Pasé cuatro años maravillosos, conocí muchas personas, hice amigos, pero no el amor, no tengo nada que ofrecer, una vida de encierro, peligro y muerte es todo lo que me rodea, Remy prácticamente estudio la universidad conmigo, pasaba otras detrás de mi y aunque al principio todos me cuestionaban por tal motivo, con el tiempo se volvió normal, casi era parte de mi grupo de amigos, algunas chicas intentaron llevárselo a la cama sin éxito, el hombre parecía de roca, nada lo perturbaba.
Después de mi graduación regrese a mi encierro, en mi hermosa y lujosa cárcel, me mantuve en contacto con mis amigos, pero nada volvería a ser los mismo, tenia una carrera, un título, pero no ejercería, no era la carrera que se necesita en este tipo de negocios, no podía parar una guerra con poesía, no podía detener una bala con una carta de amor.
Una mañana en particular había mucho escándalo, podía escuchar los pasos frente a mi puerta, me levante de mi cama refunfuñando por haber despertado tan temprano, el reloj apenas marcaba las 6:00 am, camine hasta la puerta arrastrando los pies, asome la cara y solo pude ver hombres caminando de un lado a otro, sin hacer nada en especial, cerre la puerta y regrese a mi cama, me escondí bajo las sabas intentando conciliar el sueño nuevamente, habían pasado apenas unos cinco minutos cuando alguien golpeo a mi puerta.
— Señorita Margo. – Llamaron al otro lado de la puerta.
Reconocí la voz de inmediato, era Remy, desde que me gradué, no había tenido contacto con el y ahora estaba aquí tocando a mi puerta.
— Hola Remy, buenos días. – Salude al abrir la puerta, con el cabello hecho un nido de aves.
— Señorita, Don Jacob, pidió que lo acompañe para el desayuno.
— ¿Ahora mismo? ¿a las seis de la mañana? – Pregunte confusa.
— Así es señorita, la espera en diez minutos.
Dicho esto, se marchó, me di la vuelta y fui hasta el baño, me lave los diente y rostro, cepille mi cabello y me hice una coleta, Sali de mi habitación aun con mi pijama rosada y mis pantuflas de conejo.
— Buenos días, papá. – Salude aun somnolienta, mientras depositaba un beso en su mejilla.
— Margo, eres lo más importante para mí, le prometí a tu madre que cuidaría siempre. – Dijo sosteniendo mi mano con fuerza, con una mirada de preocupación.
— Lo se papá y te lo agradezco.
— He decidido que vayas de viaje, estamos en una época de mucho trabajo y no quiero que estes sola, vamos, elige el destino y me encargare de todo para que salgas cuanto antes.
Aunque me desconcertó un poco, la emoción por viajas me invadió y respondi sin pensarlo mucho.
— Paris. – Dije emocionada, se que suena a cliché, pero mis razones para ir a ese lugar van mas a allá de la moda o el romanticismo que promete, tenía una razón en particular y es que, era el lugar favorito de mamá, había una foto de ella, siendo aun muy joven, estaba parada frente a la torre Eiffel, quería sentirme cerca de ella, visitar los lugares que ella visito.
Regrese a mi habitación después de una gran taza de café y un poco de fruta, aun no terminaba de digerir mi comida cuando toco a mi puerta nuevamente.
— Señorita Margo. – hablo a través de la puerta.
— No me digas que papá ya quiere comer. – Dije con humor.
— No señorita, me pidió que le avisara que su vuelo a Francia sale esta noche, por favor lleve solo lo necesario, estaré aquí a las 8:00pm para llevarla al aeropuerto.
— Gracias Remy.
Tenía el estómago revuelto, los nervios y la emoción se mezclaron en mi estómago, apenas comenzaba a asimilar la noticia de que me iría de viaje y ahora me dicen que mi vuelo sale hoy mismo, no lo podía creer, me pellizque la piel para darme cuenta de que todo era real y no un simple sueño.
Prepare una pequeña maleta tal y como me pidió Remy, puse todo lo necesario, me di una ducha y me puse algo cómodo para viajar.
