CAPÍTULO 7

2627 Words
"Te deben estar pasando muchas cosas malas como para querer estar conmigo, eres tan molesto, ¿cómo pudiste hacerme esto a mí?" - - Repentinamente se puso nervioso. Su hermana los miraba frente al portón antes de salir al pequeño jardín, su mirada estaba confundida así que solo William le dedicó una sonrisa e hizo que Brice pasara. — ¿De qué tanto hablaban? —Syn sonrió hacia ambos. — Nada importante —William intervino. — ¿Cómo te va en tu día de descanso? —el de piel bronceada colocó las bolsas que llevaba en la barra de la cocina— No deberías estar haciendo estas cosas, deberías descansar. — Tan lindo como siempre —la castaña tomó la mejilla del contrario y la apretó ligeramente. — Puedes sentarte a descansar, me encargaré de cocinar con Will. — ¿Quién te dijo que iba a aceptar? —William se coló en la conversación. — Yo lo dije —el mayor le miró amenazante. — Está bien. Syn obedientemente se fue hacia el sofá para sentarse. Para ser honestos no había podido dormir ese día y despertó demasiado temprano, ni siquiera podía considerarlo un día de descanso así que ese pequeño break que le ofrecía Brice era angelical en ese momento. Por otra parte ambos chicos se encontraban en la cocina intentando cocinar algo, aunque Brice era muy bueno cocinando nada le aseguraba que William hiciera alguna idiotez como ponerle sal de más a algo o peor aún, confundir el limón con el tomate, esperaba muchas cosas de ese ser molesto. — Entonces, ¿Qué hago con esto? — William volvió a preguntar acerca deun condimento que llevaba en las manos. El mayor ya le había mencionado muchas veces que ese condimento iba en el arroz pero seguía sin entender. — No lo sé, si quieres ve y lava los platos con eso —gruñó con sarcásmo. — ¿De verdad? —los ojos de William se abrieron de la impresión. — Sí... ¡Claro que no! —Brice ya estaba cabreado, nunca creyó que cocinar con él sería tan complicado— Solo deja eso ahí, corta la cebolla. William hizo lo indicado y cortó la cebolla. Ahora estaba llorando, le picaba horrible los ojos. Al menos ya no le avergonzaba tanto llorar frente a Brice, él ya lo había visto llorar dos veces por algo aún más bochornoso. Eran unas lágrimas moderadas hasta que la parte estúpida de su cerebro le ordenó rascarse el ojo con las manos sucias. ¡Eso ardía aún más! — ¡Ouch! ¡Ouch! ¡Arde! ¡Arde! —William comenzó a dar pequeños saltitos de desesperación— De verdad arde. — ¿Te tallaste los ojos con las manos sucias? — ¿Qué pasa si te digo que sí? —William soltó una ligera sonrisa antes de seguir chillando quedito por el ardor de sus ojos. — A mi hermana le pasó eso un día. — ¿Sí? ¿Cómo me quito el ardor? ¡No puedo abrir los ojos! — Mi hermana se quedó ciega. — ¡¿Qué?! ¡No! No me quiero quedar ciego —William ahora comenzó a gritar más fuerte. Brice se comenzó a reír muy fuerte, se lo merecía por idiota. Sin decir nada más tomó de la mano a William y lo dirigió hacia el grifo de agua donde sin avisar dejó la corriente del agua fluir para mojar su cara y lavarle lentamente la parte de sus ojos. — Si tú fueras a un concurso de idiotas no te aceptarían —el mayor seguía intentando limpiar bien el área— No te aceptarían porque tú eres un profesional y eso sería injusto. — ¡Idiota! —justo cuando mencionó esa frase Brice le metió el agua en la boca para hacer que casi se medio ahogara—  ¿Quieres matarme? — Solo es una pequeña venganza. — Ya, ya, ya estoy bien, puedes dejar de lavar mi cara como si del piso se tratara —William protestó y solo así consiguió que el contrario lo dejara. Pero ahora no podía abrir los ojos porque sentía la molestia de tener toda la cara mojada así que comenzó a mover la cabeza frenéticamente como lo hacían los perros. Pensaba otra vez frotarse los ojos pero se detuvo, no era tan idiota. — Ayúdame, sube mis mangas