengo que llegar a tiempo. Mientras manejo, voy pensando mis siguientes pasos. No puedo ser imprudente y tengo que tener todo bien determinado. Nada puede quedar al azar. Violeta es un punto muy importante. Tengo que mantenerla bajo control. Eso no es difícil mientras Bruno cumpla con el contrato. Claro que son sólo seis meses. Tengo que lograr que en ese tiempo Soraya se divorcie y sea mía. Me da algo de pena Bruno. Él siempre fue un buen amigo. Pero la verdad, él siempre me arrebató todo lo que yo quería. Primero, al terminar la universidad nos postulamos al mismo puesto, pero con las influencias de su familia, se lo dieron a él. Yo conseguí entrar en la segunda opción. Que no era mala, pero no era lo que quería. Después cuando conocí a Violeta me enamoré. Pero nunca le dije a nadie. Se la presenté a Bruno y ella cayó a sus pies en instantes. Para ese entonces él ya tenía su propia empresa y yo era accionista. Esto hizo que los dos aspiráramos a querer lo mismo. Cunado Violeta nos metió en el mudo sado, mi vida cambió por completo. Encontré en ese lugar todo lo que necesitaba y estaba buscando. Pero, otra vez Bruno se puso al frente siendo el más requerido por las sumisas. Puede ser muy afectivo, aunque puede ser muy cruel y controlado. Cosa que muchas sumisas adoran. Yo no me quedo atrás. Tengo mis propias fantasías y soy muy justo. Pero, por alguna razón, siempre lo prefieren a él. La noche que conocí a Soraya, volví a enamorarme perdidamente. Reconozco que no fue la mejor manera de conquistarla. Más bien la alejé. Es que estaba dispuesto a llamar su atención a como diera lugar. No sé cómo es que Bruno y ella terminaron enredados y yo, de nuevo quede al margen. Pero esta vez no voy a dejar que me gane. Soraya va a ser mía a como dé lugar. Esta vez yo voy a ganar.
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