MARISOL Mi familia acaba de irse y Tom y yo decidimos sentarnos un rato en el jardín antes de irnos a dormir. Nos tumbamos en la hamaca mientras contemplábamos las estrellas sobre nosotros. —Tom—, dije rompiendo el silencio mientras ambos mirábamos al cielo. —Hm—, respondió él con un murmullo. —¿Quién eres?—, le pregunté entrecerrando los ojos y girando la cabeza hacia un lado para poder mirarle. —¿Qué quieres decir con quién soy? —A veces siento que te conozco de verdad. Lo siguiente que recuerdo es que si alguien me preguntaba algo sobre ti que no tuviera nada que ver conmigo, no podía responder—, le expliqué. Él se rió y se sentó frente a mí. —Vamos, pregúntame lo que quieras—, dijo, y yo me senté. —¿Qué es lo que odias? —Las mentiras, la falta de respeto, los chivatos y... l

