Le pasé a un lado a Noelia sin siquiera tomarme la molestia de mirarla a la cara y me encaminé por el pasillo rumbo al comedor. —¿Y ahora qué tienes que decir de esto? —la escuché decir a lo lejos conforme era yo la que me alejaba. —No tengo que decirte nada, Noelia, por favor, no empieces —le escuché decir a él en voz más baja, hasta que tuve que doblar en una esquina en el pasillo. Dejé de escuchar sus voces y me sentí más aliviada, sentí que había sido una buena decisión el sincerarme con Edrick, el decirle que no era culpable y que, aunque me dolía que estuviera formando otra familia, yo me esforzaría por resignarme a lo que fuera necesario con tal de verlo ser feliz. Por supuesto, muchas cosas tenían su límite y condiciones, por ejemplo, si en verdad él amaba a Noelia, yo no lo p

