Siempre fuiste tú Mathias se quedó en la sala, observando los pedazos de las fotografías en el suelo. Su mente estaba en caos, su pecho ardía de rabia, pero también de algo que no quería admitir… miedo. Por primera vez en su vida, sintió verdadero pánico. El miedo de perder a Samantha lo golpeó con una fuerza devastadora. Subió la mirada hacia las escaleras por donde ella había desaparecido y apretó los puños. Algo estaba pasando. Algo que él no lograba entender. Ella no lo negaba con firmeza, pero tampoco se defendía como él esperaba. Parecía… resignada. Eso lo atormentaba más que cualquier otra cosa. No podía quedarse de brazos cruzados. Necesitaba respuestas. Sin pensarlo más, salió de la casa con un solo propósito en mente. Buscar a Gael. No le tomó mucho tiempo encontrarlo.

