Perspectiva Cloud
-...tendrás que acompañarla durante todo el evento y estar a su servicio, es tu deber cómo su futuro consejero de confianza pero también tú castigo por haberte fugado del castillo.
Mi padre seguía caminando alrededor de su escritorio mientras me daba indicaciones para la presentación de la reina del mundo hechicero, acontecimiento que tendría lugar el día siguiente. Había pasado el sábado sin hablarme y el domingo me había llamado a su despacho a las 7 am. El castillo entero estaba en catarsis, no había una sola persona que se quedará quieta o que no estuviera cargando algo de aquí para allá. El evento tendría lugar en el castillo que estaba en High Hill, hogar de antaño de la familia heredera de Aladia, pero el castillo había estado sin su dueña actual desde hacia 16 años, así que durante los últimos 12 meses mi padre había cuidado cada detalle para arreglar el interior del castillo y prepararlo para el evento. Mañana, la reina haría su presentación en sociedad, sería la primera vez que la comunidad hechicera vería su cara y la conoceríamos, al igual que finalmente se convertiría en su hogar en vacaciones (hasta este año, ella se quedaba en el colegio durante el periodo de descanso).
-Cloud, me estás poniendo atención?
-Acompañarla, cuidarla, mimarla y verificar que su majestad no se atore en un rosal -Dije sin ánimos de hacer más caso.
Mi padre me fulminó con la mirada, se había enterado por Frank de Bely y consideraba que era una perdida de tiempo el pensar en una mujer que nadie conocía, nadie sabía de algún familiar real con ese nombre.
-Debe de ser una hechicera común que leyó las tradiciones en algún libro antiguo - Dijo mi mamá cuando le pregunté y comenté de ella, pero yo estaba casi seguro que no era practicante ordinaria, ella tenía algo diferente.
-Te lo advierto, Cloud. Esto es importante y debes darle el interés que, te guste o no, el tema merece. Eres un futuro heredero de la realeza, eres el futuro consejero, pero sobre todo, eres mi hijo, y tú actitud desinteresada e infantil termina hoy.
Diciendo esto, se sentó en su silla y me hizo un ademán para salir sin aceptar reclamo. Me levanté y camine hacia la puerta, estaba bastante enojado. El evento juntaría a toda la familia real lejana y cercana de las casas monarquícas, si ella era de alguna, sería mi oportunidad para volver a verla, pero si no, debería buscar otro medio para encontrarla. El tener que cuidar a la reina principal sería lento y no me dejaría buscarla, seguramente impediría el poder platicar con ella. Mi padre había escogido un castigo inigualable
El día paso sin mayor acontecimiento, para la noche, nuestra cena se llevó de manera tranquila pero forzada. Mi papá seguía enojado, mi mamá estaba preocupada por todos y Fia y yo simplemente no hablábamos. Pero para mí hermana, la perspectiva de un baile con toda la comunidad mágica hizo que se aflojara su lengua y su imaginación ante el inminente evento. Subí a mi cuarto con el corazón latiendo a mil por hora. Tal vez vería a Bely mañana y podría volver a verla, a tocarla, a sentirla...
Me levante por la mañana mientras un arsenal de ayudantes me indican que debo bañarme, bajar a desayunar y prepararme para partir. La presentación es a las 8 de la noche, pero las familias reales darán la bienvenida a la reina en la entrada del castillo de High Hill y todos los herederos debíamos estar presentes a las 6 de la tarde. Mientras desayuno y por primera vez desde el viernes, pienso en el evento que tengo frente. Por primera vez conocería a mí reina y estaría a sus servicios, lo cual daría inicio a mi vida entera. También sería la primera vez que tomaría parte activa de un evento de esta magnitud y, por supuesto, los ojos se postrarian en ella y en mi una vez que le tomara el brazo a partir de que el evento comenzará. Mi estómago se retorció de nervios. No sabía cómo era ella ni que conocia de nosotros, si nos acoplariamos o simplemente si sería una niña maleducada. Pero definitivamente sabía que llegaría a ser altanera e impetuosa, la familia real principal se caracterizaba por esos dos comportamientos cuando alguien no le caía bien.
Mis pensamientos siguieron igual aún cuando pasamos por el teletransportador, pero los deje a un lado para observar el castillo que se erguia ante mi: era un palacio de hielo. Me habían dicho que en High Hill hacia frío, pero nunca que el palacio fuera a base de agua congelada. Las ventiscas pegaban y lastimaban la piel y hacían casi imposible moverse. Inmediatamente, salieron un centenar de sirvientes con pequeñas antorchas encendidas para calentar un poco nuestro camino. Todo era azul, blanco y transparente, y, al pasar por la gran puerta de madera coronada con el escudo de la familia Aladia, entramos a un recibidor completamente diferente al exterior: estaba hermosamente decorado en tonos madera, rojos, dorados y beige. Había un sin fin de luces centelleantes, chimeneas encendidas, alfombras mullidas y dos escaleras laterales en estilo imperial. El techo era tan alto que no veíamos el fin, en el recibidor habría cabido un millar de personas sin problema. Al frente, otras dos puertas enormes habrían paso al lugar del evento que, por el momento, solo divisamos cómo un espacio enorme, lleno de mármol, ventanales de piso a techo y una escalera que aparentaba ser de hielo.
