CAPÍTULO 36

1960 Words

Mis ojos se cerraron involuntariamente, mientras las voces de mis hermanos hablaban muy cerca de mí y, aunque los escuchaba con claridad no podía concentrarme en las palabras por tener tanto frío y duda. Lo que consideré positivo en ese momento era que Ester y mi hija no estarían solas, mis hermanos estarían allí, sanos y salvos, protegiéndolas de cada cosa. Porque sentí que ya no podía más, me sentí inútil, irremediablemente asfixiado pero yéndome gradualmente a una calma extraña, quizá liberadora. Si eso era estar muriendo, entonces no era del todo mal, no había sufrimiento extremo y no supe cómo decirles que todo estaba bien conmigo, que no tenía miedo.            Lo único que hice a voluntad fue sonreír. O al menos lo intenté. Mi muerte estaba siendo rápida para lo que siempre hube es

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD