Seis meses después…
Nunca me imaginé que Jeremy se convertiría en alguien muy especial a quien quizás algún día pueda llegar a amar; eso aún no puedo saberlo, pero lo que sí puedo ahora decir con seguridad es que me hace feliz. Además, había ayudado a mi padre económicamente y eso significaba mucho para mí. No sabia que mi papá tenía problemas y Jeremy lo ayudó. Eso dice mucho de él.
―Es hermoso el vestido, hija…―dijo mi madre orgullosa y feliz.
―¿Te parece?―dije girando emocionada frente al espejo de la tienda.
―Lo más bonito es que veo felicidad en tu mirada, una alegría que hace tiempo no veía.
―Estoy feliz…
―Serás la esposa de Jeremy en tres meses, aún no lo creo.
―Yo tampoco…
Estaba feliz, por qué no estarlo, voy a ser la esposa de Jeremy Cass; un hombre guapo, bueno, ¿qué más podía pedir? Pero aunque el vestido era una parte importante de todo, no puedo negar u ocultar que me imaginaba a Brandon, no a Jeremy, pero tengo que terminar de sacarlo de mi mente, de mi corazón. Desde hace mucho tiempo me quedó claro que lo nuestro solo es y será siempre un recuerdo que intento atesorar; que intento tener presente como algo maravilloso que viví, pero duele mucho; y aunque intento estar bien con Jeremy, algunas veces es Brandon el que visita mi mente. Cuando Jeremy me acaricia y me hace suya, más de una vez veía a Brandon. Estaba harta de sentirme así, pero no podía dejar de verlo.
―Hola, mi bella, Ángeles―dijo Jeremy acercándose a mi espalda, mientras estaba acomodando unas flores en el jardín.
―Hola…―dije girándome hacia él, esperando ese beso tierno que siempre me daba al verme.
―Tengo una sorpresa…
―¿Una sorpresa?….
―Sí, la futura Sra. Cass, hoy va a elegir su casa.
―¿En serio? ―dije emocionada, pero con un poco de tristeza que nunca lograba superar.
Todo esto maravilloso que tenía con Jeremy lo había tenido con Brandon y lo quería seguir teniendo por más que intentara negarlo.
―Sí, vendré por ti a las tres, y veremos algunas casas. Le expliqué al agente inmobiliario todos tus caprichos.
―¿Ahora son caprichos querer tener un jardín grande y una cocina con vista al jardín?
―Claro que son caprichos―Sonrió―… eres mi bella caprichosa―dijo, abrazándome a su cuerpo y besando mi cuello.
―Me haces cosquillas―Le dije alejándolo un poco.
―Me vuelves loco, ya quiero que seas mi esposa y amanecer contigo cada mañana; poder besarte cuando quiera y como quiera―Mordió un poco mi oreja logrando que mi piel se erizara.
―Deja… nos pueden ver―Sonreí y lo aparté, mientras observaba a nuestro alrededor.
―¿Nos escapamos esta noche? ―Me abrazó de nuevo hasta tenerme muy cerquita de sus labios.
―No lo sé… ―Coloqué mis brazos alrededor de su cuello.
―Te gusta verme rogar ―dijo abrazándome con más fuerza….
―No… ―Sonreí…
―Es que puedo resistirme a tenerte tan cerca y no poder…
―¿No poder qué…? ―dije aun con mis manos alrededor de su cuello.
―Quiero quitarte toda la ropa, besarte como si el mañana no existiera, y poder tenerte completa sola para mi y hacerte desear que...
―Mmmm ¿Qué? ―pregunté imaginándome la escena que describía.
―Ven…
―¿A dónde?
―Quiero ver lo que has sembrado―dijo llevándome de la mano al vivero del fondo de la casa.
―Creo que he sido víctima de un secuestro, Sr. Cass―dije sonriendo al darme cuenta de que estábamos solos, apartados de todo y de todos.
―Creo que fue un auto secuestro, Srta. Ángeles―dijo abrazándome y acariciando mi espalda…
―Jeremy… ―Pronuncié despacio mientras sentía su boca pasarse despacio por mi cuello.
«Brandon»
«Brandon»
«Brandon»
Pensé repetidas veces recordando que este mismo lugar había sido testigo de una noche apasionada y sin control entre nosotros. Y ahora Jeremy iba a ser el nuevo protagonista.
Debemos volver, dije colocándome la ropa de nuevo, mientras Jeremy se colocaba la suya.
―Igual quiero que nos escapemos esta noche, quiero llevarte a un hotel especial, a beber vino bajo las estrellas…
―Jeremy… Ya obtuviste lo que querías, ¿no?
―¿Estás molesta? ―dijo acercándose a mi rostro.
No estaba molesta; estaba triste: de nuevo Brandon. Sí, siempre él arruinando mi felicidad.
―Perdona… no estoy molesta, es que sentí miedo de que nos descubrieran aquí.
―Solo tú vienes acá… y si nos hubieran visto, serían testigos del amor que sentimos o por lo menos el que yo siento por ti.
―Tambien siento algo por ti.
―¿Algo?… Te amo, Ángeles. Nunca me has dicho que me amas…
―Amar es algo complicado…
Jeremy no sabía nada de Brandon, no quería decirle, no valía la pena. Ya era parte del pasado, o eso deseaba con todo mi corazón. Pensar en él repetidas veces dolía mucho y más cuando la persona que ahora me decía te amo no era él.
―Vas a ser mi esposa, Ángeles… ¿Me lo prometes? ―preguntó, abrazándome como si tuviera miedo de perderme.
―Lo… prometo ―Y de nuevo nuestros labios se sellaron con un beso intenso, sin ataduras, sin mañana, pero….
«Brandon»
«Brandon»
«Brandon»
Siempre arruinaba los mejores momentos con Jeremy.
―Volvamos a la casa…―dije apartándolo suavemente de mis labios. Asintió y nos fuimos tomados de la mano.
***
―Hija… ―dijo mi madre al vernos volver del jardín.
―Ángeles tiene el jardín hermoso―añadió Jeremy.
―Le encanta… solo ella le ha dado vida al vivero que teníamos abandonado―dijo ella orgullosa.
―Sí, lo acabo de ver―Me observó y guiñó el ojo. No pude evitar sonreír.
―¿Cómo van los preparativos de la boda?―mencionó mi padre abriendo una botella de vino.
―¿Les contamos? ―Me preguntó Jeremy y asentí.
―Hoy vamos a ver algunas casas.
―¿En serio? ―dijo mi madre feliz aplaudiendo.
―Esto hay que celebrarlo ―agregó papá, repartió para todos una copa, y sirvió el vino―. ¡Por su futura casa, por su futura unión y por ese amor que estoy seguro de que será para siempre!
¡Salud!; ¡Salud!; ¡Salud!; ¡Salud!
Jeremy y mi padre se retiraron y observé que mi mamá estaba muy nerviosa.
―¿Mamá, estás bien?
―Claro, cariño… estoy feliz ―dijo alzando su copa, pero su mirada, sus gestos y su silencio me decían lo contrario.
―Te conozco…
―No pasa nada, hija―Volteó repetidas veces al despacho donde estaba papá y Jeremy.
―Mamá…
―Voy a tomar una ducha, en caso de que tu padre pregunte por mí.
―Mamá…. ―Caminé detrás de ella hasta su habitación y cuando iba a cerrarme la puerta en la cara coloqué el pie para impedirlo―. ¿Qué te sucede?
Soltó la puerta, salió de su habitación, observó a todos lados y entró en mi cuarto. Cerró la puerta y comenzó a llorar.
―Me conoces muy bien, hija…
―Claro… tranquila. Cálmate y cuéntame qué sucede… ¿Papá y tu discutieron?
―Quisiera que fuera eso, hija… ―Acarició mi rostro―. Sabes que no puedo mentirte, lo que pasa es que… estoy muy triste, pronto te vas a casar y te marcharás de casa...
―Mamá―Sonreí con tristeza y la abracé…―. Voy a buscar una casa cerca de ti.
―Estaré bien, hija. Es solo que me pongo nostálgica y no quiero llorar. Quiero estar feliz, pero sobre todo que tú lo estes.
―De eso puedes estar tranquila, Jeremy me hace feliz.
―¿Lo amas?
―No, eso creo que no lo haré nunca…
―No digas eso… Poco a poco…
―No lo sé.
―¿De verdad te vas a bañar, o era para escaparte?―Sonreí.
―La segunda opción… volvamos abajo―Sonreímos y bajamos juntas al comedor.
Jeremy y papá estaban sentados esperando por nosotras.
―¿Podemos hablar en el jardín?―dijo Jeremy un poco serio.
―Claro… ¿Qué sucede?
―Nada… todo bien, pero se me ha ocurrido una idea genial y creo que te va a encantar.
―Dime…
―Celebremos la boda en una isla privada.
―¿De qué hablas? Nuestra familia vive acá…
―¿No crees que sería la boda soñada? Me aseguraría de que la familia esté presente. Con todos los gastos pagos.
―Pero…
―Compláceme… tu escoges la casa, y yo el lugar de la boda…
―No lo sé… siento que es todo muy apresurado… Y las invitaciones, el salón del hotel, todo está reservado.
―Quiero casarme ya… eso sí es apresurado. Por mí estaría firmando los papeles en este instante.
―No entiendo por qué quieres ir tan deprisa, y cambiar los planes así tan de repente…
―No es eso, es que estoy feliz, y quiero que seas la Sra. Cass, solo para mí―Me abrazó con fuerza…
Sé que Jeremy está enamorado y quiere casarse, pero era extraño ese comportamiento justo después de reunirse con papá.
¿Qué estaba ocurriendo?