–Tienes toda la razón. –Le da el lugar Liam a Sebastián. –Es tu escuela y es obvio que vienes a ver cómo va el baile, ¿no es así? –Pregunta mientras la mandíbula de mi esposo se pone tan dura por el coraje. –Es exacto a lo que vengo. –La sonrisa de mi esposo es tan falsa, pero incluso aún que es falsa la gente se siente cautivada por las perlas tan blancas que tiene de dientes. –Estoy interesado en ver sus ensayos, me muero por ver los avances –Sebastián toma una silla para sentarse como todo un príncipe, la espalda la pone recta mientras saca el pecho, cruzando su pierna mostrando una varonilidad indescriptible. Las jóvenes bailarinas quedan encantadas por la belleza y porte de mi esposo, incluso yo no puedo quitarle la mirada. Ahora estaba en una posición diferente, ahora miraba a mi e