para que pueda lavar mis manos —el menor estiró sus brazos y el contrario le ayudó sin protestar— Que lindo eres cuando te quedas callado. — Lindo mi trasero. — No sabría decirte —William se rió mientras limpiaba sus manos. Cuando las cosas mejoraron siguieron en la cocina intentando no morir. La hora en que sus padres llegaban cada vez estaba más cerca y eso repentinamente puso nervioso a William, era obvio que su madre iba a recordar a Brice, ella era muy buena recordando rostros. Para comenzar ni siquiera entendía el por qué no se lo dijo a su hermana desde el principio, ¿Ahora cómo le hacía? — Mmm Brice, ¿Podemos hablar? —repentinamente William se acercó para decirlo en un tono muy bajo. — Claro, dime qué pasa —Brice estaba concentrado en servir los fideos de manera correcta pero aún así le prestó atención a William. — Ven —le dijo antes de dirigirlo a su habitación. Su hermana parecía que estaba sumergida en la TV viendo algún drama coreano, debido a eso llevó a Brice hacia arriba a su habitación. Cuando llegaron lo dejó pasar primero y cerró la puerta. — ¿Vas a hacer alguna tontería como de costumbre? —ni siquiera pidió permiso para sentarse al final de la cama. — Tengo preguntarte algo —tomó asiento a su lado. — Pregunta. — ¿Le has dicho a mi hermana todos los "accidentes" que hemos tenido? El mayor se quedó en silencio por unos segundos como tratando de recordar, luego le miró a los ojos. — ¿No le has dicho tú? — No, pensé que tú le habías dicho. — Pensé que tú se lo dijiste. — Bueno... aquella vez que le dijiste a mi madre que eras mi amigo —chasqueó la lengua— Mi hermana me preguntó sobre quién era ese "amigo" y pensé que no le dijiste por algún motivo, así que no le dije. — No se lo dije porque no le vi importancia. — Pero ahora, mi madre va a cuestionar sobre eso, ¿Qué le digo? — Es tu problema. — No seas idiota —rodó los ojos. — Solo dile las cosas como son. — Sí, espera, deja comienzo a hacer un cartel donde diga "¡Sorpresa! Mamá ya conoce a Brice Myers" —suspiró— Suena genial, ¿no? — Pues, ¿Qué te digo? —se encogió de hombros— Debemos contarles que solo vine por mi bolígrafo, esa es la verdad. William sonrió un poco, tal parece que Brice no mencionaba el verdadero accidente que lo había hecho quedarse demasiado tiempo encerrados. Pero al final lo pensó bien, estaba bien contar las cosas como eran, no había nada que ocultar. — Esto es muy absurdo —William se echó a reír— Como si tuviéramos algo que esconder. Brice rodó los ojos pero al final le causó gracia que William siguiera riendo sin razón alguna, lo que no sabía era que el menor se reía porque se sentía patético, ese tema no debía darle una importancia tan grande, no era nada malo. Pero su risa se detuvo cuando abrieron la puerta. Era su hermana. — Oh, están aquí —Syn sonrió— Brice, los fideos se estaban quemando. — Lo olvidé por completo —el nombrado salió de la habitación y bajó hacia la cocina para mirar los fideos pero aún no se habían quemado afortunadamente. William tragó saliva nervioso, ¿por qué se ponía nervioso? No había pasado nada fuera de lo común. — Le mostré mis videojuegos, ¿Sabías que Brice es un chico rarito que también juega Minecraft?  — ¿Juega eso? —la castaña se echó a reír— Le iré a hacer burla. Entonces bajó corriendo las escaleras mientras William se echó en su cama y soltó un gran suspiro. ¿Qué estaba haciendo mal? No lo entendía, estaba confundido. Cuando su mente se tranquilizó un poco decidió bajar y se encontró con Brice alimentando a su hermana mientras ambos sonreían. Incómodo momento. — Oye, William —su hermana le llamó— Brice dice que no juega eso. — Claro que sí, solo no quiere que te burles de él —se acercó hacia ellos— ¿No es así? — Pero al menos sé jugar FIFA mejor que tú —se defendió. — Pero eso es porque eres un tramposo, estoy