Raúl no daba crédito a lo que estaba viendo allí, la mujer que él más ama está totalmente interesada en otro hombre, mira a todos lados y no sabe qué hacer, quiere hacer algo para llamar la atención de Isabela no se le va la rabia al ver que Isabela no quita su mirada del profesor. Raúl sabía que una batalla difícil se aproximaba, entonces tenía que idear un plan pronto para poder tener la aceptación de Isabela, Raúl sabe que Isabela se siente atraída por él y lo ha demostrado de muchas maneras mediante los días que han pasado, cuando la busca en casa, cuando la llama en las noches para saber cómo ha sido su día y preguntaba si podía hacer algo para mejorarlo pero siente que ella no quiere cooperar, que no quiere darle lugar, como si hubiera en ella algo que le impidiera tenerlo.
La clase se tornó muy interesante, La
universidad es grande, espléndida y tiene a los mejores maestros aparte de, las
aulas son muy confortables todas tienen aire acondicionado y tienen sillas
acolchadas, tienen ascensores, cafetería e inmensos laboratorios de ciencias,
aparte de que hasta los parqueos son para la comodidad de los estudiantes.
Ha llegado la hora de ir a casa y antes
de, Máximo deja las asignaciones pendientes y como maestro muy drástico y
exigente decide amonestar a algunos que para su gusto necesitan disciplina,
especialmente a los que llegaron tarde amenazándolos con bajas calificaciones y
amenazas de expulsión de la matrícula para los que violan de manera severa las
reglas y normas de la universidad.
Luego de Máximo decir todas sus
exigencias y palabrerías pidió a los estudiantes que se fueran a excepción de
Isabela, dijo que ella tenía que quedarse y que todos los demás tenían que
irse, Isabela estaba algo nerviosa, pensaba que algo malo estaba pasando pues
sabía qué máximo era reconocido como un maestro exigente y para algunos
considerado malo, aunque para otros lo mejor especialmente para las chicas.
Cuando Raúl escuchó que máximo pidió que
se fueran todos menos Isabela comenzó a sospechar que estaba tramando algo,
aunque no lo confirmó a primera instancia, antes de entrar a la clase Raúl
había escuchado de la boca de otros estudiantes que máximo es un hombre
mujeriego y que le encantan las mujeres jóvenes y sanas y verdaderamente es
así, mujeriego y le encantan las decentes para sentirse representado, claro de
manera muy hipócrita.
Cuando todos salieron incluyendo a Raúl
Rosa quedó sentada en su butaca y Raúl estaba en los pasillos observando por
una ventana y fingiendo que no los estaba mirando, miraba a diferentes lados y
daba algunas vueltas, Máximo estaba solo con Isabela en el aula, miraba a
Isabela con una lascivia de arriba hacia bajo y ella lo miraba con su cara
inocente pero la verdad por dentro solo ella sabía lo que sentía.
Máximo le dijo a Isabela que no aceptaba
las tardanzas, pero por ser a ella se las podría aceptar todas, entonces tomó
su mano y le dijo que lo llamara para lo que necesitara, que lo hiciera a
cualquier hora y que él estaría a su disposición, dijo que no tomaría en cuenta
la falta de hoy porque amonestar una persona como ella tan bella es pecado,
entonces tomó sus manos y las besó y dijo que no dudara en pedirle cualquier
deseo o ayuda con la clase u otra cosa que sea necesaria.
Isabela es de test mulata y estaba roja,
muy atraída por Máximo, como un ave perdida en el aire. Raúl escuchó parte de
la conversación entonces pensó en que tenía que hacer algo para detener el
coqueteo de Máximo, Raúl estaba celoso y no tuvo otra opción que entrar al
aula, cuando entró, Máximo se quedó mirándolo con cara de enojón, y le preguntó
si nolo había despachado.
¿Qué haces aquí? Preguntó máximo.
— Disculpe estimado profesor dijo –dijo
Raúl, quiero preguntarle algo.
— ¿Por qué no lo preguntó en clases? —
preguntó Máximo el profesor.
— ¿Por qué entonces no llamó a Isabela
cuando estábamos en clases? — respondió Raúl.
El profesor sorprendido por su actitud
le dice:
— Usted es un inepto, ¿Es usted el que
sabe y manda aquí o soy yo?
— No manda ni usted ni yo, somos
iguales, ahorita dígame si me va a ayudar o no— respondió Raúl.
El profesor molesto le dijo que esperara
la próxima clase, que ya era su momento de ir a casa a descansar.
Raúl logró su objetivo sobre la
conversación entre Máximo e Isabela, por el momento no había riesgos de que
llegará a algo más, interrumpió aquella conversación con la excusa de hacerle
una pregunta al maestro sin embargo estaba tan movido por sus celos que
realmente no sabía ni que iba a preguntar.
Máximo se despidió de Isabela y le dijo
que se verían en la próxima clase para seguir conversando y aprendiendo,
mientras Raúl lo miraba con ojos de agresor con todos los deseos de pegarle,
pero es un hombre tranquilo y de paz, no es capaz o al menos no lo parece.
Isabela se queda preguntándose qué habrá
pasado, y a la verdad se quedó deseando su maestro en su mente lujuriosa, cara
decente, conductas de mujer inofensiva pero muy lujuriosa, cuando ve a Raúl lo
desea, y cuando ve a su maestro lo desea, pero al parecer algo le traía más de
su maestro, y era lo prohibido, a veces no valoramos las cosas que libremente y
gratis tenemos , y entonces valoramos lo prohibido, si la playa es
gratis, no vamos, pero cuando hay que pagar se convierte en algo deseado y eso
pasaba con Isabela, ver a Raúl y aceptarlo como un posible amor a corto plazo
es satisfactorio y deseable, pero ver a su maestro y desearlo, y sospechar que
él siente algo por ella se convierte en algo más emocionante.
Raúl la espera en el parqueo, anhelando
poder llevarla a casa y robarle, aunque sea una mirada más para sentirse bien.