19 de Julio de 1815, Londres Estaba decidido, esa mañana se había levantado con la convicción de enviar una carta dirigida a Lord Blakewells, el día anterior Max dio con la dirección del conde quien, para sorpresa de los hermanos Liney, no vivía en su residencia principal sino que se quedaba en casa de su madre, Lady Bellingham, conviviendo con ella y sus hermanos. Samantha se desperezó y salió de la cama con la mejor sonrisa, ese día lo sentía diferente, tenía la sensación de que no sería un día común y corriente, dobló sus sábanas con delicadeza, se vistió con su habitual atuendo, peinó sus cabellos en un moño bajo, se colocó sus zapatillas negras y quitó del gancho el delantal que guindaba de la pared, lo ató a su cintura con un lazo en la espalda baja y antes de salir de la habitación

