TOM La cagué. Ella se enteró. Sabía que iba a reaccionar así. —Sol, escucha—, le dije mientras me levantaba y caminaba hacia ella. Ella me detuvo poniendo sus manos entre nosotros. —No quiero oír ni una sola palabra. ¿Así que matas gente? ¿Vendes drogas? ¿Traficas con mujeres?—, su voz temblaba. —No, Sol, j0der, no. No tengo nada que ver con eso. Ni siquiera me ofrecí voluntario para hacerme cargo de esta mafia. Mi padre me lo exigió. Si no sigo sus órdenes, me echará de la empresa—, Intenté explicárselo, pero ella negó con la cabeza. Las lágrimas le corrían por las mejillas, lo que me partió el corazón. —Que te j0dan, Tom. Que te j0dan a ti y a tus mentiras. Que te j0dan a ti y a tu dinero. Que te j0dan a ti y a tu empresa. Que te j0dan a ti y a todo lo demás en esta casa. Puedes a

