Capítulo 1

1102 Words
(POV Mateo) El ruido no molestaba. Nunca le había molestado. Voces cruzándose, risas que no terminaban de ser sinceras, el tintinear de vasos chocando con una cadencia casi mecánica… todo eso formaba parte de un paisaje que Mateo entendía sin tener que pensarlo. Era fácil. Demasiado, quizá. Apoyado en la barra, con una cerveza que no necesitaba pero que siempre tenía entre las manos, observaba como quien no busca nada… pero sabe que, si quisiera, podría encontrarlo. Un grupo a la derecha. Dos chicas riéndose más alto de lo necesario. Un tipo intentando hacerse notar sin conseguirlo. Otro que ya había bebido lo suficiente como para creerse interesante. Mateo sonrió apenas. Había algo casi predecible en todo aquello. Como una fórmula que siempre terminaba dando el mismo resultado. —Llegas tarde —le dijo Dani, apareciendo a su lado sin pedir permiso, como siempre. Mateo ni se giró del todo. —Llego cuando hay algo que merece la pena —respondió, con esa media sonrisa que no necesitaba esfuerzo. —Claro, claro… —Dani pidió una cerveza con un gesto—. Y hoy, ¿qué hay? ¿Plan de observación o de ejecución? Mateo soltó una pequeña risa por la nariz. —Depende. —¿De qué? Mateo se encogió de hombros, mirando de nuevo el local, como si evaluara sin que pareciera que lo hacía. —De si aparece algo que merezca que deje de estar tranquilo. Dani lo miró de reojo, con esa mezcla de burla y conocimiento que solo tienen los que te han visto demasiadas veces en la misma situación. —Traducción: estás cómodo, pero no tanto. Mateo dio un trago. No respondió. Porque no hacía falta. Estaba bien así. Sin esfuerzo. Sin preguntas. Sin tener que pensar más de la cuenta. Las conversaciones llegaban solas. Las miradas también. Todo fluía con esa naturalidad que no había tenido que aprender… simplemente siempre había estado ahí. Y, en el fondo, eso era lo mejor. No tener que forzar nada. No tener que complicarlo. No tener que… —Te estás aburriendo —sentenció Dani, apoyándose a su lado. Mateo frunció apenas el ceño, como si la palabra no encajara del todo. —No. Dani levantó una ceja. —Entonces estás a punto de hacerlo. Mateo soltó una risa breve, negando con la cabeza. —Siempre tan dramático. —Siempre tan evidente —replicó Dani, dando un trago. Mateo volvió a mirar alrededor. Todo seguía en su sitio. Todo igual de fácil. Y, sin embargo… No sabría decir cuándo empezó esa sensación. No era incomodidad. Ni inquietud. Era más bien… una ligera falta de interés donde antes había suficiente. Como si algo —lo que fuera— tuviera que pasar para que aquello volviera a tener sentido. Pero no pasaba. Y eso, quizá, era lo único nuevo. Mateo apoyó el vaso en la barra, sin dejar de mirar al frente. —Dame cinco minutos —dijo, casi para sí mismo. —¿Para qué? —preguntó Dani. Mateo esbozó una sonrisa que no terminaba de serlo. —Para decidir si esta noche merece la pena… o no. Dani soltó una carcajada suave. —Spoiler: siempre dices lo mismo. Mateo no respondió. Porque, hasta ese momento… Siempre había tenido razón. No fue inmediato. Ni espectacular. Ni de esas entradas que hacen que alguien gire la cabeza sin poder evitarlo. De hecho, Mateo no supo decir en qué momento exacto dejó de mirar al frente… y empezó a mirar hacia ella. Simplemente pasó. Como cuando algo cambia en el ambiente y no sabes si ha sido el sonido, la luz o tú. Seguía hablando Dani. Algo sobre alguien que conocían, o un plan para el fin de semana, o cualquier cosa que, en otro momento, Mateo habría seguido sin problema. Pero no lo hizo. —…y entonces va y le dice que no —decía Dani, medio riéndose. —¿Quién? —preguntó Mateo, automático. —¿Me estás escuchando? Mateo entrecerró los ojos un segundo, como si quisiera enfocarse. —Sí. Dani lo miró. Luego siguió su mirada. Y sonrió. —Ah. Mateo no respondió. Ni corrigió. Ni disimuló. Porque no había nada que disimular. A simple vista, no tenía nada de especial. Estaba sentada en una de las mesas altas, de lado, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia la persona con la que hablaba. No gesticulaba demasiado. No buscaba llamar la atención. Y, sin embargo… No estaba jugando a lo mismo que los demás. No miraba alrededor. No escaneaba el espacio. No se colocaba en escena. Estaba… ahí. Como si no necesitara nada más. Mateo apoyó el codo en la barra, sin darse cuenta. —No es tu tipo —soltó Dani, casi con curiosidad. Mateo frunció el ceño apenas. —¿Qué es mi tipo? Dani soltó una risa corta. —Las que sabes leer en dos minutos. Mateo volvió a mirarla. Ella hablaba. Escuchaba. Asentía. Pero no había en su forma de estar esa ligera tensión de quien espera algo. Ni validación. Ni reacción medida. Era… limpia. —Esa no te va a seguir el juego —añadió Dani. Mateo sonrió de lado. —No todos los juegos son iguales. —Ya —Dani dio un trago—. Pero tú sí. Eso le hizo girarse. —¿Perdón? —Siempre juegas al mismo —dijo Dani, tranquilo—. Solo cambias de persona. Mateo sostuvo la mirada un segundo más de lo necesario. —Y normalmente funciona. Dani no respondió. No hizo falta. Mateo volvió a mirar hacia la mesa. En ese momento, ella dijo algo. No alcanzó a escuchar qué. Pero vio cómo la persona frente a ella se reía… y cómo ella no lo hacía de la misma forma. Sonrió, sí. Pero no para acompañar. Sino porque realmente le había hecho gracia. Y ese pequeño matiz… Ese pequeño, casi invisible detalle… Fue lo que terminó de engancharle la atención. Mateo dejó escapar el aire por la nariz, casi imperceptible. —Vale —murmuró. —¿Vale qué? —preguntó Dani. Mateo no apartó la mirada. —Nada. Pero ya no era nada. No era interés, todavía. Ni siquiera atracción en el sentido habitual. Era algo más incómodo. Más… preciso. Como cuando sabes que algo no encaja… pero no sabes exactamente qué es. Dani lo observó un segundo más. —Cinco minutos, ¿no? —dijo, recordando. Mateo esbozó una sonrisa leve. —Puede que necesite alguno más. Dani negó con la cabeza, divertido. —Te va a gustar esto. Mateo no respondió. Pero, por primera vez en toda la noche… Dejó de sentirse en control.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD