Me desperté e intenté levantarme de la cama, pero al apoyar mi mano solté un grito y cae de nuevo en mi almohada.
“Me lleva la chingada!” grite como loca y entro Adriana corriendo con un bat de beisbol en la mano.
“Tengo un bat y no temo usarlo idiotas!” dijo gritando al entrar a mi cuarto.
“Estas loca, porque tienes un bat y a quien el gritas” dije riéndome de ella.
“Roberta!, por dios no me hagas esto, pensé que se había metido alguien a tu cuarto” dijo mirándome enojada, por mi reacción.
“Perdóname Adriana , fue un accidente, intente levantarme y al apoyar mi mano me dio un dolor, al verdad no recordaba lo que paso ayer, lo siento” le dije sonriéndole.
“Está bien, no te preocupes, te perdono, haber déjame ver tu mano” pude ver que estaba preocupada por mí, cuando se acercó a verme.
“Adriana estoy bien de verdad no te preocupes” le dije segura.
“Pero la próxima vez q vea a ese tal Carlo, me va a escuchar el imbécil” dijo Adriana , “Por cierto, antes de que se me olvide”, dijo y me miro con una enorme sonrisa.
“A que no sabes quién me llamo anoche, después de que te quedaste dormidita”, me dijo y tenía una cara de diablillo que no podía con ella.
“No tengo ni idea pero por tu cara, creo que es algo muy bueno o me equivoco” le dije sospechosa.
“Eduardo!” dijo gritando y se acostó en la cama conmigo,” Ese galán me volvió loca ayer, que bailamos y toque sus labios, dios mío besa como no tienes idea” me dijo emocionada.
“Se besaron, eso llamo encuentro mega exprés, entonces le gustas Adriana ?” le pregunte.
“Claro! Quien puede resistirse a estos labios y estas curvas, “me dijo mientras se levantaba y posaba como modelo.
“Me alegro por ti, entonces Eduardo llamo y que te dijo, alguna cita para hoy entre ustedes”.
“Quizá pero, creo que será una cita doble?” me dijo y me sorprendió por su comentario.
“Resulta que el chico que ayer te defendió es el amigo de Eduardo, recuerdas que se suponía que Beto nos presentaría a sus amigos, él era uno de ellos” me dijo y no pude evitar el sorprenderme al escucharla.
“No entiendo nada, entonces él era como mi cita a ciegas?” le pregunte.
“Efectivamente querida y no solo eso, Eduardo me comento que Leon se quedó muy preocupado por ti y quería cerciorarse que estés bien”.
Cuando Adriana dijo su nombre, no sé porque pero sentí como mi piel se erizo, como si lo conociera, me emociono demasiado el saber que estaba preocupado por mí.
“Y …. Que le dijiste…” le dije titubeando porque las palabras no salían de mis labios d ellos nervios.
“Ho por dios!, estas nerviosa Roberta?” me pregunto emocionada al verme.
“Para nada solo, me llamo al atención es todo” le dije e intenté levantarme de la cama.
“Bueno en ese caso, creo que mejor no le llamare a Eduardo para confirmar la cita de hoy” me dijo mientras caminaba rumbo a la puerta de mi cuarto.
“No, no, espera llámale” le dije y me quedé paralizada después de decir eso.
“Perfecto!” dijo Adriana y saco su celular, comenzó a marcar el número de Eduardo y lo puse en altavoz, para que yo pudiera escuchar la conversación.
“Hola!” dijo Eduardo y se escuchaba bastaste dormido aún.
“Eduardo?” dijo Adriana , jugando porque sabía perfectamente que era él.
“Quién es? Apenas son las 12 de mediodía es ilegal llamar a esta hora!” dijo el.
“Lo siento soy Adriana , quizá sería mejor que te llamara después” dijo ella, pretendiendo colgar al llamada y ambas estábamos riéndonos en silencio.
“No, no, Adriana no cuelgues!” dijo Eduardo.
“Estas seguro, puedo llamarte después?” le dijo ella.
“No ya estoy despierto, además quien necesita dormir más tiempo, como estas?” le pregunto.
“Muy bien, te llamaba para decirte que Roberta, se siente mejor y que aceptamos vernos con ustedes hoy” le dijo sonriendo.
“Perfecto!, …suelta el teléfono! estás loco! déjame hablar!, que te pasa, espérate!” se escuchaban ruidos y una conversación entre Eduardo y alguien más.
“Eduardo? Sigues ahí?” le pregunto Adriana .
“Hola Adriana !” dijo otra voz en el teléfono y en ese momento mi corazón comenzó a latir con fuerza, era él podría reconocer esa voz donde sea, era el chico que me defiendo ayer en el bar.
“Quien eres disculpa?” dijo Adriana .
“Leon!, el amigo de Eduardo, ayer me quede muy preocupado por Roberta, ella se encuentra bien?” pregunto Leon y su voz se escuchaba tranquila y con preocupación.
Di gracias a dios, de que no podía ver mi rostro en este momento, pero debo parecer una idiota babeando, cuando lo escuche decir eso.
Adriana me miro y extendió su mano para darme el teléfono, pero inmediatamente me negué y le dije en voz baja levantando las manos, que no!
“Roberta, contéstale” me dijo en voz baja.
“No puedo, dile tu?” le dije titubeando.
“Ella está mejor Leon, no tienes de que preocuparte” le dijo para calmarlo.
“Me alegra escuchar eso, aunque me gustaría escucharlo de ella, directamente” dijo.
“Roberta, se está bañando y no puede contestarte, pero más tarde le puedes preguntar en persona” le dijo.
“Te parece si pasamos por ustedes a las 5, podemos ir a comer algún lugar y pasear, para que conozcan un poco más la ciudad” dijo Leon.
“Claro, es un hecho entonces los esperamos, te mando nuestra dirección por mensaje de texto y nos vemos más tarde”. Le dije Adriana .
“Muy bien, nos vemos” dijo el y colgó la llamada.
“Roberta, escuchaste, no se tu pero se escuchó bastante interesado en ti” dijo con una enorme sonrisa en su rostro que la verdad me dio un poco de miedo aceptar, que ella tenía razón.
“Adriana creo que exageras, es normal que se sienta preocupado, después de la escena que me hizo pasar Carlo ayer, que vergüenza” el dije apenada. Eso ya no importa ahora vamos a ver que nos ponemos, porque tenemos una cita, la primera de muchas” dijo y se levantó de mi cama y se fue rumbo a su cuarto.
Después de que Adriana salió de mi cuarto, me levanté y me senté en la orilla de mi cama, tratando de recordar, lo que había pasado ayer, pero es muy poco lo que recuerdo.
Primero la horrible sensación de Carlo tomándome y la manera en la que me tomo del brazo por la fuerza, lastimando mi muñeca, pero lo que más recuerdo es su voz, cuando me defiendo, sin importarle enfrentarse a Carlo frente a todos, pero no logro ver en mi mente su rostro, solo su voz.
Y eso es más que suficiente, para hacerme temblar, siento una sensación entre mis piernas como nerviosismo, deseo, excitación al escuchar su voz, solamente su voz, no quiero ni imaginarme como voy a reaccionar al verlo en persona, si en este momento me sudan las manos de solo pensar en él.
Después de desayunar y darme un baño, Adriana y yo decidimos ver nuestras opciones para vestirnos hoy, ella eligió un vestido muy hermoso color azul cielo que resaltaba sus piernas y sus caderas.
Yo no tenía ni idea de que ponerme, estaba nerviosa y confundida, además como toda una típica mujer ansiosa, mi closet no me ayudaba en nada, sentía que mi ropa era un fracaso total.
“Roberta, cualquier vestido que te pongas hará que te veas hermosa, pero como yo soy la experta, ya tengo uno listo” dijo y me mostro un vestido n***o bastante revelador peor elegante, me llegaba un poco arriba de las rodillas, resaltaba mis caderas y mi figura de reloj de arena, la verdad estaba precioso.
“Adriana esta hermoso, no es lo que yo usaría, esta algo sexy pero ¡qué diablos! Vale la pena “le dije y lo tomé para probármelo.
Me vestí rápidamente y ella me ayudo a terminar de arreglarme, un maquillaje natural pero resaltando mis ojos azules un poco de rímel y listo.