" Algo modificado en ti,
realmente no me miras
como solías hacerlo , y
espero que los rumores no
sean específicos, todos esos
rumores que escuchó
sobre ti; Dicen que saliste
con alguien que no conozco
... desearía no haberlo sabido. "
- -
La película ya había terminado y William fue hacia donde estaba su hermana. No estaba tan lejos, podría llegar rápido si lo intentaba. De verdad no creía que ese idiota si fuera intolerante a la lactosa, ¿ahora cómo se lo explicaba a su hermana? Si ella estaría al tanto de todo lo que le había hecho al chico que le gustaba podríamos haberlo matado. El taxi no tardó mucho tiempo en llegar a los grandes departamentos de una zona concurrida. El edificio era demasiado grande.
- Enana, ya estoy aquí, ¿Quieres que suba por ti? —William dijo cuando su hermana atendió el teléfono.
- Ni se te ocurrió subir —pero le contestó la voz del contrario.
- Brice, lo siento.
- No sirve de nada el que te disculpes, ¿Eso que arreglaría?
- Bueno, no creo que te la diarrea, tienes razón.
- ¡Guillermo!
- Voy a subir, te traje algo, ¿Qué piso es? —William avanzó hacia la puerta, iba a descubrir qué piso se había encontrado.
- Mejor vete, Syn está cuidándome.
- Piso.
- 23
- Puerta —William subió al elevador con la pequeña bolsa que llevaba en manos.
- 102A
Colgó
Su madre también era intolerante a la lactosa, debido a eso él y su hermana sabían como actuar en situaciones como esas. William había llevado comida con la que estaba segura iba a llenarse y no vomitar o caer mal a su estómago, tal vez su hermana también había tenido algo pero la intención era lo que contaba. Cuando llegó frente a la puerta de Brice se puso nervioso. Había jurado que no iba a volver a aparecer en su vida pero ahí estaba otra vez. Tocó el timbre y esperó algo de tiempo antes de que su hermana le abriera la puerta.
- Oh, no era necesario subir hasta aquí —Syn lo tomó de la muñeca y lo llevó hasta uno de los sofás— Solo le dejo esto a Brice y nos vamos.
William volteo a todos lados pero no lo vio por ninguna parte. Su hermana regresó a la cocina y sirvió algo en un plato hondo, luego se quitó el retraso y fue hacia otro lado.
— Listo, vámonos —su hermana le sonrió.
— ¿Y Brice?
— En su habitación, debe estar cansado, me dijo que no durmió nada.
William asintió y siguió a su hermana, eso le había hecho enojar un poquito, debía pedirle disculpas apropiadamente pero... Claro, Brice lo iba a evitar a toda costa.
— Me mencionó que ayer tomó una bebida con mucha lactosa, me pregunto el por qué hizo eso —Syn hablaba mientras presionaba el botón del elevador y así poder bajar.
— Syn, olvidé mi teléfono en el apartamento de Brice, ¿Puedes adelantarte? Regreso en seguida.
Syn asintió y vio como su hermano corría hacia aquella puerta color marrón antes de que el elevador cerrara sus puertas por completo.
¿Realmente Brice estaba bien? Necesitaba comprobarlo por sí mismo, él más que nadie sabía lo que era estar enfermo por un asunto así, lo sabía mejor que Syn debido a que muchas veces él cuidó a su madre solo. Tocó el timbre nuevamente pero nadie abría, fueron repetidas veces hasta que escuchó que se acercaron a la puerta.
— Syn, ¿Olvidaste algo? ¿Por qué no usaste tus llaves? —el de piel bronceada dijo antes de ver a William frente a él.
— No soy Syn —sonrió con inocencia.
— ¿Ahora qué cosa vas a hacerme?
— Vengo a pedirte disculpas.
Brice suspiró cansado y negó con la cabeza repetidas veces antes de hacerse a un lado y darle una señal a William para que pasara.
— Te traje algo, en esa bolsa —señaló— Es té de manzanilla, eso te hará sentirte mucho mejor, también te traje comida que te hará llenar sin necesidad de vomitar o algo así, ahí también hay comida chatarra pero esa puedes comerla cuando estés bien.
