Por otra parte, en la discusión de la reina Victoria, su hija y Karl, el rey Arthur apareció sujetando por sus hombros a su esposa que claramente se había dejado dominar por la rabia. —Victoria... estás llamando demasiado la atención, cálmate. Todos los nobles del reino están aquí, cualquier asunto que requiera atención privada podemos tratarlo en otro lugar, no en esta fiesta. —Arthur... este don nadie, dijo que es el destinado de nuestra hija. Puedo asegurar que ya nuestra Leah ni siquiera es... —Victoria se detiene para cubrirse la boca, porque no podía decirlo en voz alta. El rey Arthur se voltea viendo a Leah y a Karl y aunque deseaba decirle muchas cosas, prefirió guardar silencio porque no quería empeorar todo, él era el rey y tenía que dar el ejemplo en cuanto a templanza. —Pad

