Jason La escuché llamar mi nombre. Pero… era difícil responder. Ella no me escuchaba y yo no podía llegar a ella, aunque sabía que algo pasaba, no sé cómo, pero estaba más que seguro. Tal vez por la forma en que se escuchaba su voz mientras decía mi nombre, me inquietaba. Y quería ayudarla, protegerla... Sin embargo, algo me aprisionaba y cada vez que empujaba, sentía más peso sobre mi, como si algo me retuviera. Sea lo que fuera, era demasiado pesado, o eso parecía. Entonces, sentí un horrible dolor en mi oído izquierdo y al instante solo un horrible e insistente pitido se estableció. Esperen, mi oído, podía realmente sentirlo. Con esa sensación de vuelto, empujé de nuevo y de repente aquel peso se hizo más ligero. No solo eso, también podía tocar hilos a mi alrededor. ¿Hilos? No esta

