Comía sentada en la mesa con los pies en el regazo de Edu. Wills entró en la habitación, miró a los dos riéndose ya Edu recostado sobre sus piernas, salió y cerró la puerta de nuevo. Se fue pensando que nunca había visto la sonrisa de July tan limpia... Después de comer ella corrió al laboratorio a hablar con Ren, los dos hablaron de algunas cosas y July bajó las escaleras. Con tanto en mente, July se fue pensando en ese pobre hombre que fue golpeado, pensando en Wanda que estaba bajo observación. Se detuvo un momento frente a un espejo que reflejaba su imagen atribulada. Creía que lo era, o mejor dicho, era un horror, con el pelo cortado, el maquillaje corrido y la bata de laboratorio con una mancha, pensó que no encontraría a Edu en este estado otra vez, que empezaría a meterse con ella como siempre. hizo cuando la vio así. Estaba tan envuelta en sus pensamientos que no se dio cuenta de que alguien se había detenido detrás de ella, levantó la cara para mirarse una vez más y corrió hacia el vestuario. Y sucedió lo inevitable, Davids estaba de pie allí mirándola. Ella se giró lentamente, limpiándose el rabillo del ojo que estaba manchado, sonrió y lo saludó con torpeza. Poco después de su respuesta llegaron las preguntas...
- ¿Lo que le pasó? ¡Está cambiando de horario todo el tiempo, no contesta mis llamadas y no contesta mis mensajes! ¿Que te he hecho? ¡Pensé que era bueno para ti! Tan bueno como lo fue para mí. ¿Te lastimé? O lo que sea, ¿crees que te obligué? ¡Déjame explicarte, dame esta posibilidad, para arreglarlo, o discúlpate, por favor!
Antes de que pudiera responder o hacer algo, que ella tampoco quería, Eduardo los encuentra en el pasillo. Bueno, lo que tanto temía, ser encontrada por él en ese estado, era un alivio. Vino hacia ti ya con su sentencia lista.
- ¿Qué hechizo tiene la brujita para hoy? - En cuanto se dio cuenta de la situación que estaba pasando, inmediatamente se disculpó.
- Voy a arreglar Edu y luego podemos ir a almorzar, ¿has hablado con Wills?
- El tío dijo que fuéramos los dos, tendrá una cita. Te espero en la recepción.
La besó en la frente y se fue. Davids observó sin ninguna reacción. Cuando ella le pidió permiso para irse, él la abrazó y usó las expresiones:
- ¿Hermanita? ¿Tío? - Miró profundamente en esos ojos que tanto la estremecían y solo podía pensar en lo que estaba haciendo, ¿de qué servía no contestarle los mensajes o no contestarle a él, por qué evitarlo? Soltó su brazo, lo sacó de las escaleras y lo besó. Perdió la noción del bien y del mal, solo lo besó. Luego la abrazó y preguntó. - ¿Qué está pasando? ¡Necesito saber!
Ella respondió que no tenía nada que ver con él, simplemente no quería compromiso. Pero podrían hablar más tarde, cuando ella volviera de almorzar. Salió corriendo a arreglarse mientras Davids se quedó allí mirándola. Mientras tanto, en la recepción había confusión por culpa de Edu, desde los recepcionistas hasta los médicos de guardia. Eran como palomas queriendo aparearse... ¡Esto siempre generaba buenas risas, al final siempre sale con un tipo tan guapo como él! ¡Alguna vez! Se fueron abrazados, como solían hacer.
- ¡Extraño los días de universidad! ¡No teníamos miedo de ser nosotros mismos!
- ¡Aún podemos ser Juju!
Se rieron mucho en el almuerzo, y como dije, Edu siempre sale con un chico tan guapo como él, esta vez fue el sushiman, a******o, alto, cabello oscuro pulcro, cuerpo bien definido. July casi siempre estaba celosa, esta vez no podía ser diferente, siempre quiso estar con un a******o, más específicamente, este asiático... Los dos intercambiaron números de teléfono y decidieron programar algo. July y Edu volvieron al hospital, esta vez Edu quería ir juntos a urgencias. Se alistaron y se fueron, una vez más su viaje fue interrumpido. Davids quería hablar, así que ella, a quien no le gustan las discusiones y menos las relaciones, le pidió a Edu que buscara a Raphael y lo ayudara. Así que fueron a su habitación a hablar... Era directa, lo que generalmente asustaba a la gente, y respondió a todas las preguntas que le hicieron antes.
- No me pasó nada, y no quiero que pase. Cambio de horario cuando creo que me conviene, no contesto y no contesto porque no quiero. No, no me has hecho nada, y no lo harás. No me obligaste a hacer nada, lo hice por mi propia voluntad, fue maravilloso para mí también, no hay nada que explicar... ¡Tampoco haré nada por mí, prefiero preservarme! En cuanto a Edu, sí mi “hermano de crianza”, nos conocemos desde pequeños, yo viví y fui casi adoptado por sus padres. Su padre me patrocinó durante la universidad y mi venida aquí. Y tío, sí también, es sobrino del doctor Wills. ¿Explicado? Creo que sí, y no tenemos nada más de qué hablar. Voy a ver cómo le va a Wanda. Hasta luego doctor Davids.
Salió de la habitación sin mirar atrás, corrió a urgencias pensando que estaba a salvo, pero esta vez se equivocó, terminó por menospreciar la disposición de Davids para resolver la situación, que para ella ya estaba resuelta. Apenas logró hablar con Wanda, quien tiene una crisis de úlcera gástrica. Llegó, entró en la habitación hablando muy alto.
- Está bien, entonces hablemos aquí, ya que todavía no he dicho lo que quiero. En primer lugar, esa noche para...
Salió corriendo de detrás de la cortina y gritó, sí, gritó en la sala de emergencias de un hospital, ¡mira lo que hace la persona bien balanceada! Hay un chistecito que dice, ya ves que vergüenza, espera, ahí voy. Creo que se inspiró en July. Volviendo al grito.
- ¡NOOO! ¡Vamos arriba y hablemos! - Imagina el color que debe ser, si el grado de rojo es acorde al calor que sientes en tu cara, ¡debe ser fosforescente! Según ella... - Entonces Doctor Davids, tengo toda mi atención en usted, ¡habla!
- Como dije allá abajo, esa noche para mí, no fue solo una noche, lo que pasamos fue muy especial y sé que tú también lo sentiste. Ese beso en las escaleras no fue solo para callarme. Siento mucho más de lo que deseo, cuando dije te amo, no fue de boquilla. Espera, ¿era eso? Te asustó. Sí. Ahora entendí. Realmente no quieres un compromiso, a pesar de que sientes lo que sientes por mí. Eso es todo, ¿no?
- Bueno, esta vez querías ser escuchado, se fue, dije todo lo que ya había que decir, ¿puedo volver al trabajo? Quiero ver algunos pacientes antes de irme.
- Si puedes. Pero no me rendiré.
- Adiós doctor Davids. ¡Voy a trabajar!