Padre e hija arribaron a la mansión del viejo Maddox. El hombre estaba en medio de una de sus famosas orgías en las que nadie quedaba sin coger a alguien. El viejo se pasó cualquier regla del contrato por el culo cuando se hizo de una fortuna y una edad para que todo le valiese mierda. No le importaba lo del maldito contrato de que solo eran diez con las que debía coger. A la edad del viento que tenía, poder coger con una ya era ventaja, sin embargo, disfrutaba ver como los cuerpos se fusionaban en uno solo y las personas encontraban fascinante que los grabasen. Samantha no se impresionó ni un poco cuando miró el grado de morbo de esas personas. Algunas solo estaban descansando, y otros continuaban cogiéndose por el primer orificio que encontraban. Era como un cuadro renacentista en el qu

