Como era de esperarse, Karl y Noah no fueron al salón de relajación como Leif deseó, tampoco fueron a la habitación de Noah, ellos deseaban hablar con tranquilidad así que prefirieron ir a aquel árbol apartado del palacio. Durante todo el camino, Karl le explicó a su hermano que fue lo que desató la ira de la reina Victoria y el motivo de la discusión. Mientras Noah escuchaba a su hermano lo único que pensaba era que si él hubiese hecho lo mismo cuando era un niño, hubiese vivido metido en problemas. —Viéndolo desde el punto de vista de la reina —dice Noah finalmente —, ella estuvo en lo correcto al enfadarse contigo, no la respetaste y pues, como te había mencionado cuando me enteré lo que ocurría entre Leah y tú, te dije que ella estaba prohibida. Es la hija del rey, y tu solo eres un e

