6.

1179 Words
Desperté bastante temprano considerando que era sábado, pero fue porque sonó mi teléfono, era un mensaje del grupo de la empresa, pero decidí ignorarlo al percatarme de la situación en que me encontraba. Veía a Daniel a medio vestir, profundamente dormido a mi lado. No sé si se habrá dado cuenta en medio de la borrachera que dormí como un mono pegado hacia él, abrazándolo, pero es que ni me di cuenta de en qué momento hice algo así, pero dios, qué bien se sintió despertar así. Yo en el fondo siempre supe que me podían gustar los chicos también, no es algo que me sorprenda y menos que me desagrade, es que ni creo que sea algo relevante, solo me gustan las personas como tal y ya, y ahora estaba más que seguro que este chico gigante que planeó en primer momento partirme la cara, me estaba fascinando y en verdad esto se sentía incluso emocionante. Sé que las personas que me conocen como Cata o mis colegas de la empresa piensan que siempre ando con una chica distinta cada fin de semana, me ven como si fuese el conquistador del siglo, cosa que estoy lejísimos de ser. Sé que muchas veces sí he salido en ese plan, pero ha sido más porque he querido solo “hacerlo” y ya, pero casi nunca tengo éxito y la verdad es que me da medio igual, no es como que me fuese a enamorar de la chica a quién conociera, solo algunas veces las cosas avanzaron a más, pero me aburría y eso provocaba que todo terminara de forma desastrosa, sé que a ellas les molestaba que pusiera en prioridad a mis dos hijos y las comprendía, no cualquiera querría ser madrastra de unos gatos tan exigentes y costosos, pero tal vez Daniel sí quiera serlo y no me molestaría, es que con él nada me molestaría. Lo besaría el día entero si me lo permitiera e incluso robaría un banco si me lo pidiera. Mierda, soy tan estúpido. Me siento tan malditamente bien. Me levanté entonces primero porque no quería que me viera recién despertado y peor aún, apestando a alcohol. Fui hasta mi habitación y tomé una larga ducha. Salí y me vestí de nuevo, me puse un suéter oscuro con que me veo medianamente decente o bueno, creo que en realidad sería menos peor e incluso me peiné, cosa que no hago desde el 2015 y me puse perfume. Creo que ahora tendría esta rutina de ahora en más, no solo me vestiría decente para ir a la empresa como siempre hago, pero es porque me toca, me obligan, pero ahora lo haré a diario porque tengo a alguien a quién debo impresionar y más considerando que él es unas cinco veces más atractivo que yo. Fui hasta la cocina para tomar una botella de agua antes de regresar a su habitación y vi a Cata de pie junto a la estufa, hacía de desayunar y me miró de reojo al verme entrar tan sonriente. —No te rías así, Simón. Sabes que odio la felicidad ajena. —Lo sé, pero me siento muy bien hoy —admití e incluso la abracé, pero antes de que quisiera aventarme café hirviendo, me alejé y ella chasqueó la lengua. —¿Dónde dormiste? Fui a tocar a tu habitación esta mañana y solo vi a tu gato naranja dormir bocarriba en tu cama. —Dormí con el futuro papá de mis hijos. —¿Ah? —dijo anonadada y esbozó una leve sonrisa—. Mierda, eso sí que es un giro inesperado. Siempre creí que terminarías siendo tú el padrastro de cuatro hijos ajenos, pero lo supiste revertir. ¿A quién le planeas dañar la vida? —¿Qué? ¿por ser papá de mis hijos? ¡ellos dos son mejores que tú y toda tu futura descendencia! —¡Estúpido! ¡sólo confiesa quién es! No me digas que es Fernando… —¿Qué? ¡no! Mmm, bueno. Estoy divagando de más, pero pasó algo con el nuevo y ya como que me imaginé una vida a su lado. —¿Daniel? Yo como tú como que no me enamoraría de ese. —¿Por qué? ¿qué… qué tiene de malo? —¡Vamos! Lo he escuchado hablar del fantasma de su ex, es obvio que aún le gusta. Solo hace dos días lo vino a buscar y los escuché pelear, pero parecía pelea de novios. Es obvio que van a regresar. Solo escupió eso así sin más y de nuevo, sentí mis tripas retorcerse y esta vez no por un buen motivo. —¿Qué? ¿lo vino a buscar? ¿quién es? ¿cómo es? —Mmm, es más bajito que él, mide casi lo mismo que tú, pero se ve más joven. También es flaco y sí, básicamente es como tú. Al parecer Daniel tiene un tipo. —¿Y escuchaste algo? ¿cómo se llama? —Creo que Mateo. —Maldición —me quejé y solo fui hasta su habitación sin pensármelo mucho. Solo sabía que apenas me quedara solo iba a espiar a Daniel en sus r************* hasta encontrar a su ex y encontraré la manera de saber toda su misteriosa historia, pero por lo pronto, solo moría por besarlo de nuevo y nada me lo impediría. Vi su puerta medio abierta, así que me asomé y lo vi sentado sobre su cama. Se ponía unas botas, llevaba uno de sus tantos uniformes y era más que obvio que iba a irse a trabajar. Él me miró y lo saludé con mi mano. —Hola… ¿puedo pasar? —Sí, claro. Entra —dijo y de inmediato entré y cerré la puerta. Sé que tal vez fui muy impulsivo, que no debí hacerlo, pero nunca he actuado de forma racional en mi vida y hoy no sería la excepción. Solo me acerqué a él y lo besé porque necesitaba hacerlo, porque no podría estar bien si no lo hacía. Él pareció confundido, no lo sé, pero no me pude controlar, así que me subí sobre él abrazándolo por su cuello y volví a besarlo, pero él me cortó en seco y lo supe. Esa mirada… era más que obvio que tú no querías esto. —Ratón, ¿qué… qué es lo que haces? —Pues…. yo… es que anoche… —Sí, sé lo que hicimos o bueno, lo que no alcanzamos a hacer —dijo alejándome con sus manos y me bajé de inmediato, avergonzado y lo vi ponerse de pie. Solo tomó su teléfono al igual que su billetera y se despidió de mí besando mi mejilla, luego solo se alejó así sin más y me quedé en blanco. No sabía qué hacer ni en qué pensar. Esto fue muy confuso. No sé si me rechazó o si solo me alejó porque se tenía que ir al trabajo, pero… lo que sí sabía es que esto no se sintió bien. Me sentí como la mierda en ese momento.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD