MARISOL
Entré en el armario y vi mis maletas vacías y la ropa ya ordenada en el armario. Incluso había ropa nueva que no me pertenecía.
Una sonrisa apareció en mi rostro antes de decidir cambiarme.
Llevo diez minutos intentando abrir este vestido, pero no lo consigo. Debería preguntarle a Tom, pero, sinceramente, me da miedo. Quizás ya esté durmiendo.
Intenté acercarme en silencio a su puerta para escuchar, hasta que una voz detrás de mí me dio un susto de muerte. Cuando me giré, vi a Tom en pantalones de chándal, mostrando su torso desnudo.
Mis ojos recorrieron su cuerpo sin darme cuenta de que lo estaba mirando demasiado tiempo.
—¿Necesitas algo?—, preguntó Tom con cara de diversión.
—RAYOS, me has asustado—, dije mientras se me enrojecían las mejillas. Él se limitó a reírse mientras sus ojos se posaban en mi vestido.
—¿Necesitas ayuda para quitártelo?—, preguntó, y yo asentí lentamente.
—Solo tienes que desatar los lazos de la espalda—, dije mientras me daba la vuelta para darle la espalda.
Sus dedos acariciaron suavemente mi piel desnuda, provocándome escalofríos por todo el cuerpo. Podía sentir su cálido aliento en mi cuello. Estaba j0didamente cerca de mí.
Desató lentamente el vestido, haciendo que cayera y dejándome al descubierto en mi fina ropa interior. El aire frío golpeó mi piel hasta que dos manos cálidas me agarraron por la cintura y me atrajeron hacia un pecho cálido.
Sus brazos abrazaron mi cintura mientras sus labios dejaban suaves besos en mis hombros y en la curva de mi cuello. Mis piernas comenzaron a temblar y perdí el equilibrio.
Me agarró con más fuerza y comenzó a chuparme la piel, haciéndome gemir.
—Me estás haciendo difícil cumplir el contrato—, susurró con voz ronca.
—Entonces no lo cumplas—, le susurré.
Dudó un momento antes de darme la vuelta y besarme con fuerza. Sus manos bajaron desde mi cintura hasta mi trasero, apretándolo y levantándome por los muslos.
Nuestros labios lucharon entre sí, vengándose de toda la distancia anterior. Él gimió cuando mis uñas se clavaron en su espalda y pronto me llevó a su habitación y me tumbó en la cama mientras se cernía sobre mí.
—¿Estás segura de que quieres esto?—, preguntó mientras se apartaba. Solo asentí con la cabeza. —Dilo con palabras, nena.
—Sí. Sí, lo quiero—, dije, y él volvió a presionar sus labios contra los míos.
Sus labios bajaron hasta mi mandíbula y se abrieron camino hasta mi pecho. Me dio suaves besos antes de desabrocharme el sujetador y tirarlo a cualquier parte de la habitación.
La habitación se llenó de mis pesadas respiraciones y gemidos mientras él seguía chupando mis pechos y jugando con mis pez0nes. Estaba empapada. Sin duda, él sabía lo que hacía. O quizá yo era simplemente una virgen.
Cuando bajó a mi estómago, me miró por última vez.
—¿Es tu primera vez?—, me preguntó mientras me masajeaba las caderas. Solo asentí con la cabeza antes de recordar sus palabras anteriores.
—Sí. Es mi primera vez—. Él asintió con la cabeza mientras movía lentamente sus manos para quitarme la ropa interior.
Cada uno de sus movimientos era lento y cuidadoso, como si yo estuviera hecha de cristal y él tuviera miedo de romperme.
Ahora yacía allí completamente expuesta ante él.
—j***r. Eres preciosa—, maldijo mientras besaba mis muslos internos y subía con sus besos hasta mi clít0ris. Se me escapó un gemido mientras ponía mis manos en la parte posterior de su cabeza.
—Te voy a hacer sentir bien, nena—, dijo antes de frotar y chupar mi clít0ris. Mi respiración se volvió cada vez más pesada cuando finalmente introdujo un dedo dentro de mí, lo que me hizo arquear la espalda.
—Más rápido—, jadeé mientras él chupaba y lamía mi clít0ris mientras movía su dedo dentro de mí.
—Estás tan mojada por mí, nena. ¿Verdad?—, dijo mientras añadía otro dedo.
Sentí que estaba a punto de levantarme de la cama mientras él pulsaba aún más rápido.
