Capítulo 2.

3253 Words
Mis luceros siguen observando la magnífica criatura mítica que tengo en frente, más bien al Dios Griego, del Inframundo, oscuro y peligroso, cada poro de su cuerpo grita: Lujuria, perversión y un exquisito morbo, una combinación explosiva, que llena mi jodida mente de pensamientos demasiado lascivos: Su v***a llenándome, haciéndome gemir como loca, partiéndome mi coño sin compasión alguna, siento como mis jugos empiezan a mojar, mis bragas, sin poder evitarlo me muerdo el labio, mi respiración se agita por la fascinación que este hombre ha despertado en mí. ¡Joder, Alexis cálmate! El Dios del Inframundo, parece estar leyendo, mi mente por qué sus misteriosos luceros mieles, no dejan de mirarme, me recorre de arriba abajo, y sé que le gusta lo que ve. Mis pensamientos son interrumpidos, por la mal cogida de Gina, que expresa con su voz chillona y molesta: —Nos puedes traer, café. ¡¿Qué dijo esa golfa?! La perra se quiere morir —Perdón Gina, te recuerdo que yo no estoy aquí para servir café, si quieres uno vas por él. La bruja me mira con disgusto, para lo que me importa, pero, está va a aprender a respetarme por las buenas o por las malas, la vida me ha enseñado que no puedes mostrar debilidad ante nadie, si lo haces las personas se agarran de eso y te devoran. El señor Kohn, suelta una risita lasciva, y con su voz fría expresa: —¡Ya tomen asiento! No queremos café, está es una reunión de trabajo, no una para socializar, señorita Gina, así que siéntense, y no me hagan perder mi tiempo—su tono es bastante intimidante. Nos sentamos, y fijo mi mirada en él, no quiero que piense que le tengo miedo. —Necesito que al finalizar el día, un reporte de ingresos y egresos de cada una de las matrices del país, un análisis de las áreas que están teniendo problemas, y algunas ideas de como pueden mejorarse, por último la próxima semana, nos iremos de viaje a cada una de las matrices del país, necesito saber que están funcionando correctamente. Ya se pueden retirar—dice con un tono seco. Nos levantamos, y no puedo evitar ver sus manos, ambas están tatuadas, en una tiene un ave y en la otra algunas letras, me imagino su lienzo lleno de estos, y pienso: Cómo me gustaría lamer cada uno de ellos. Mejor me voy de aquí, antes de cometer una estupidez, le regalo una sonrisa al perfecto espécimen y salgo. Antes de ponerme a trabajar, decido ir al baño, camino sensualmente hasta donde está, ante todo el glamour, no voy a demostrar que estoy caliente hasta la punta de los pies. Llego hasta el grande y lujoso baño, cada rincón de esta empresa es elegante y sofisticado. Por eso quería trabajar aquí, me gusta estar rodeada de lujo. Me paro enfrente del espejo, coloco mis manos, en el fino y costoso mármol. ¡Alexis no te puedes coger a tu jefe! No vas a caer en el jodido cliché del jefe y la secretaria, no soy pendeja y sé que esto puede salir muy mal, necesito esté trabajo, quiero salir a delante, sin ningún hombre, yo solita me quiero bajar el cielo y las estrellas. Así que deja de pensar tanta mierda y mantén las piernas cerradas. ¡La v***a del papito oscuro, está prohibida Alexis! Me estoy acomodando, mi hermoso y sexy vestido, y veo a la mal parida de Gina. La miro con indiferencia, la perra se acerca a mí, y trata de tomarme por el pelo, me volteo y tomo su asquerosa mano, la bruja me mira con odio. —Suéltame golfa—dice la gata —. Soy tu superior. Me río y eso la hace enfurecer más, trata de zafarme, pero no puede. Antes de soltar a la perra, le voy a poner los puntos en claro: —Eso no te da el derecho de hablarme, así, respeto tu cargo, pero yo estoy aquí para trabajar, no para servirte café, si te caigo mal, ese es tu maldito problema, a mí me respetas, y si tienes alguna queja respecto a mi desempeño, se lo haces saber a recursos humanos, si en verdad eres una mujer inteligente como presumes ser, deja el comportamiento de niña berrinchuda, que te ves patética—, la insípida rubia me quieres sacar los ojos, lo sé —. Estamos Gina. La suelto, y antes de salir me dice furiosa: —Yo seré, la que se irá de viaje con el señor Kohn. —Perfecto—, la verdad no pensaba ir, ese hombre es una enorme tentación y conozco mis puntos débiles. Llego a mi escritorio, y me pongo a trabajar, y minutos más tarde llega la gata de mi jefa, que me sigue mirando con