Pensamientos de Adam
Estando en el pasillo, corrí hasta la puerta y toque el timbre sucesivamente para que Rodrigo me abriera lo más rápido posible. Ya había hecho el papel de imbécil en la habitación de esa mujer y la vergüenza me carcomía. Menos mal no estaba desnuda, ni muy loca, ni su padre salió con una escopeta a atacarme, en realidad había sido muy amable conmigo, aunque no me lo merecía, me merecía un golpe al menos.
Era una chica de ojos cafés, nariz perfilada y con una voz aguda. No era esbelta, ni muy delgada, tenía curvas, en realidad, tenía algunos rollitos que la hacían aún más atractiva, ella no era nada plástica, era muy natural.
Algo en ella se me hacía muy familiar, sabía que la había visto en algún lugar antes. Tal vez en el instituto o en una fiesta. No lo sabía con certeza, usualmente no me fijaba mucho en las personas a mi alrededor.
La puerta se abrió de par en par y una de las “amigas” de Rodrigo me recibió. Si, “amigas” entre comillas, porque sólo salen con él para conseguir algo, y si, ese algo es drogas, alcohol, y un lugar donde quedarse de vez en cuando. Nadie las obligaba a tener sexo con Rodrigo, solo lo hacían para obtener mercancía gratis.
— ¿Y Rodrigo? —le pregunté caminando hacia el interior.
—Está en la cocina — me respondió ella, un hedor fuerte a alcohol y a mal sudor llego hasta mi nariz.
Seguí ruta a la cocina y encontré a Rodrigo apagando un cigarro contra la pared. El departamento estaba completamente hecho un asco, al parecer, la fiesta ya tenía días activa.
—Rodrigo, ¿Es que acaso estás loco? — modulé con cara de pocos amigos. — ¿Cómo pudiste enviarme a la habitación de esa mujer a propósito?
Me había llamado diciéndome que la entrada a la fiesta seria por medio de la ventana de su habitación para no despertar a su madre con el timbre de la entrada. Era claro que solo me había jugado una mala broma, me pude haber metido en muchos problemas.
—Cálmate amigo — dijo cruzando su brazo por mi cuello y bebiendo ron de un vaso de vidrio en mal estado.
— ¿Quieres que me calme? ¿Y si hubiera llamado a la policía? Estas realmente loco Rodrigo, tu sabes lo que pasa en prisión, sobre todo por molestar a las mujeres, me pudieron haber violado hasta con un tubo.
—Sólo fue una broma. Ya era hora de que estuvieras con otra además de tu hombre con peluca.