—Sí, toda para ti—, jadeé de nuevo.
—¿Ese chico, Logan, te hacía sentir tan bien? ¿Te tocaba así?—, continuó preguntando.
—No. No lo hacía—, respondí.
—Buena chica—, dijo antes de volver a atacar mi c0ño mojado.
Moví las caderas contra sus dedos y sentí cómo se acumulaba un orgasmo.
—Me corro—, jadeé mientras sus dedos recogían mi flujo.
—Córrete, nena. Córrete para mí, nena—, siseó mientras me observaba alcanzar el clímax. Chupó mis fluidos de sus dedos sin apartar los ojos de los míos.
Dejé caer la cabeza sobre la cama mientras él se subía encima de mí y me besaba de nuevo. Sus besos eran salvajes, pero suaves al mismo tiempo. Me di la vuelta para quedar encima de él y recorrí su cuerpo con mis besos. Le chupé el cuello mientras él gemía y me agarraba el cul0 empujándolo hacia su creciente bulto.
—Muévete—, me pidió, y empecé a mover las caderas sobre su bulto, que crecía contra mí.
Cerró los ojos y me agarró con fuerza por las caderas. Le besé el pecho mientras mis manos jugaban con el dobladillo de sus pantalones de chándal. No sé de dónde saqué el valor, pero mis manos bajaron por debajo de su ropa interior y le acariciaron el p3ne. Gimió más fuerte mientras sus dedos se clavaban en mi piel.
Le agarré los calzoncillos y los pantalones de chándal antes de quitárselos. Una sonrisa apareció en mi rostro cuando vi lo duro que ya estaba. Me arrastré hacia él mientras miraba a Tom, cuyos ojos estaban llenos de lujuria.
Lo besé alrededor, dándole besos en los testícul0s y jugando con ellos. Él gimió mientras me agarraba el pelo.
—J0der. Estás tan buena—, murmuró mientras yo tomaba lentamente su punta en mi boca y mis manos frotaban su p0lla.
La habitación se llenó de sus gemidos y gruñidos mientras yo tomaba cada centímetro de él en mi boca.
—J0der. Me corro, nena—, estalló sin soltar mi pelo.
Cuando soltó su s3men en mi boca, lo miré a los ojos mientras él me veía tragarlo.
Me arrastré lentamente hacia él mientras observaba mi cuerpo completamente desnudo sobre él. Puse mis labios sobre los suyos y le mordí el labio mientras él se empujaba sobre mí.
—Te voy a f0llar hasta que no puedas caminar—, siseó antes de coger un condón de su mesita de noche y colocarse encima de mí. —¿Lista? Dime si te duele.
—Lo haré. Estoy lista—, dije, sin poder respirar.
Lentamente, empujó su p0lla dentro de mí. Arqueé la espalda y grité de dolor.
—Lo siento, cariño—, me susurró al oído, esperando a que recuperara el aliento mientras volvía a empujar lentamente dentro de mí.
La sensación de placer finalmente se apoderó de mí y lo acerqué más a mí agarrándolo por el cuello.
—Más rápido—, le pedí. Él hizo lo que le dije y empujó su p0lla dentro de mí.
—J0der, qué estrecha estás—, siseó mientras me agarraba los brazos y me los sujetaba a ambos lados de la cabeza mientras me besaba el cuello y la mandíbula.
Nuestros gemidos llenaron la habitación mientras me f0llaba apasionadamente.
—¡Más fuerte!
—¿Más fuerte qué, cariño? ¿Quién soy?
—¡Más fuerte, Tom! Por favor—, grité.
—Más alto.
—Por favor, f0llame fuerte, Tom—, grité.
Finalmente empezó a empujar más fuerte y yo envolví mis piernas alrededor de su cintura. Mis uñas se clavaron en su espalda mientras nuestros cuerpos se golpeaban entre sí.
—Escucha, cariño. Escucha la música que crean nuestros cuerpos—, dijo mientras me chupaba el cuello.
Sus caderas continuaron golpeando mi punto G sin fallar ni una sola vez.
—Me corro.
—Córrete—, siseó mientras aceleraba el ritmo. Arqueé la espalda y grité de placer al alcanzar el clímax.
Él siguió moviéndose dentro de mí hasta que alcanzó su clímax.
Se dejó caer sobre mí cuando ambos alcanzamos el 0rgasmo y mis fluidos salieron de mi interior.