Fiorella. Suelto a su amigo y le sonrió lo más grande que me permite mi boca. Nadir ya esta en medio de nosotros dos, su gran cuerpo me protege y su amigo que es casi de su altura lo mira confundido. -Ella tiene que irse.- le habla a Jad. -No, claro que no tengo, no eres mi padre.- respondo antes de que Jad pueda decirle algo, tampoco es mi intención que ellos dos peleen entre sí. -Oh, claro que sí, tu vienes conmigo. Su cálida mano toca la mía y me guía en medio de la gente cuidando que no choque con nadie, sus pasos son largos y firmes, afortunadamente puedo seguirle con las zapatillas bajas, no veo mas a Sara y una vez que he logrado que fuera por mí, pienso en todas las consecuencias que me traerá, mi mente trabaja a mil por hora cuando subimos las escaleras y veo el pasill

