Mi casa

1298 Words
Pude estar en el apartamento de Tom una semana más. Pasada la semana ya me sentía mucho mejor, ya podía caminar mucho más tiempo y hacer algunas labores sencillas. Isaac había estado quedándose aquí también, el me había convencido de que a epatara una casa que él compraría para mi. De esa manera mi bebé y yo tendríamos un lugar para vivir que no fuera de nadie más. Yo acepté sólo con la condición, de que me dejaría pagarle todo. Hoy sería el día que el me llevaría a ver la casa que sería para mi. Me daba mucha vergüenza tener que estar pasando por estas cosas. Mientras pensaba en estas cosas y terminaba de arreglarme. Alguien tocó a mi puerta. Debía ser Isaac, Martha ya no estaba aquí desde hacía una semana. - Pasa! - le digo mientras estoy acomodando mi camisa de botones dentro de mi pantalón. - Estás lista?- el lleva una camisa blanca también, de botones y mangas largas. Sus mangas están arremangadas y algunos de sus botones están abiertos dejando ver su pecho fuerte y bronceado. Yo pongo los ojos en blanco al ver su aspecto. Parece que va a una pasarela de alguna marca reconocida. Es increíble como el aspecto de este hombre siempre puede ser tan imponente. - Acaso te viste en el espejo antes de salir, Hardy- lo veo mirarse y volver a mirarme a través del dejo donde yo me estoy preparando- Acaso intentas usar tus encantos con la empleada de la inmobiliaria? - Si hiciera eso- el sonrie y ya puedo imaginar su broma- Entonces no tendría que pagar por esa casa. - Siempre eres han creído, Hardy?- roll mi bolsa y me acerco a él. - Aún no me has visto ser creído realmente- el estaba recostado de la parde más lejana de lo habitacion. Cuando estuve suficientemente cerca de él, él se separó de donde estaba recostado y quedó más cerca de mi. Pude ver un destello pasar por sus ojos verdes y luego su sonrisa pícara apareció en su rostro. Por un segundo mi mente se sintió confundida. Tom nunca había logrado hacerme sentir así de nerviosa, solo Chris lo había hecho, u sentirme así con otra persona me hacía sentir que era desleal a Chris. Me había besado muchas veces con Tom, y nos habíamos dado muchas muestras de cariño. Pero nunca me había sentido atraída a él, en cambio Isaac me hacía sentir insegura de qué movimiento hacer. - Ahora… - el tomo mi mano, y cruzo sus dedos con los míos- estoy siendo creido. No dije nada solo me quede allí viéndolo a los ojos. Él sonreía, y de pronto le dio un beso en la mejilla. Ese gesto me hizo sentir como una niña pequeña, pero a la vez me hizo sentir apreciada. Le dediqué una sonrisa y nos fuimos. En el camino él insistió en que debería usar una venda en los ojos. Él quería que fuera una sorpresa cuando viera la casa, yo solo accedí sin protestar. Cuando sentí que el auto se detuvo, comencé a sentirme ansiosa. El l me dio las manos para ayudarme a salir del auto y a guiarme hasta la entrada de la casa. - No estoy seguro de que te vaya a gustar- su voz escondía una sonrisa - Pero solo quería que te sintieras lo más cómoda posible. - No te preocupes por eso- to quería que él supiera que estaba muy agradecida- Cualquier cosa me gustara, Hardy. El se puso detrás de mí y comenzó a quitar el lazo de la venda. Mis ojos estaban cerrados porque el me lo había pedido. Sentí como se separó de mi lado. - Bien…- su voz estaba a una pequeña distancia de mi - Ya puedes abrir tus ojos. Al abrirlos, pude ver mi casa. Mi casa. La que había tenido que vender porque era muy espaciosa para mi. Cuando salí de esta casa no fue porque lo había decidido. Había sido por precaución, y por Chris. Había vendido mi casa 2 meses después de haberme ido a vivir con Chris. Siempre en el fondo de mi corazón había imaginado a la familia que formara viviendo aquí. Había imaginado niños corriendo, un perro, flores en el jardín. Pero al conocer a Chris me había olvidado de esos sueños. La verdad es que tenía esos sueños, mientras Tyler vivía conmigo, pero nunca soñé que formaría una familia con el. Siempre supe que no amaba a Tyler, él era más una costumbre y algo seguro. Cuando llegó Chris, soñé todo con el, soñé una vida con el. Y al final estaba aquí, otra vez, tendría a mi hija donde había soñado, pero Chris no estaría con nosotras. Había comenzado a llorar sin darme cuenta. -Porque lloras? - Isaac vino a mi lado y limpio mis lágrimas- No quieres tu casa otra vez? Si es así, puedo buscar otra… - No! - le sonrió aún con lágrimas en mis mejillas- La quiero, de verdad quiero tener a mi bebé aquí. Gracias. Le di un abrazo, puse mi boca en su cuello al darle el abrazo tan fuerte. El olía muy bien, era como menta y madera. Mi abrazo lo sorprendió, por lo que no respondió hasta luego de unos segundos. Sus brazos rodearon mi cintura y su boca tocaba también mi cuello. Podía sentir su respiración en mi cuello, y mi piel se erizaba por las cosquillas. - Como supiste que esta había sido mi casa- le pregunté con curiosidad- Tom te contó? - Por su puesto que lo hizo- El sujetaba mi mano y me fiaba hasta las escaleras- Me contó muchas cosas de ti y yo solo me las memoricé. Ten, abre, es toda tuya. El me entrego las llaves y me dejo abrir la puerta de la casa. Me sentía tan familiarizada. Al abrir la puerta vi que la casa estaba completamente decorada, y de la cocina salía una mujer. Esa mujer yo la reconocería donde fiera, pues había estado conmigo tanto tiempo. Rita. - Bienvenida a tu casa cariño- ella dijo abriendo sus brazos para ofrecerme un abrazo. - Rita? - ella lucia igual que siempre. Tan llena de vida. Fui a sus brazos y por segunda vez en el día me sentía como una niña pequeña. Sentía que volvía al lugar de donde nunca debí haber salido. No había podido ver a Rita tan seguido como le habría gustado. Pero ahora estaba aquí, cerca de mi. - Té extrañe! - le dije aún abrazándola. - Yo igual cariño! - ella acariciaba mi cabello. - Como es…- la miraba a ella y miraba a Isaac que estaba en la entrada sonriendo con sus manos dentro de sus bolsillos- como es que estás aquí? Ustedes se conocían? - Un dia llegó este hombre tan imprudente a la librería- ella dice sonriendo en dirección a Isaac- me pregunto que si podría ayudarlo a encontrar una casa para una amiga… - Ella me dijo: - Isaac se acercó a nosotras - Hijo, acaso te parezco empleada de inmobiliaria? Sal de aquí si no vas a comprar nada. La verdad fue muy difícil hablar con ella. Ellos dos comenzaron a reír, al parecer llevaban algúnos días conociéndose. - Gracias- le volví a dar un abrazo a Isaac- Puedo decir que si sigues intentando seducirme de esta forma, estás haciendo un buen trabajo. - Eso me hace sentir bien- el y yo nos hablábamos al oído- Pero no me interesa seducirte. Solo quiero verte sonriendo así, como lo estás ahora. Haré lo que sea por que siempre seas feliz. Esa promesa me dio miedo, se parecía tanto a las palabras que una vez Chris me había dicho. No quería que Isaac terminara siendo otros Chris en mi vida.
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