— ¿De verdad trajiste frituras? —Brice le miró antes de suspirar— No sé que haré si algún día terminas envenenándome.
— ¡Nunca haría eso! —William tomó todas las cosas de la bolsa y las colocó en la pequeña barra.
Como pudo buscó un recipiente para poner a calentar agua y así poder preparar el té que tenía pensado darle al mayor. Colocó también las gachas en un plato hondo, hasta que... recordó que probablemente su hermana lo seguía esperando abajo.
— ¡Mierda! ¡Mierda! —gritó de repente lo que llamó la atención del contrario quien estaba sentado en el sofá con la TV encendida.
— ¿Qué pasó?
— Le dije a mi hermana que solo venía por mi teléfono que olvidé pero ya llevo aquí como veinte minutos.
— ¿Habías olvidado tu teléfono?
— Claro que n... Quiero decir, sí, se había quedado en el sofá —sonrió con timidez— Rayos, ya tengo cinco llamadas perdidas de ella, creo que es hora de irme.
— ¿Crees que voy a tomarme ese té yo solo? Si vas a matarme también debes matarte tú.
Brice fue hacia donde William para también servirle un vaso y dárselo a tomar. Por otro lado William comenzaba a sentirse terrible por estar dejando a su hermana esperando, puede que ella fuera a regresar, ¿Sería prudente llamarla y decirle que lo esperara un poquito más? Bueno, ahora estaba ya sentado en el sofá con Brice a su lado sin decir palabra alguna.
— Me di cuenta de algo —esta vez Brice fue el primero en hablar lo cuál le sorprendió mucho al contrario— No sirve de nada evitarte, al final del día sigues apareciendo frente a mi como una molestia terrible en el trasero.
— ¿Gracias?
— Y también ... eres el hermano de Syn, yo quiero mucho a Syn y ella es una persona demasiado importante para mí, creo que haría todo lo que estuviera en mis manos para poder hacerla feliz —sonrió levemente.
Esa acción le sorprendió al de piel blanca, ¿Realmente Brice había sonreído como un idiota al pensar en su hermana? Extraño... pero lo entendió, se dio cuenta que el gusto era mutuo, ¿Debería ayudarlos a ambos para que pudieran estar juntos?
— Syn es alguien muy importante para mi también.
— Obviamente que sí idiota, eres su hermano —suspiró— El punto es que intentaré tener un poco más de paciencia contigo, esto lo hago por Syn, porque ella es alguien que quiero proteger y si la veo triste por el hecho de que tú y yo nos llevamos mal no podría soportarlo.
Vaya... así que el no-mojigato podía tener un corazón cálido. Admiraba a su hermana, ella logró hacer que alguien tan perfecto como Brice la quisiera de esa manera. Oficialmente lo aceptaba, iba a estar bien si ellos dos salían.
— Seamos amigos también, hay que intentar llevarnos bien —William le miró antes de sonreír.
— Está bien.
Entonces la puerta del apartamento fue abierta y Syn apareció con una expresión un tanto confundida pero al final sonrió.
— William, ¿Sabes cuánto llevo esperando?
— Lo siento... —las palabras se quedaron atoradas en su garganta, ¿Se vería raro si le decía a su hermana que el instinto de cuidar a Brice le había despertado? Pero por supuesto que sí.
— Le pedí que me ayudara a hacer un Té, fue mi culpa—pero Brice intervino.
— Ya veo —la castaña sonrió felizmente— ¿Mañana irás a trabajar? El día de hoy te extrañé mucho.
— También te extrañé —le sonrió— Sí, iré a trabajar, me siento mejor, nos veremos mañana a primera hora.
— Llevaré de almorzar para los dos, así que reserva tu hora de comida.
— No quemes la cocina de tu casa, por favor —Brice se echó a reír y se acercó a la pequeña chica para acariciar sus cabellos.
William se sintió incómodo. Era una faceta que nunca había visto en el chico de piel bronceada. Pasó de verlo gritando y maldiciendo a verlo sonriendo y actuando tierno con su hermana. Wow, sí que el amor hacía maravillas en las personas.
— ¿Y ya nos podemos ir? —William intervino en la pareja y fue el primero en salir del apartamento.
El resto del camino con su hermana fue en silencio, se sentía feliz por ella, sabía que Brice la iba a querer bien y eso sí que le alegraba pero había algo ahí que le generaba cierta incomodidad, no sabía que era pero quería descubrirlo.
La semana había pasado demasiado pesada, cada día a William se le hacía más difícil llegar a la universidad, era terrible que pudiera existir tanto congestionamiento vehicular, eso sumando que también su universidad quedaba bastante lejos de su casa. Ya no lo soportaba. Juraba que solo había dormido 3 horas al día debido a que salía muy temprano de casa, regresaba ya muy tarde y todavía tenía que invertir tiempo en hacer todas sus tareas, ya estaba harto y si a eso le sumaba el hecho de que últimamente su hermana no hacía otra cosa más que hablar de Brice cada que podía... era tan cansado.
— ¡Es que es tan genial! Brice enserio es como un príncipe —Syn seguía charlando mientras William intentaba terminar su tarea.
— ¿Ah sí? ¿Por qué? —Will no le miraba debido a que tenía su atención en su libreta
— Él puede ser un mandón con todos en la empresa pero cuando estamos los dos solos... —se quedó callada un momento y suspiró— Él me hace sentir tan especial.
— Ya veo.
— Ayer me invitó el almuerzo, muchas chicas están perdidamente enamoradas de él pero al final la ganadora soy yo.
— ¿Ganadora? ¿Ya son novios? —William dijo pero no hubo respuesta lo cual le hizo voltear a ver a su hermana quien ahora tenía una expresión triste.
— No lo somos —suspiró— Pero te juro que pronto lo vamos a ser.
— Vas a ver que sí —le sonrió y un suspiro pesado se hizo presente.
— ¿Qué pasa?
— Sigo sin entenderle a mi tarea de macroeconomía, no soy bueno para esto y me estoy comenzado a frustrar.
— Mucha suerte en ello, pequeño —Syn le sonrió y él le regresó la sonrisa.
Una nueva semana comenzó, pero entonces el estrés para William era aún más, ya debía entregar sus tareas pero simplemente aquello que tenía que ver con política monetaria le era complicada, ya había llorado unas cuantas veces en su habitación como deseando que la tarea se hiciera sola.
— ¿Quieres ir a comer? —Near le había preguntado a William quien aún estaba sumergido en sus libretas.
— No lo creo cariño, debo terminar esto.
— Bueno, iré a comprar algo, regreso enseguida.
William asintió, fue entonces que su teléfono móvil comenzó a sonar. Sin prestar mucha atención atendió la llamada.
— ¿Qué pasa? —dijo enseguida.
— ¿Qué es lo que no entiendes de tu tarea?
Esa oración le hizo mirar su teléfono y ver que se trataba de un número que no tenía agendado.
— ¿Qué?
— Soy Brice, tu hermana me dijo que estabas sufriendo por la política monetaria, ¿Quieres mi ayuda?
Oh, diría que se sentía conmovido pero no fue iniciativa de Brice el ayudarle, se debía a su hermana, aún así no iba a dejar pasar una oportunidad como esa, el aprender de un gran administrador.
— Me harías un gran favor.
— Pasa a mi departamento por la tarde, te espero.
Y colgó.
Había sido considerable en cambio de Brice hacia él, era verdad que el mayor quería cambiar con él por el hecho de que no quería hacer sentir mal a Syn y ahora también al ayudarlo la iba a hacer sentir bien, vaya... tenía que agradecerle a su hermana. Fue a las cinco de la tarde que ya había tomado el transporte que lo dejaba frente a su departamento, de verdad que no era nada lejos de su universidad.
Subió hasta donde vivía Brice y tocó el timbre, no pasó mucho para que el chico de piel bronceada le abriera la puerta. Brice usaba pantalones cortos y una playera, era raro verlo así debido a que estaba acostumbrado a verlo bien vestido siempre. Le sonrió antes de pasar.
— ¿Cuál es el problema?
— Todo, no entiendo nada —William dejó caer su mochila en ese cómodo sillón color beige, ah... Era tan cómodo que quería dormir ahí al menos una sola vez.
