Nada es más terrible que la incertidumbre te arrope como una gran nube negra en un cielo despejado. Ethan Huckson —¡Napoleón, hermanito! - ¿Ethan? ¡Oh gracias a Dios! me abracé a él, mi cuerpo no dejaba de temblar y sollozaba como un niño. — No sabía que hacer, ni a quién llamar. ¡Gracias por estar aquí, estoy aterrado! - mi voz sonaba como un susurro y las lágrimas no dejaban de caer en la camisa de mi hermano. — ¡Hey! Aquí estoy para ti como siempre - tomó mi rostro entre sus manos tal y como yo lo he hecho muchas veces con él — Nunca te dejaría - su voz se quebró y yo solo pude enterrar mi cara en el hueco de su cuello para seguir llorando. — ¡Yo-yo es decir, no se que sucedió! ella solo sangraba y lloraba de dolor. No sabía como ayudarla, no se nada de ella estoy d

