4. De cómo empecé a obsesionarme con él

1148 Words
A la semana regresé a la escuela, para enterarme que Andy estaba con licencia médica, había sufrido todo el semestre de fuertes cólicos, y estaba internada. Le habían detectado quistes, y debían hacerle una cirugía. Como se ausentaría por varias semanas, y yo acababa de incorporarme estaba sin pareja, Báez, el profe de psicología, decidió que yo sería la compañera de Nicolás. No era lo que yo quería, en ese momento, pero quejarme solo conseguiría molestar al profe. Nicolás tenía mala fama con él, y había sido una victoria suya obligarle a trabajar en equipo con Andy. Nicolás se me acercó al terminar la clase. — ¿Te queda bien si mañana nos juntamos para planificar? ¿Te sentís con ganas? Si quieres me encargo de hacerlo solo. Nadie tiene que enterarse. Seguramente estaba siendo amable porque pensaba que estaba mal por lo de Belu. —No, no, quiero hacerlo. —Bueno, entonces, te espero mañana a las cuatro. En realidad no me sentía bien, no tenía ganas de nada, menos de hacer lo de psicología, pero tenía que despejarme de todo, tenía que olvidarme de Lukas. Belu estaba muerta ¿y yo le hacía esto? ¡Era patético! Era enfermo. Aunque nunca me quiso como su amiga, era injusto, ¿por qué la vida es tan injusta? Que el chico más interesante del mundo se fijara en ella que era una zorra, y que además estaba muerta, ¡MUERTA! Y yo estaba viva, pero no para él, porque simplemente no le interesaba mi existencia. Quería informarme sobre lo que había hecho, esa tarde, bajé a hablar con papá. Me lo encontré tomando una taza de café en el comedor. Luego de hablar sobre cosas sin importancia hice las preguntas que me interesaban. — ¿Qué pasaría si… el amigo de mi amigo que tengo se hizo pasar por otra persona? Papá sorbió ruidosamente de su taza y contestó. —Usurpar identidad es considerado un delito. En el peor de los casos, podría ir preso. Me di cuenta que tenía la boca abierta, estaba nerviosa, ¡en qué lío me estaba a punto de meter ahora! — ¿En qué lío te estas metiendo ahora, Jéssica? Papá, preguntó con paciencia, mientras volvía a sorber un poco de su café, pero esta vez sin mirarme. Todas esas veces que lo había insinuado me había ofendido, pero en ese momento era diferente. —En ninguno, solo era una pregunta —le mentí. Tenía que olvidarme del asunto, no quería ningún tipo de problemas en mi vida. A la noche no conseguía dormir, daba vueltas en la cama, nerviosa, ansiosa. Me levanté y volví a la notebook. Abrí las cuentas de Belu una vez más. Hace unas horas, Lukas le había escrito de nuevo, eso reavivó el deseo de volver a hablarle una vez más, ¿no le hacía más daño, no es así? Estaba conectado, algo me decía que me estaba esperando. Iba a decirle la verdad, que Belu había sufrido un accidente y había fallecido. Tenía que sacar las fuerzas de algún lado para decírselo. Al ver que me había conectado escribió. —Hola, lo siento si dije algo malo. — ¿Por qué lo dices? Respondí, aún nerviosa. —Porque no te conectaste desde la última vez, creí que te había ofendido de alguna forma y me habías borrado de tus contactos. —No nada de eso, solo tenía mucho trabajo, ya sabes rollos de la escuela... química, el maestro Estepas nos dio un interesante y aburrido trabajo de cincuenta páginas, en ciencias sociales un libro sobre las especies, y para terminar el de biología pidió un resumen sobre los huesos, me quiero morir. —Vaya, no te envidio. — ¿Qué haces? —Dejando a un lado que debería ponerme a estudiar, esperaba a que se conecte una linda y graciosa mujer para hablar con ella. — ¿Lo hizo? —Sí, tontita… hablaba de ti. Nadie. Realmente nadie, hasta ese día me había hablado de esa forma, ¡me derretía! Y envés de decirle la verdad, que yo era Jéssica, y no Belu, seguí haciendo lo mío. Entré a su f*******:, tenía muchas ansias por saber todo sobre él, cómo era su vida, sus gustos. Como todo el mundo, Lukas publicaba seguido. De esta forma me enteré que estudiaba en el instituto San Jerónimo, cursaba el noveno y su mejor amigo era John, con el que fundó su banda de rock. Lukas era el de la guitarra. Tenía publicadas fotografías con sus amigos, con una tal Rossy, por los comentarios parecía que hubo algo entre ellos. Por lo que leía me enteré que Lukas vivía con su madre. Tenía muchos amigos y un grupito de seguidoras de su banda. Había sido un error leer todo esto, me daba la sensación de que podría estar jugando conmigo, que tenía novia, tal vez en ese momento, estaba con ella. De ninguna forma iba a permitirlo. Iba a armar un gran lío. Pero ¡por dios! ¡Si yo no era Belu! Era la menos indicada para darle una lección. Llena de ansiedad me dispuse a stalkearle, me leí todos los comentarios que había escrito a sus amigos, e incluso todos lo que le escribían a él. En su información personal figuraba el número de teléfono de su casa. Llevada por un fuerte impulso cogí mi celular y marqué. Sonó tres veces y alguien contestó. —¿Hola? Ese era un hola que nunca esperé. Era la voz de una mujer. —¿Hola? Insistió. —¡Colgaré, debe ser otra chiquilla molestosa! Colgó mostrando todo su fastidio. Mi corazón iba a estallar en cualquier momento, debía estar volviéndome loca sin pensar antes en mis acciones. Otra acción de esas y tal vez iba a ser mi fin, pero aún necesitaba escuchar la voz de Lukas. La mujer que había contestado me había dado a entender que era habitual ese tipo de llamadas. ¿Lukas era un donjuán disfrazado? Después de todo ¿quién era yo para juzgarle? Intentaba mantener el control, pensar en otras cosas, pero era realmente difícil hacerlo. Una tarde, después del almuerzo, mamá me recordó que tenía que limpiar mi cuarto. Con pereza me puse a ordenar. Primero el escritorio, me dije. Tenía que deshacerme de la flojera, ya iban varios días que me lo venía pidiendo, si no lo hacía yo, al regresar de la escuela me encontraría con ella, haciéndolo, aunque eso no me molestaba, detestaba que se pusiera a husmear en mis cosas. Me incliné a juntar los dibujos que se habían caído detrás del escritorio. Vi algo dorado. Lo junté. Era la tarjeta de débito de Belu. Dejé la escoba a un lado, y encendí la notebook. Entré al historial. Bingo. Belu había entrado a su cuenta. Entré a la página. El monto que aún tenía era sumamente alto.
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