Subimos a su auto con rapidez, pero no somos capaces de esperar hasta llegar a un lugar apropiado para hacerlo, así que me subo encima de él mientras la nieve fría cae afuera del auto. Nos besamos tanto que nuestros labios se empezaron a desgatar, era demasiado amor pasando por el aire. Sebastián se baja el pantalón, mientras yo masajeo su m*****o con mis manos, haciendo que el joven empezará a jadear. –No lo hagas. –Me pide con su aliento caliente mientras lo beso y lo masajeo. –Me vas a matar. –Gime mientras me deja de besar, yo admiró su gran belleza mientras que es la primera vez que lo veo en una posición tan vulnerable, sus mejillas se ponen rojas cual tomate, mientras entrecierra sus ojos y frunce el ceño. Era como lo recordaba, cuando cayó al lago frio, parecía tan indefenso ante

