Nadir. Ella era peligrosa. ¿Cómo era posible que las lagrimas cayendo de su rostro me provocaran tanto? La había visto sonreír y era un espectáculo tan malditamente hermoso que podía jurar que ella jamás lloraba, pero anoche cuando vi sus ojos inundados por primera vez me sentí como un maldito imbécil. “Lo eres y ella lo sabia” Aprieto el puño sobre la mesa justo a lado de mi taza de café y cierro los ojos para no pensar mas en Fiorella. -Buen día, Profesor, ¿Qué haces despierto tan temprano? Jad se acerca a la nevera mientras se burla de mí y a mi mente vienen sus sucias manos tocando el cuerpo de la bella Flor… -No vuelvas a tocarla.- le advierto Conocía a Jad desde hace años, nos conocimos en la universidad y me ayudo cuando fui golpeado por unos matones afuera de un bar por q

