¿Qué haces aquí?

1087 Words
Susan no podía comprender cómo Rosalie se había atrevido a desafiar a un hombre como Ricardo Mondragón; sin embargo, mantuvo silencio al verla tomar su móvil. Lo más probable era que llamara a Vladimir, su prometido. Susan admiraba a Rosalie, pero no entendía su elección de parejas. Aunque Vladimir Smirnof provenía de una familia rica e influyente en Survalley, era el típico niño rico acostumbrado a tenerlo todo, sin aspiraciones más allá de malgastar el dinero de sus padres y esperar ansiosamente su herencia. Esta razón dejaba a Susan perpleja sobre cómo Rosalie, una mujer independiente y trabajadora, podía estar enamorada de alguien como Vladimir. La frustración se reflejó en el rostro de Rosalie después de intentar llamarlo tres veces seguidas. —¿No contesta? —le preguntó Susan a su amiga. Rosalie negó con la cabeza antes de responder: —Quizás esté ocupado con algún negocio. —Tal vez esté intentando conquistar a otra chica —murmuró Susan en voz baja. No era un secreto que a Vladimir le gustaba tener amantes, y aunque todos lo sabían, la única que parecía no creer en ese tipo de rumores era Rosalie, quien siempre tomaba las palabras de él como verdad, incluso cuando las pruebas estaban frente a sus ojos. —Bueno, ¿entonces qué vas a hacer? ¿Ir a tu departamento o al de Vladimir? Rosalie se tomó un momento para reflexionar antes de decidir su próximo paso. —Llévame al departamento de Vladimir, no creo que le importe que vaya. Después llevas mis cosas a mi departamento, pero antes, lleva ese abrigo a la tintorería —respondió, y el resto del viaje transcurrió en silencio. Media hora después, Rosalie bajó del auto de Susan y se despidió con una sonrisa en los labios antes de dirigirse al departamento de Vladimir. Rosalie se sentía radiante y con razón; después de un mes, finalmente vería a Vladimir. Su corazón latía con fuerza en su pecho, nerviosa como una adolescente que va a su primera cita con el chico que le gusta. Aunque no era una adolescente, no podía evitar sentirse así. Vladimir era su primer novio y también el chico que le dio su primer beso. Adoraba a Vladimir con el alma, lo cual la llevaba a creer todo lo que él le decía. ¿Cómo podía él mentirle? Apenas saludó al portero del edificio donde se encontraba el apartamento de Vladimir, ya que caminaba rápidamente. Si el hombre le hubiera querido decir algo, no lo habría escuchado. Vladimir se encontraba en ese momento con Catalina, la medio hermana de Rosalie, ambos enredados bajo las sábanas. —Dime, Vladimir, ¿Cuándo me darás el lugar que merezco? —preguntó Catalina, recorriendo con su dedo el torso de su amante—. No soporto que estés ni un minuto más con la tonta de Rosalie. —Pronto —respondió Vladimir, llevando sus labios por el cuello de Catalina, estremeciéndola de placer—. Sabes que si estoy con ella es por mi padre. Dice que ella es la mujer adecuada para mí, pero a quien quiero es a ti. —Espero que me des mi lugar pronto —murmuró Catalina, dándole espacio nuevamente al hombre entre sus piernas y entregándose al placer que sabía que su amante le daría. Ajena a lo que ocurría en la habitación principal, Rosalie entró al departamento. Lo primero que vio al entrar fue el desastre: cajas de pizzas, botellas de vino y dos copas, una de ellas con el borde manchado de lápiz labial. El corazón de Rosalie latió con más fuerza, no por nervios al ver a su prometido, sino por lo que podría descubrir. Los ruidos provenientes de su habitación, risas y gemidos, le dieron una clara idea de lo que podía estar ocurriendo tras esa puerta. Sus pasos se volvieron pesados y lentos mientras caminaba por el pasillo que conectaba la sala con el dormitorio. Estaba a punto de darse la vuelta cuando una voz conocida la hizo permanecer frente a esa puerta. —Ahhh, sí, así no pares… Vladimir. Rosalie conocía esa voz, pero no podía ser posible. La curiosidad y la ansiedad que la carcomía la impulsaron a abrir la puerta precipitadamente, tomando por sorpresa al par de amantes. Frente a ella, enredados, estaban su prometido Vladimir y su hermana Catalina. —¡Vladímir! —gritó ella, dejando resonar su nombre por toda la habitación, lo que asustó a los amantes que buscaban cubrir su desnudez, aunque ya era demasiado tarde. —Rosalie, ¿Qué haces aquí? —preguntó Vladimir, apartándose de Catalina y sentándose en la cama—. Se suponía que no vendrías hasta mañana. Rosalie no respondió; su mirada estaba fija en los dos amantes. —No importan las razones por las que ella está aquí —mencionó Catalina con malicia, mientras se colocaba tras la espalda de su amante—. Lo importante es que está aquí. Ya no hay necesidad de fingir que tu corazón me pertenece y que, si estás con ella, es solo por lástima, porque tu padre te ha obligado a estar con ella debido a nuestro padre. Pero un día le demostraré a mi padre lo equivocado que está. Ella al igual que su madre no son más que basura —¿Es eso cierto lo que dice Catalina, Vladimir? ¿Qué tú y ella?—preguntó Rosalie a su prometido. Vladimir se quedó en silencio por unos segundos antes de solo mover la cabeza. Ni siquiera había sido capaz de mirar a Rosalie a los ojos. Con ese simple gesto, Rosalie sintió que algo en su pecho se quebró en miles de pedazos, paralizándola por un momento. No obstante, ese momento de debilidad por parte de Rosalie fue aprovechado por Catalina, quien no tardó en levantarse de la cama con la sábana envuelta en su cuerpo y tiró del brazo de Rosalie para sacarla de la habitación. —Y ahora que lo sabes, no tienes por qué seguir aquí. Como puedes ver, Vladimir y yo tenemos cosas que hacer. Rosalie se dejó guiar fuera de la habitación por Catalina, en estado de shock. Parecía que debía de tratarse de un error o de un mal sueño, así que se dio un par de golpes con las palmas de sus manos en las mejillas, intentando despertar, en cuanto se quedó a solas. Sin embargo, el ardor en su rostro y el persistente dolor en su pecho confirmaron que todo era verdad. Vladimir y su hermana Catalina eran amantes.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD