Capítulo 6

1669 Words
Pero mi sonrisa se convirtió en celos, al ver que otro hombre de repente puso sus manos en su cintura y la hizo girar de una forma bastaste brusca para mi gusto, no pude ver el rostro de quien era ese imbécil, pero noté que la estaba lastimando y ella le gritaba que la soltara. Pero cuando vi que el imbécil ese, comenzó a aprovecharse de ella, no pude contenerme más, sin darme cuenta ya estaba caminando hacia ellos y me le fui encima justo cuando el hijo de puta estaba por besarla. Me interpuse entre ellos dos, con mi mano en su cintura traté de moverla detrás de mí con cuidado para protegerla y sin pensarlo dos veces le di un golpe en el rostro a ese imbécil, que cayó al suelo con fuerza y fue cuando me di cuenta de que ese cabron era Carlo. Mi cara reflejaba la ira que recorría mi cuerpo, quería matarlo con mis propias manos, por haberla tocado y por tratar de robar un beso de esos labios que son míos, estaba furioso jamás me había sentido así por ninguna mujer, lo Carlo que sabía es que tenía que protegerla. “No la escuchaste imbécil, que no la toques estas sordo o eres estúpido, si vuelves a ponerle una mano encima te juro que te vas a arrepentir” le grite mirándolo a los ojos, retándole para que me golpeara y poder matarlo en ese momento. “No te metas Leon, ella está conmigo o que a ti también te gusta” me dijo con una sonrisa en sus rostro, mis manos se cerraban en puños al escuchar cómo, se diría a ella como si fuera un objeto o una cualquiera y no se lo iba a permitir. “Carlo cuando vas a aprender a tratar a una dama, a ella la respetas, será mejor que te largues de aquí” le dije y me acerqué a él, estábamos frente a frente y no iba dejar que este imbécil me intimidara, me conoce bien como para pensar que voy a huir de una pelea. “Que! es tu nueva conquista Leon?” me dijo Carlo, en mi cara. Me reí de sus palabras, coloque mis manos en el cuello de su camisa y lo acerque más a mí, “Ella no es ninguna conquista y la vas a respetar, que te parece si nos vamos afuera y terminamos esto” el dije y lo solté. “Quédatela, puedo conseguirme otra zorra en cualquier lado, ni que fuera algo especial” me dijo y se fue el muy cobarde. Al ver que Carlo se iba, me di la vuelta, pero ella se había ido, mire a Eduardo confundido y mire hacia todos lados, “Donde esta, a donde se fue Eduardo?” le pregunte jalándolo de su camisa. “Adriana se la llevo, ella dijo que se sentía mal” me dijo Eduardo y corrí hasta la entrada del bar, para poder alcanzarla. ¡No, no, no otra vez no puedo perderla!, pensé mientras corría, para tratar de alcanzarla, pero fue inútil, solo pude verla cuando el auto se estaba alejando, su cabeza estaba recargada en el vidrio de la ventana. “Espera” grite pero fue demasiado tarde, me quede parado en medio del estacionamiento, mirando como el auto desaparecía y mi oportunidad de conocerla. Cuando Eduardo salió del bar, agitado y gritándome, “Leon que demonios te pasa?” me pregunto. “Es esa, Eduardo es que es ella” le decía y me escuchaba como un loco. “De quien estás hablando, ella?” me decía confundido. “La mujer de la que te hablé, mi fantasma, recuerdas ella?” le dije desesperado, “mierda!” grité con fuerza. “Leon?, te refieres a la chica esa que tanto te cautivo, pensé que estabas alucinando y que era un fantasma?” dijo sorprendido, “Entonces existe, que locura, pero cálmate” me dijo tratando de tranquilizarme. “Como quieres que me calme, la perdí ahora como demonios la voy a encontrar de nuevo” le dije. “Es la roomie de Adriana , como se llamaba?” dijo Eduardo y se movía tratando de recordar el nombre. “El nombre Eduardo acuérdate por dios, como se llama?” le pregunte. “Roberta!, es la chica que te iba a presentar Beto y que no quisiste conocerla, recuerdas” dijo Eduardo. “Que? es la amiga que Adriana , me iba a presentar y que estaba en la pista bailando con otro, es ella?” le dije confundido, “estas seguro?” le pregunté. “Segurísimo incluso tengo el número de Adriana , puedo llamarla y así podrás verla de nuevo, tranquilo” me dijo. “Perfecto, llámale en este momento vamos a verla, necesito saber que está bien” le dije y comencé a caminar hacia mi auto. “Leon, ve la hora que es, no podemos aparecernos en su departamento ni siquiera sé si está en el campus, tranquilízate déjame llamarla primero, ok, vámonos y en el camino el marco, hay que darles tiempo que llegues” dijo Eduardo y saco su celular. Cuando llegamos a mi penhouse, ya estaba desesperado por saber de ella, entramos y me serví un trago de wiskey, no podía tranquilizarme y solo eso me iba ayudar en este momento. Eduardo se sentó en el sillón y lo miraba ansioso, esperando a que le marcara a Adriana . “Que?” me dijo mirándome. “Estas esperando a la cigüeña, una convención o algo, marTome por dios no ves que estoy hecho un manojo de nervios” le dije apresurándole. “Diablos Leon, quien diría que estaría así por una mujer, ya valiste amiguito” me dijo riéndose. “Eres un pendejo, no te burles que ni siquiera sé porque me comporto de esta manera, solo sé que necesito saber que está bien, márcale” le dije y finalmente lo hizo. Eduardo saco su celular y me lo mostro, el muy idiota estaba gozando el verme de esta manera. “Ya está sonando, espera” dijo Eduardo. Mientras yo caminaba de un lado hacia otro y cuando estaba por sentarme, me volví a parar de la emoción de escuchar que le contestaron. “Hola” pude escuchar una voz, que le contestaba. “Es ella” dijo Eduardo, “Adriana , hola soy Eduardo, disculpa la hora pero nos quedamos muy preocupados por ustedes, me refiero a mi amigo Leon y yo, están bien? Ya llegaron a su departamento?” les pregunto. “Eduardo!, no esperaba tu llamada, pero no te preocupes por la hora al contrario gracias por preocuparte por nosotras, ya estamos en nuestro departamento, Roberta no se sintió bien, parece que le bajo un poco la presión, pero ya está descansando y acabo de ver que se quedó dormida” le dijo Adriana . “Ese Carlo es un imbécil, si vuelvo a verlo le voy a decir sus verdades, Roberta trae un moretón en la muñeca y le duele a pesar de que ella lo niega”, dijo Adriana , “por favor dale las gracias a Leon, por haber defendido”. “No te preocupes, Leon le dejo muy claro a Carlo, que no quería verlo cerca de tu amiga” dijo Eduardo. “Espero que se mejore, crees que podríamos verlas mañana, a Leon le gustaría saber que está bien” le dijo Eduardo. “No lo sé, creo que depende de cómo se sienta Roberta, le pregunto y te llamo, te parece?” dijo Adriana . “Esta perfecto, espero tu llamada, que descanses Adriana ”. “Tú también Eduardo, hasta mañana”. “Y?” que te dijo, como esta ella?” le pregunte ansioso. “Adriana dice que se le bajo un poco la presión, obviamente por lo que hizo Carlo y no es para menos, además que trae un moretón en la parte baja de la mano y que le duele un poco, pero que ya está descansando y hace unos minutos que fue a verla ya estaba dormida”. “así que tranquilízate, al parecer ya está mejor” dijo Eduardo. “Mejor!, ese imbécil de Carlo le dejo un moretón, debí golpearlo hasta que le pidiera perdón de rodillas, pero esto no se va a quedar así” dije enojado. “Leon, debes calmarte o mañana que la veas, la vas a asustar y no creo que quieras eso verdad?” dijo Eduardo. “No claro que no!, entonces las veremos mañana?” le pregunte. “Si y no” me dijo. “Como que sí y no?” le pregunte. “Todo depende, de cómo este Roberta y como se sienta, pero Adriana me prometió que le preguntara en la mañana y me llamara para decirme” me dijo. “Ok, bueno eso es un avance, se me harán eternas las horas para verla de nuevo” dije emocionado. “No te queda de otra y como ya es tarde, me quedare en el cuarto de visitas, con permiso que ya tengo sueño, nos vemos en la mañana que descanses” dijo Eduardo. “Que descanses y Eduardo, gracias” le dije sonriendo. “De nada, para están los amigos, ya duérmete que me estas desesperando”. Mañana poder verla y estar cerca de ella, esto es una locura siento una ansiedad y un miedo a la vez, de verla de frente y hablar con ella. Jamás una mujer, había despertado esto en mí, desde que al vi no puedo dejar de pensar en ella, primero pensé que era una alucinación mia, pero ahora que sé que es real, no pienso perderla ni alejarme de ella. “Roberta!” que hermoso nombre para una mujer preciosa, no sé qué tenga que hacer, pero ella será mia solo mia, no permitiré que nadie se interponga entre nosotros. “Mañana Roberta, nuestra vida juntos inicia” …
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