Fin de la venganza. El silencio en la mansión Anderson era inquietante. Nadie hablaba de más, nadie sonreía. Desde que Emily había sido forzada a dejar su vida atrás y refugiarse en Canadá, cada m*****o de su familia había sentido una rabia sorda e hirviente. Su padre, Ben Anderson, un hombre de negocios con influencias en todas las esferas, no pensaba quedarse de brazos cruzados. Sus hijos, Ben, Max, Logan y Andrew estaban listos para hacer lo que fuera necesario para eliminar a cada uno de los que le hicieron daño a su hermana. La reunión en el despacho de su padre era privada. No había guardaespaldas, ni asistentes, solo la familia Anderson. Andrew, el mayor, un hombre condecorado en la policía de alto mando, rompió el silencio: —No podemos dejar esto impune. Emily tuvo que huir porq

