«Si usted no sabe domar demonios, no desates los míos»
Después de aquel intercambio de palabras Leila y Yaman se habrían de convertirse en rivales, Leila no dejaría que un joven rico la amedrentar, para que ella se haga a un lado. Yaman al ver aquellos ojos llenos de rabia, sabía que la joven no se daría por vencida, pero él no estaba dispuesto a renunciar a lo único bello que dejo en su mano su hermano.
Desde hoy ambos lucharían por obtener sus propósitos, Leila parada en medio la carretera veía como se alejaba aquella persona sin escrúpulos.
Toma un taxi ahora debía de ir al trabajo, el cual estaba llegando cinco minutos tarde. Al llegar al lugar ella saca su tarjeta para entrar, pero algo pasaba que no le permitía entrar. Toma su móvil para llamar al guardia y la dejases entrar.
—Joshep no abre la puerta ¿Puedes abrirme? — Indaga Leila, mientras que espera de que la abrieran la puerta ve a dos niñas con su padre, esto la recordaba a la familia que acababa de enterrar.
—Leila entra hija, el señor Risas lo espera en su oficina— Extrañada Leila decide ir a verlo antes de empezar su trabajo
—Gracias Joseph — Termina diciendo para encaminarse en el elevador. Los nervios la consumía a Leila, ella apretaba los dedos con todas la fuerzas, era una costumbre que tenía en cuanto sentía que algo no estaba bien.
Estando delante de la oficina del Sr. Risas suspira de manera lenta para tomar valor y entrar por aquella puerta sin antes anunciarse. Cuando Leyla entra en ella que da mirando al Sr. Risas que estaba escribiendo en uno de las planillas que presunta ella que seria los pedidos de los insumos para cocinar en la cocina de aquel restaurant.
— ¡Buenos días señor! ¿Me necesitaba?— Indaga Leila mientras que observa al Sr. Risas.
— ¡Así es! Leila siéntese debemos hablar— La actitud seria del Sr. Risas la perturbaba ya que nunca la había hablado de una manera seria. Leila pensaba « ¿Acaso he hecho alguna tontearía en el trabajo?» Mientras que ella solo asiente para tomar asiento delante del señor Risas, la preocupación no la dejaba de atormentar
— Vera como usted sabe hace 1 año aproximadamente me he asociado con una persona muy poderosa, el hecho es que yo la transferí de restaurante señorita Aydim— Vocifera el sr. Risas mientras que esto para Leila era una que no podía creerlo.
—Pero... Señor ¿He hecho algo que a usted lo molesto?— Leila logra articular palabra para indagar de aquel error que cometió y puso su trabajo en peligro.
— ¡No! No lo ha hecho nada señorita para que esta persona, pidió que le buscara la mejor chef que pudiera darle a su restaurant y créame no fue fácil la decidir y prescindir de sus platillos que llevo a mi restaurant en un progreso absolutamente clara— Aun así de los elogios de parte del Sr. Risas no quedaba tranquila Leila.
— ¡Entiendo! si me permite me gustaría recoger mis cosas para llevarlos a mi casa— Pregunta Leila de una forma intranquila. En cambio para el señor Risas lo que había hecho era una oportunidad que ella no puede desaprovechar. Entraría entre los mejores chef de una prestigiado restaurant.
— ¡Espere aún no se puede retirar! Señorita sus cosas fueron trasladados en sus nuevas instalaciones y el dueños del restaurant la espera en esta dirección— Con las manos temblorosas Leila toma la dirección para que finalmente saliera del despacho de quien fuera su patrón por tantos años.
Mientras que Leila caminaba por última vez por aquella instalaciones sus ojos la traicionaba ya que desde su cerebro la ordenaba no derramar una lagrima, en cambio ella sin darse cuenta la despedía entre sus compañeros era la causa de aquellas lágrimas.
Abre la puerta de aquella cocina lujosa donde se encontraban sus ex-compañeros, al hacerlo los ojos de aquellos cómplices de recetas deliciosas la miraban de manera tristes más de unos allí la extrañaría.