seguro que me diste el control que no servía. — Tú eres un mal perdedor. — ¡No! Te apuesto a que te ganaría aquí en mi casa —William soltó un ligero golpe a la barra. — Solo ríndete. — No. — Ríndete. — Que no. — Aprende a perder. — ¡Que n... Pero no pudo decir nada más cuando Brice tomó una de sus mejillas para pellizcarla levemente y mirarlo a los ojos. — Pequeña molestia de 21 años, no eres rival para mi. Pero esas palabras le hicieron latir su corazón fuertemente. Oh... solo esperaba no haberse sonrojado porque estaba sonriendo como idiota pero se detuvo cuando recordó que olvidaron que su hermana estaba frente a los dos.  William rápidamente metió un trozo de jícama de la ensalada que estaba ahí a su boca para no tener que hablar. — Syn, no podré quedarme a cenar con ustedes, mi madre me llamó para que fuera a dejarle unas cosas —Brice alborotó el cabello de la pequeña chica antes de mirar a William y ver que aún seguía metiendo fruta a su boca. — No te preocupes, lo entiendo —Syn lo tomó de las mejillas y lo acercó lentamente. Lo siguiente fue William tosiendo porque se estaba ahogando con una fruta haciendo que los dos lo miraran y su hermana corriera a darle un vaso de agua. — Lo siento —dijo una vez que recuperó el aliento— Entonces, nos vemos después Brice. No era la primera vez que lo llamaba por su nombre pero fue tan extraño, se había sentido raro llamarlo por su nombre. — Sí, nos estamos viendo... —pausó su habla antes de salir por aquella puerta— Cuídate, William. ¡Pum! ¿Seguía vivo? Sus padres no tardaron mucho en llegar. Syn les contó emocionada que lo que comían fue cocinado por su futuro esposo, su madre la animó diciendo que seguramente él solo estaba esperando el momento indicado para pedirle formalmente que tuvieran una relación, su padre solo decía que ya quería conocer a ese desdichado que quería robarle el cariño de su hija y William... él solo estuvo callado por toda la cena, preguntándose tantas cosas. Cuando su espalda tocó su colchón de su cómoda cama volvió a sentir ese peso sobre sus hombros. Se preguntaba y se preguntaba tanto, hasta que después de dos horas llegó a su conclusión final: Solamente admiraba a Brice porque era genial, sí, era eso. Se sintió más feliz cuando lo dedujo, claro, ¿cómo no lo había pensado antes? Brice era un chico genial que con sus veintiocho años ya era alguien con un puesto muy importante, era alguien dedicado, alguien que parecía entregarlo todo, aunque era mandón y gritón todo se esfumaba cuando lo tratabas mejor, podía ser amable y amistoso también... Sí, sí, lo admiraba, era eso. Dejando ese tema de lado, pensó que sería bueno tenerlo como cuñado, ¿Debería meter presión para que estuviera con su hermana? Quizás debía hacer eso, claro que sí, eso era lo mejor. El viernes había llegado. Había estado en aquella plaza comercial con su novia al rededor de dos horas, era la misma plaza que había recorrido a lado de Brice, solo que ahora no buscaba ropa, buscaban un libro sobre psicología analítica que parecía estar agotado por todos lados. — Creo que no lo encontraré, no está —Near se sentó en una de las bancas desanimada, eso le partió el corazón a William, ver a su novia así de apagada le dolía. — Tranquila pequeña, podemos ver en otras librerías, no es el fin del mundo. — Ayer también lo busqué y nada. — Mmm —repentinamente recordó acerca de otras librerías— Oye, el trabajo de mi hermana está cerca, ahí hay dos librerías, vamos. Will tomó de la mano a Near y la llevó felizmente. Solo quería que ella no sufriera, entendía que necesitaba ese libro para su ensayo o de lo contrario reprobaría la materia y eso la pondría demasiado triste. Solo tuvieron que caminar cinco cuadras no muy largas cuando llegaron a ese edificio de grandes cristales. Subieron las escaleras y vieron a