Orgasmo perfecto

1187 Words
MARISOL Me tumbé en su cama esperando impaciente a que llegara a casa. Cerré los ojos lentamente y sentí cómo el cansancio se apoderaba de mi cuerpo. No había tenido pesadillas en mucho tiempo. De hecho, dejaron de aparecer después de mi cumpleaños. No sé por qué, pero la presencia de Tom me ofrecía una especie de protección. Me sentía segura a su lado. Abrí los ojos de par en par para evitar que se cerraran de nuevo al oír pasos delante de la puerta. Me senté rápidamente y esperé a que se abriera la puerta. Cuando se abrió, vi entrar a Tom. —¿Por qué no estás durmiendo?—, preguntó confundido. —Te estaba esperando—, le dije mientras se sentaba en el borde de la cama y me abrazaba. Escondió su rostro en la curva de mi cuello y olisqueó mi cabello. —Echaba de menos esto—, dijo antes de separarse y acariciar mi rostro con sus manos. —Deberías estar durmiendo. —Y tú deberías estar en casa—, le dije enfadada. —Acabas de salir de casa. Sin dejar ninguna nota ni nada. —De hecho, sí lo hice—, dijo mientras levantaba un dedo. Lo miré confundida mientras cogía una nota de la mesita de noche y me la daba. Me di una bofetada mental por eso. —Ay. —Sí, y yo te besé, pero tú estabas durmiendo—, dijo tratando de dejar las cosas claras. —Lo siento, pero te extrañé. Así que me enfadé porque te fuiste tan temprano—, dije mirando hacia abajo. —No, cariño. No te disculpes. Créeme, yo te extrañé al menos tanto como tú a mí—, dijo mientras me levantaba la cara por la barbilla. Le sonreí. —¿Pensaste en mí?—, le pregunté. —Todo el tiempo—, respondió con una suave sonrisa en el rostro. Me dio un beso en los labios y yo lo tiré sobre la cama mientras le devolvía el beso. —Espera—, dijo mientras se apartaba y se quitaba la ropa, excepto los calzoncillos. Se metió bajo las sábanas y me atrajo hacia él por la cintura al darse cuenta de que solo llevaba lencería. Se sentó contra el cabecero y me atrajo hacia su regazo. —Pequeña traviesa—, dijo con una sonrisa burlona. Me reí mientras me sentaba a horcajadas sobre su regazo y lo besaba. Él lo repitió inmediatamente mientras apretaba nuestros cuerpos con una mano en mi cintura y otra en mis caderas. Levantó las caderas mientras me apretaba la cadera con la mano, indicándome que me frotara contra él. Moví las caderas sobre su creciente bulto debajo de mí. Gemí y grité con cada movimiento, controlando mis caderas con sus manos. Su lengua rozó mi labio inferior y atacó mi boca tan pronto como separé los labios. Tenía una mano en su cuello y otra en la parte posterior de su cabeza, acercándolo a mí mientras me besaba salvajemente. Mi c0ño estaba empapado debajo de mí mientras él gemía en el beso y me mordía el labio. J0der, Tom. * TOM Ella se frotaba contra mí como una profesional, sin dejar de ponerme duro. Bajé la mano hasta el borde de su ropa interior, bajándola hasta su clít0ris ya jugoso y metiéndole un dedo dentro. Ella gimió en el beso mientras yo bajaba mis besos por su cuello. —Tom—, gimió en voz alta cuando añadí otro dedo, lo que la hizo mover las caderas sobre mis manos. Me encanta cuando gime mi nombre. De hecho, solo mi nombre. Nadie más la tocaba excepto yo. Ella es mi chica. Nadie me hacía sentir como ella. Nadie me excitaba como ella. —Ven, nena, cabalga mis dedos—, le dije mientras le chupaba y lamía la piel salvajemente. Aceleró el ritmo y pronto se corrió sobre mi mano. La chupé y alcancé la mesita de noche, cogiendo un cond0n. Ella me lo quitó de la mano lentamente, retrocediendo sobre mis muslos mientras me bajaba los calzoncillos, dejando al descubierto mi p0lla ya dura. Me miró mientras sonreía y besaba y jugaba con mis b0las, acariciando mi p0lla palpitante. —J0der—, gemí mientras dejaba caer la cabeza sobre el cabecero de la cama y le agarraba el pelo. Finalmente se la metió en la boca, girando la lengua alrededor y moviendo la cabeza arriba y abajo, y frotando con la mano la parte que no cabía en su boca. —J0der, nena. Así, así—, gemí, y ella me miró, y no pude evitar ver su pequeña sonrisa. Algún día me matará. Cuando finalmente alcancé el clímax, me corrí en su boca y ella se lo tragó todo y se lamió el resto con el pulgar mientras me miraba a los ojos. J0der. Me puso el cond0n y volvió a subirse a mi regazo, sentándose sobre él. Gimió cuando empezó a cabalgar mi p0lla. La observé mientras se agarraba a mis hombros, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás. Estaba tan hermosa. Sus labios carnosos y rojos por mis besos, su cabello ligeramente sudado y sus labios ligeramente entreabiertos mientras jadeaba le quedaban tan bien. Solo con verla me dan ganas de f0llarla sin importar dónde. La acerqué a mí para que su frente descansara sobre la mía. Tenía mis manos en su cul0 apretándolo mientras ella me cabalgaba. Mis ojos se desplazaron hacia sus pechos, que rebotaban con cada movimiento. Le di suaves besos en la piel ardiente de ellos, haciéndola gemir aún más. Gemimos y gimiendo, ambos alcanzamos el clímax y nos liberamos. Ella descansó la cabeza sobre mi hombro tratando de recuperar el aliento. Yo le acariciaba la espalda con las yemas de los dedos. —Si sigues así... no podré quitarte las manos de encima cada vez que te vea—, le susurré mientras ella se reía. —Quizás eso es lo que quiero—, dijo mientras me miraba a la cara y me hacía reír. Le puse la mano en la mejilla mientras la acariciaba con el pulgar y le recorría el rostro con la mirada, deteniéndome en sus ojos. —Sol. Para mí eres más que un simple polvo nocturno. Recuérdalo. Voy a trabajar para proporcionarte la mejor vida posible y no descansaré hasta conseguirlo. Te protegeré a toda costa, pase lo que pase—, le dije. Quería decírselo ayer, porque sabía que por la mañana desaparecería de repente. No quiero que se sienta sucia. —Te amo, Tom—, susurró contra mis labios antes de posar los suyos sobre los míos. Sonreí y le devolví el beso. —Yo también te amo, j0der—, le dije y la atraje hacia mí. Después de limpiarla, la acosté en la cama y la abracé por detrás. —Buenas noches, Tom—, me susurró. —Buenas noches, amor—, le respondí mientras me dormía rodeado del aroma más maravilloso del mundo y de la persona más hermosa del planeta.
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