— ¡Oh Por dios! Nuestra niña y maestra nos viene a despedir — Dice Marie, para luego ver a sus otro diez compañeros acercarse para abrazarla y desearla suerte. Para algunos esto era una oportunidad y para otro era desecharla como cualquier empleado. Pero para ella era algo más que esas dos cosas era abandonar sus logros personales. Ya que cuando empezó lo hizo desde lo más bajo.
— ¡Gracias por todo amigos! Espero que muy pronto volvamos a trabajar juntos nuevamente— Alega Leila con una gran pena que sentía ella.
Después de aquella despedida, ella va a la dirección que el Sr. Risas le proporciono, mientras que iba en el taxi con la mirada en la ventanilla recordaba la primera vez que había entrado en el restaurante de su antiguo jefe, traía una palazo y una blusa de color blanca, el cabello suelto con los rulos esparcido por el hombro. Aquel día las manos le temblaban por los nervios, el primer platillo eran el "Patlıcan salata" o verdura de berenjenas, El pastel de hojaldre con nueces o y jarabe de miel un postre que aprendió hacerla con su madre. Pero nunca pensó ella que aquellas delicias la harían una de las mejores chef.
Horas después ya llego a su destino, saliendo de sus pensamientos baja del taxi para encaminarse a la entrada de una lujoso restaurant que tenía el nombre de « Restaurant Karting Organic» Para Leila desde afuera veía el magnífico edificio, ella no podía creer su buena suerte, una suerte que le venía como anillo al dedo. Tenía conocimiento que era unos de los más grandes restaurant que hay en Ankara. Y que los mejores chef están trabajando aquí.
Va entrando en el edificio para dirigirse a un cocinero que estaba dirigiendo a los meseros
— ¡Disculpe! Me llamo Leila me dijeron que me estaría esperando el dueño del restaurant — El hombre canoso, la miraba de manera amable, mientras que seguía dirigiendo a los empleados.
— ¡Lo siento hoy es un día muy atareado! Pero me llamo Karim y soy unos de los cocineros. Venga la llevare con el dueño— Caminaba de manera apresurado el hombre. Mientras que Leila trataba de aligerar sus pasos detrás de aquel hombre.
—Es aquí, tenga paciencia ¡Aquí le decimos el demonio! Pero cuando estamos delante de él es nuestro jefe— Expresa Karim mientras que hablaba de forma discreta.
Leyla solo asiente, para ver a Karim de manera extraña, cuando se aleja de ella se hace anunciar con unos golpes en la puerta de manera suave. Esperando que la atienda ella no dejaba de admirar el lugar.
— ¡Adelante! —Escucha Leyla desde adentro con una voz grave.
— ¡Buenas tardes! Me llamo Lei....— Queda plasmada ante lo que ve sus ojos, ella no podía creer que el mundo era realmente chico.
— ¿Usted?— Indica Yaman KutluSoy, con una mirada llenos de misterio pero también de odio.
— ¡Tú! ¿Esto debe ser una Broma?—Inquiere Leila de la manera más asombrosa posible. Pero ambos jóvenes no pensaron que el destino les jugaría una broma de muy mal gusto.
— ¡Esto es imposible! ¿Usted es la chef que pedí que me mandara Risas?— Pregunta dejando caer un folder de color azul encima de aquel escritorio lleno de papeles. Rodea la mesa y va acercándose a Leyla.
—Créame si yo lo supiera a tiempo no habría venido— Responde Leila de manera seca
—Es más me iré, usted y yo no podemos trabajar en el mismo techo o espacio— Leila da vuelta y sin perder tiempo toma el pomo de la puerta para abrirla. Pero alguien o algo se lo impedían.
Yaman estaba parada detrás de ella impidiendo que salga de la oficina, al ver que una mano estaba impidiendo que ella saliera, Leila da vuelta para ver a los ojos de Yaman, aquellos ojos llenos de ira, el corazón de Leila latía tan fuerte que hasta ella podía escucharla.