Los ayudantes nos indicaron donde estaban nuestros cuartos, llevándonos a cada uno por un sin fin de pasillos decorados con el mismo estilo de abajo, agregando flores de vez en cuando, estatuas y obras de arte, había muchísimos caminos a seguir, y cada puerta era de madera pintada en blanco o en color natural con agarraderas en color dorado viejo. Tardamos en llegar a mi habitación cerca de 10 minutos, y al entrar, vi un gran espacio: había sillones mullidos en tono café al inicio, con una pequeña mesa de café y un florero con ramas llenas de hojas color naranja y amarillo. La cama se alzaba en una plataforma de dos gradas, era redonda y con dosel, al frente había una pantalla de TV, un tocador de madera y un espejo. Me acerque al balcón de cristal que tenía cortinas grandes y pesadas en tono borgoña y las abrí: afuera era casi igual de grande que adentro, el balcón daba a uno de los acantilados de High Hill y permitía ver el montón de lucecitas de los pueblos cercanos, semi borrados por las nevadas que habían comenzado. Regrese a la habitación para calentarme, la chimenea chisporroteaba en el frente de la sala y daba una sensación tibia. Entre al baño y observé un diseño en color beige de porcelana, una tina donde entrarían fácilmente 5 personas y que por arriba, tenía una salida de agua. También había una regadera completamente transparente de la mitad hacia arriba en una esquina. Había una araña de cristales al centro de la habitación que daba la suficiente luz. A lado izquierdo, una puerta doble corrediza escondía mi armario, donde ya estaba listo mi traje para recibir a la reina y el que tenia que usar en el baile de presentación.
Me di una ducha rápida, me habían dicho que tenía una hora para prepararme para su llegada, así que me puse el traje color azul marino sin corbata y la camisa blanca, zapatos y cinturón café, algo sencillo pero elegante, acomode mi pelo y volví a bajar al recibidor, no sin antes perderme dos veces entre los pasillos.
Para cuando baje, la mayoría de los hombres de la realeza ya estaban ahí, pero las mujeres relucian en ausencia, faltaban 5 minutos para la llegada de ella y solo teníamos a la mamá de Lío y de Cet entre nosotros. Mi madre y Fia, Sunny y su mamá no habían llegado. Mi papá estaba nervioso y caminaba en círculos mirando su reloj angustiado, faltaban tan solo 3 minutos...
Los tacones resonaron en la madera del piso y las cuatros mujeres aparecieron sonriendonos, mi mamá y Fia iban vestidas de color rojo en vestidos corte a la pierna, Fia con una sola manga, mi mamá con ambas. Sunny y su madre llevaban atuendos idénticos en un color amarillo, eran vestidos largos y vaporosos que rozaban con el sueño. Todas portaban tacones sumamente altos.
-Helia, ya casi es hora...-Suplico mi papá tomando la mano de mi madre y poniéndola en su brazo.
-No llegué tarde, llegué justo a tiempo- Dijo ella coqueta y con una sonrisa que hizo que mi papá no pudiera decir otra cosa.
Nos encaminamos a la entrada del recibidor, que estaba bordeada de farolillos de fuego, flores entretejidas y cristales. El mismo tipo de adorno decoraban los casi 500 metros de entrada que había entre las rejas del palacio y nosotros. Al fondo, unas lucecillas se vislumbraron y comenzaron a crecer.
-Ya ha llegado...-Dijo mi papá, colocándose al lado derecho de la entrada e indicandonos que hiciéramos lo mismo. La familia de Lío se unió a nosotros y la de Cet y Sunny se formaron del lado izquierdo. Yo voltee a ver a mis amigos sabiendo que todos nos preguntábamos sobre como sería ella y que actitud tendría.
El vehículo llegó en lo que pareció ser una eternidad y estaciono frente a nosotros, mi padre se acercó a la puerta que estaba justo frente al camino de farolillos y la abrió, tendiendo una mano a la pasajera. Unos dedos delgados, enfundados en un guante blanco de piel los tomo y dejo ver una pizca de piel blanca, lechosa. Un pinchazo recorrió mi cuerpo al pensar que ese tono me recordaba al de Bely. Aleje el pensamiento de mi mente, no era el momento.
Un pie con unos tacones altísimos color blanco bajo del vehículo, seguido de su par, y un cuerpo salió del auto, bajo una capa de piel mullida en color blanco, con un gran gorro caído en la cabeza y un enorme moño en el cuello. La cara de la reina no se veia, el gorro lo impedía. Toda la capa estaba bordeada en peluche y Cloud no pudo evitar ver qué las manos sacaban de adentro de la capa a un cachorro blanco como la nieve que dejó en el suelo y corrió entre la escarcha caída, disfrutando del frío.
-No hagas eso, Light- Dijo una voz suave y delicada de adentro de la capa y a Cloud se le volcó el corazón. Esa voz ya la había escuchado, pero no podía ser posible...
-Mis reyes leales,- Comenzó mi papá, soltando la mano de la reina y dirigiéndose a nosotros- herederos futuros, es para mí un gusto y un honor presentarles a su reina legítima, heredera del poder de la magia natural y ordinaria y cuidadora del reino hechicero, su alteza real, la reina Herely...
Y mientras decía esto, la mujer tomo el gorro entre sus manos y lo dejo caer hacia atrás con cuidado, dejando al descubierto un cabello cobrizo y largo, ligeramente ondulado, coronado por una tiara de flores blancas y cristales que resaltaban entre la oscuridad que ya había empezado a reinar en el ambiente. Sonreía con sus perfectos labios rosas, levantando sus pómulos y dándole una apariencia de belleza que jamás había visto antes, hasta hace dos días.
-Buenas noches, mis protectores y herederos, es un gusto volver a verlos y conocerles, respectivamente-Dijo con su sonrisa suave.
Sentía la mirada y la tensión de mis amigos. Bely estaba frente a nosotros y no se llamaba Bely, se llamaba Herely. Y no era una hechicera, era nuestra reina...