lo lejos la librería, Near sonrió y se acercó a toda prisa. La vista de William por un momento se desvió a la banca color café que tanto le recordaba a alguien. Tuvo que auto regañarse para ir donde su novia. — William, si está, lo tienen aquí —Near le dio un pequeño beso antes de correr al mostrador para pagar el libro. — Te dije que lo iba a comprar yo. — No es necesario, el que me hayas acompañado aquí es más que suficiente. Near recibió el libro y después de eso salieron del lugar tomados de las manos. William estaba feliz porque su novia lo estaba, ahora podían regresar a casa. ¿Sería prudente decirle a su hermana que regresaran juntos? No... quizás Brice la llevaría de regreso.  Pero entonces la vio a ella junto con él saliendo del edificio. Bueno, a veces cosas como esas pasaban. — Tu hermana viene —Near sonrió— El que viene a lado de ella es el tipo molesto del que me hablaste, ¿Verdad? — Sí, es él. — Uh... luce como alguien poco amable —miró fijamente— Pero parece que la compañía de tu hermana le gusta, su química es muy buena, ellos definitivamente harían una hermosa pareja. — Sí, también lo creo —William sonrió. Era verdad, creía que ambos estaban hechos el uno para el otro, su hermana merecía alguien que la quisiera bien. Cuando su hermana lo miró le sonrió enseguida y se dirigió hacia ellos lo más rápido que pudo. — ¿Qué haces aquí, enano? — Vine con mi novia a conseguir un libro —William aún sostenía la mano de Near. — ¡Fue demasiado difícil conseguirlo! —Near formó un pequeño puchero— ¿Cómo has estado Syn? Hace un tiempo que no te veo, espero que William te cuide bien. — Oww, tan linda como siempre, no entiendo como un idiota como él te logró enamorar. — ¡William es muy adorable! —la castaña frotó su cabeza contra el hombro de su novio. Hablaron un poco más hasta que pensaron que sería prudente ir a un lugar para platicar, tal parece que ambas chicas tenían muchas cosas que hablar, tanto que los dejaron de lado y caminaron delante de ellos. Se dirigían a un café cercano de ahí. William estaba seguro que su hermana había arrastrado a Near porque querían hablar "cosas de chicas". Solo le quedó ir en silencio a lado de Brice, quien no había dicho ninguna palabra. — ¿Cómo te fue hoy? —soltó William. — Bien, un poco pesado, pero bien. — Bueno, tienes a mi hermana para que te dé ánimos. — Syn suele hacerlo —sonrió. — ¿Ya comiste? — En la hora del almuerzo, eso fue hace como... —Brice tomó su teléfono para mirar la hora— Como cuatro horas. — Bueno... tienes a mi hermana para que te alimente. Brice le miró raro, ¿Por qué seguía mencionando a Syn? — Sí... —dijo extraño. Caminaron todavía un poco más de nuevo en silencio mientras las dos chicas iban perdidas en su mundo. — Por cierto, ¿Por qué dijiste que jugaba Minecraft? —ahora era el mayor quien retomaba la conversación— Ni siquiera sé jugarlo. — Oh... mi hermana sí sabe jugar, puede enseñarte. Brice se detuvo repentinamente y le miró. William solo quería que el mayor por fin le dijera a su hermana que salieran formalmente como una pareja, quería incentivar aquello. — ¿Por qué sigues mencionando a Syn? — Dime algo —William no quería discutir pero le sentaba mal el tema— ¿En qué momento le dirás a mi hermana que te gusta? Es tan obvio que la quieres. — Sí, la quiero, claro que sí. — Entonces, ¿Qué esperas? — William mostró una expresión molesta, algo dentro de él no se sentía bien de haber escuchado todo eso— Solo me frustras, se nota cuánto se quieren, solo sean novios y vivan juntos lo antes posible. — ¿Qué? — Brice estaba confundido, en su mirada se notaba. — Sí, ustedes dos se gustan... — No me gusta tu hermana de esa manera. Oh... no sabía si sintió alivio o sintió tristeza. Quería irse a su casa lo antes posible.      
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