— Trae tus libretas, te explicaré.
Brice le explicaba todo con precisión y de una manera en la que William captó las cosas de inmediato, lo que antes le había parecido imposible poder terminar ahora lo hacía tan fácil.
— Entonces, la curva de ingresos se hace de esta manera —Finalizó.
William se perdió por un momento observando atentamente el cómo el moreno explicaba, sus labios se movían al momento en que su suave voz enfatizaba los términos económicos, también movía las manos constantemente para explicar, otras veces se quedaba un momento callado para pensar en lo que diría, también... Detuvo sus pensamientos, estaba idealizando mucho a Brice, eso no era bueno, ¿Por qué estaba haciendo eso?
— Sí, sí, entiendo, gracias —apresuradamente guardó sus cosas porque había tenido miedo de lo que había pensado anteriormente.
— ¿No te quedas a comer? Pedí comida para los dos.
Oh, maldito imbécil amable. No iba a ser un mal agradecido y tampoco es como que le gustara rechazar comida, él podía comer todo lo que no lo matara.
— ¿Ya te sientes mejor? ¿Ya no tienes diarrea? —William le miró preocupado.
— ¿Es necesario ser tan explicito?
— ¿Qué te digo entonces? —se rio.
— Eres un idiota —Brice también se rio, debido a que el menor podía decir tontería y media casi siempre.
Cuando el repartidor de comida tocó la puerta del apartamento ya eran casi las nueve de la noche. A William sí que le costaría regresar a su casa, iba a ser tan cansado, pero al menos ya tenía toda su tarea terminada. Comieron y no hubieron muchas palabras pero aún existía un poco de pánico en William. Comenzaba a hacerse la idea de que pensaba cosas como esas porque Brice era alguien con una buena personalidad.
— Creo que es hora de irme o no podré tomar un bus de regreso.
— ¿Quieres que te lleve? No tengo problema.
— No quiero molestarte, suficiente con lo de hoy —William movió sus manos para negar.
— Te lleve o no te lleve a tu casa, te ayude o no te ayude en la tarea... —sonrió— Sigues siendo una molestia para mi.
— Cállate.
Ambos bajaron del departamento con una sonrisa en la cara. Fue muy repentino el hecho de que ese día no hubiera pasado nada trágico pero estaba bien, eso permitió que Brice no lo maldijera como era costumbre. Las cosas en el auto fueron diferentes, ya no era un silencio tan incómodo y cuando pasaron por aquel puesto de comida donde William compró la bebida caótica no pudo evitar echarse a reír ganando una mirada molesta del contrario.
— Ah... esta semana de verdad ha sido terrible, ni siquiera he podido jugar FIFA, tan triste —William hizo el comentario como tratando de romper el silencio.
— No pareces muy inteligente como para jugar FIFA.
— Te aseguro que soy uno de los mejores jugadores, no me retes.
— Te reto —Brice había comenzado a cooperar en la charla.
— Ya veremos, si te humillo en el juego... ¿Que ganaría yo?
— Te compro lo que quieras.
— Oye, ¿Estás seguro?, ¿Lo que quiera? Es mejor que lo pienses bien —William le miró con burla. Era cálida esa conversación, sí, Brice podría ser un buen cuñado.
— Estoy seguro que vas a pedir comida o una tontería.
— ¡No es así! Bueno, ya lo verás cuando gane —levantó una ceja pícaramente.
— Mañana es mi día libre, ¿Vienes a mi casa o voy a la tuya? —el mayor le miró amenazante por un tiempo antes de regresar su vista al camino.
Pero William recordó que mañana tenía que salir con Near a conseguir un libro que ella necesitaba. Que terrible estaba el asunto.
— Mmm —suspiró pensativo, podría ir con Near pasado mañana, el libro aún no lo necesitaba.
— ¿Tienes miedo de ser humillado por mí? Lo sabía.
— Voy a tu apartamento saliendo de clases —le miró para retarle también— Prepárate para ser humillado por mí.
Cuando llegaron a su casa bajó del auto con una sonrisa, Brice sí podía ser un buen amigo pese a su diferencia de edad, podría llevarse bien con él. Pero aún tenía algo de molestia en su ser que no era normal.