Ella intenta de salir de aquel espacio personal que la tenía totalmente pegada al cuerpo de Yaman, intenta salir del lado donde no había la mano de él sosteniendo la puerta. Yaman al ver lo que intentaba hacer Leila, impide que lo haga, Yaman podía oler el aroma del cabello de Leila, ese aroma mentolado. La respiración de ambos se aceleraba mientras que sus miradas se consumían en el ardor del fuego, un fuego que Yaman no sabía explicarse de donde provenía.
En cambio para Leila él era miedo, la oscuridad de donde no deseaba caer, él era un lobo que caza a su presa para someterla a su más oscuros deseos.
— Déjeme salir, o juro que...— Leila no logra completar de decir lo que tenía en mente.
— ¿O qué? ¿Acaso me tienes miedo? Hace días sentí que me estabas desafiando —Yaman se aleja de ella para recostar su cuerpo por su escritorio, mientras que Leila debía de calmar su ansiedad.
— Seher es mi sobrina, por lo tanto tengo derecho de cuidarla y pedir su tutela— Leila tenía claro lo que deseaba, como también que este joven rico no se detendrá hasta que la destruya.
— ¡Eso no pasara! Ella es mi sobrina ante la ley tengo la custodia de ella — Esas palabras le hacía sentir a ella que esto no era solo un reto, sino que también sería una justicia ante sus ojos.
—Señor Yaman si me disculpa me retiro debo buscar un trabajo ya que esta no es de mi preferencia— Da media vuelta para salir por aquella puerta.
— ¡Espere tengo un contrato de usted firmado y como vera no puede rescindir de ella como si nada!— Pero yaman lo tenía planeado hasta el último. Pero lo que él no sabía era que la persona seria la misma que la estaba retando
Leila cierra nuevamente la puerta de aquella oficina, decide poner la mejor cara y ver que tenía en manos el joven rico. Yaman toma el contrato y se la pasa a ella, dudando Leila toma el contrato empieza a leerla, aunque el acuerdo sea ventajosa, no le gustaba quedar a merced de este hombre.
— Como vera usted tiene contrato con el Sr. risas y asociados por tres años más, por lo que creo que usted es mi empleada, bueno lo ha sido siempre ya que los sueldos los liquidaba yo y el Sr. risas los distribuía a mis empleados — Cuando Leila oye tal cosas su bolso lo deja caer, como también su cuerpo en el sillón que tenía detrás de ella.
— ¡NO, no puede ser! —Logra articular ella
Para Yaman esto le venía bien, ya que la tendría cerca de él solo para controlarla.
— Si lo es, es posible, soy el socio mayoritario del restaurante señorita Aydim— Expresa con mucha soberbia.
— Esta bien, cumpliré con el contrato durante los años que me toca hacerlo, pero no renunciare a mi sobrina ¡Eso no pasara! — Indica Leila desafiando al joven ceo de las empresas KutluSoy.
— No se preocupe me encantan los retos, y más si es para verla rendirse señorita Aydim ¡Ya puede ir a trabajar!— Ordena Yaman, para ver a Leila retirase. Pero para el esto lo ponía nervioso, no por el hecho que esté trabajando allí, sino que cada que la tiene cerca sus emociones tratan de traicionarlo. Enojado Yaman ante esto toma el folder que tiene en su mano para tirarla encima del escritorio. Con los puños apretados golpea el escritorio en tono frustración.
Los días pasaron y Leila pudo desenvolverse en su nuevo trabajo de forma ágil, para el restaurante de los KutluSoy esto era beneficioso. Ya aunque ambos jóvenes no se cayeran de maravilla supieron sobre llevar la situación. Muy pronto todos los demás compañeros de trabajos de Leila le dieron el respeto que un chef se me merece.
— ¡Atención muchachos! Tengo buenas y malas noticias — Todos los trabajadores incluso Leila pone atención para ver la expresión de Yaman.
— ¿Qué pasa? ¿Acaso hemos hecho algo malo?— Pregunta uno de los que ayudan en la cocina.
—Bueno lo malo es que trabajarán este fin de semana de horarios corridos. Y la buena que tendremos unos invitados especiales donde ustedes deberán demostrar de que están hecho
Para Leila esto no era agradable escuchar ya que aún no estaba tan familiarizada con su nuevo trabajo y a sus nuevos compañeros.