Minutos antes de las 8:00pm baje a la sala con maleta en mano, papá estaba junto a Remy, inmediatamente se alejo de el y vino hasta mi, beso mi frente con fuerza, sin decir ni una sola palabra de despedida, únicamente hablo con Remy.
— Asegúrate de que llegue a salvo, está todo listo.
Estaba tan emocionada que le reste importancia, Le di una sonrisa de despedida, Sali detrás de Remy, quien llevaba mi maleta en mano, cargándola con ligereza, subí al auto y enseguida salimos camino al aeropuerto, dos camionetas salieron detrás de nosotros, nos acompañaron durante todo el trayecto, conociendo a papá solo estaba siendo sobreprotector, saque el celular de mi pequeño bolso de mano y abrí mi f*******:, mi pagina se inundó de paginas de noticieros.
— Enfrentamiento entre mafia deja muerte a su paso, Yuri Ivanov jefe de la mafia rusa, muere esta mañana junto a su esposa, en lo que se cree un atentando por parte de sus adversarios.
La noticia me dejo helada, cientos de suposiciones pasaron por mi mente.
— ¿Qué es lo que paso realmente Remy? ¿por qué mi padre decide mandarme de viaje de un momento a otro? – Pregunte un tanto molesta.
— No puedo darle esa información señorita Margo. – Respondió sin expresión.
— En unos minutos estaré viajando a otro país, creo que merezco saber el motivo.
— Murió Ivanova junto a su esposa esta mañana en un atentado, no sabemos quien lo provoco y ahora se hijo Dmitry tomo el cargo de jefe, ha jurado venganza, su padre solo intenta protegerla. – Dijo después de pensarlo por un momento.
Después de un corto vuelo llegamos a Paris, estaba tan cansada, no físicamente, si no mentalmente, no pude dejar de pensar en lo que me dijo Remy, me encontraba en una situación desconocida, carecía de información y eso me preocupaba, necesitaba llegar al hotel, darme una ducha con agua tibia y echarme a dormir, era casi media noche, apenas pusimos un pie fuera del avión un hombre se acerco a Remy, hablaron por un par de minutos y después lo vi acercarse a mi para presentarse.
— Señorita Margo, mucho gusto, mi nombre es Enzo, tengo ordenes del Señor Jacob de cuidar de usted, puede pedirme lo que necesite, la llevare a su departamento para que pueda descansar, su padre dejo todo arreglado para que se sienta cómoda. – Tomo la maleta que segundos antes sotenia Remy y me guio hasta el auto.
Una vez dentro recibí una llamada de mi padre.
— Hija, me han informado que ya estar en parís, Enzo cuidara de ti y te ayudara en lo que necesites.
Si hay algo que no puedo negar es el buen gusto de mi papá para elegir guardaespaldas, Enzo es un hombre muy guapo, alto, con cuerpo ejercitado o al menos lo que se podía ver, su traje se ajustaba a sus músculos, tenia una voz gruesa y una expresión seria que causa cierta intriga.
Condujo por las hermosas calles de parís mientras yo observaba el paisaje a través de la ventanilla del auto, hasta llegar a una hermosa zona, según me explico Enzo, es de las zonas mas exclusivas del lugar, estaciono el auto en un lujoso edificio, después de tomar mi maleta y ayudarme a bajar me llevo hasta el departamento que mi padre compro para mi, todo a mi alrededor era lujo, subimos al ascensor hasta el ultimo piso, donde quedaba mi departamento.
— Este es su apartamento señorita. – Dijo mientras abría la puerta del penthouse.
Cruce la puerta admirando el lugar, estaba lleno de lujos y comodidades y era completamente mio.
— Me hospedare en el departamento de junto, puede llamarme para lo que necesite, este en mi numero telefónico, no importa la hora, estoy completamente a su servicio. – Me entrego la tarjeta junto con una tarjeta con su numero de teléfono.
Solo asentí, cerre la puerta a su espalda en cuanto se dio la vuelta, tome la ducha que tanto estaba necesitando y después de ponerme una pijama comoda que consistía de una blusa de tirante y un mini short en color rosa, me eche a dormir.