Me levanté de golpe de la mesa, le expliqué a mi padre que aquel arrebato no tenía nada que ver con sus dotes culinarias-aunque tenían potencial para desatar el pánico entre las masas-, salí disparada y corrí hacia la casa parroquial por el paseo del lago.Corrí como Harry en Cuando Harry encontró a Sally. Pero, por desgracia, mi condición física no daba para más de cuatrocientos metros, y enseguida empecé a jadear; a los setecientos metros aproximadamente, resollaba y, poco después, me dio flato...¿Cómo diantre conseguía la gente cruzar medio Nueva York a la carrera en las comedias románticas? Bueno, ellos tenían un director que los llevaba por la ciudad mediante cortes rápidos; quizás no corrían más de cuarenta segundos netos. Además, normalmente no iban con zapatos de tacón. Si una