odio. Dios… ¿Por que hay gente tan estúpida? Me levanto, camino hasta su escritorio de la bruja y le expreso: —Yo hago los reportes, y tú el análisis, —Si está bien—expresa la bruja con enojo, no le hago caso, y me pongo a trabajar. […] Llevo dos horas, y no he avanzado nada, es muchísima información, estoy apuradísima, escucho mi celular, lo tomo, y es una llamada de Erick. Hago cara de fastidio, porque me marca, si dijo que lo haría mañana, se está poniendo muy intenso y eso me está molestando demasiado. No le contesto, y lo pongo en silencio y sigo trabajando, no tengo tiempo para llamadas tontas. Mi celular no deja de vibrar. ¡Joder Erick! ¿Qué diablos le pasa a este hombre? Tomo mi jodido celular y le mando un mensaje: Alexis: Erick, estoy trabajando, deja de molestar. El tóxico me contesta al instante: Ok, entiendo, pero no te puedes tomar unos minutos para contestar. Pongo los ojos en blanco, este hombre está muy mal. Alexis: NO, tengo muchísimo trabajo, vale hablamos, en la noche o mañana. Y apago el teléfono, no quiero su paranoia. Sigo trabajando, y no me despego de la computadora hasta que termino, veo la hora y son las 3:30 p.m. Perfecto, ya que quede de comer con mi rubia hermosa a las 4:00 p.m. Así que empiezo a imprimir, y envío los reportes, por correo al Dios del Inframundo, con copia a la mal cogida. Media hora después… Tengo la carpeta con el informe, y un pequeño a análisis de los puntos débiles de las áreas y en qué se pueden mejorar lo guardo en mi cajón, y le pongo llave, si yo no me fío ni de mi sombra. Veo la ahora, y mi rubia ya me ha de estar esperando. Así que me levanto, y la bruja me habla: —¿A dónde vas Alexis? —A comer Gina—giro mi rostro, y clavo mis luceros en ella. —Tienes mucho trabajo, no deberías ir. —Ya terminé jefa, te envié un correo hace media hora, con toda la información, yo si vengo a trabajar, no a perder mi tiempo, y si me permites. Me doy la vuelta, antes de que diga algo. […] Llego al restaurante y visualizo a mi mejor amiga, mi hermana, nos conocimos en tiempos difíciles, y desde ahí hemos sido inseparables, estos últimos dos años no tanto, ya que ella se casó, con el fiscal Darío Hallas, él fue nuestro maestro en la universidad, según esto es un hombre honorable y ejemplar, mientras haga feliz a Lea, es lo único que me importa. Camino hasta la mesa donde está mi hermosa rubia, toda ella es una cosa divina, sus ojos color verdes aceituna, sus labios carnosos, su nariz respingada, y su cuerpo delgado y delicado, va vestida de rojo, su cabello bien peinado, y maquillada sutilmente. Enseguida se levanta y nos abrazamos fuertemente, tenía 20 días que no la veía, ya que su marido se está postulando para un cargo en el congreso, y han tenido mil eventos, de esos donde las mujeres somos un bonito adorno. —Estás muy sexy, Alexis. —Y tú muy mona—nos sentamos, y veo que tiene una línea roja en una de sus muñecas —. El fiscal te sigue dando duro, ¡Eh!—, la rubia se pone súper roja, y le da un trago a su copa de vino, a diferencia de mi Lea es muy retacada con los asuntos de su sexualidad —. Está bien que te sigan dando como cajón. —¡Alexis! —Perdón, sé me olvidaba que estoy hablando con la futura primera dama. —No digas eso, ni de broma—, su cara es de susto total —. Mejor dime, ¿Cómo tomó Erick, lo de tu nuevo empleo? —Mal, la verdad se está poniendo muy celoso, y esa actitud, ya me está hartando, lo más seguro es que le pida el divorcio, odio que me quiera controlar. —Entonces, ¿Por qué té casaste? —Que te digo, me agarró en mis 5 minutos de idiotez, sabes que hace 5 meses mi padre estaba muy mal, estaba desesperada, él estaba, y todo fue muy rápido —Amiga es hombre, y tú eres una golfa—, me dice burlándose. —Y tú una puritana, salud por eso—, y chocamos nuestras copas. —Ya hablando en serio, Erick es un buen hombre. —Si lo es, pero, si no puede con mi pasado ese no es mi problema, él me conoció no precisamente en una iglesia rezando, él sabía con quién se metía, cuando llegué a su vida, ya había chupado muchas vergas, yo no tengo por qué cargar con sus traumas pendejos, si quería una mujer santa y virgen, se hubiera casado con esa vieja que trabaja con él, a mí que no me venga con sus cosas de machito. La rubia fija sus luceros en mí y me expresa: —A veces eres muy cruda. —No Lea, estoy diciendo la verdad, yo no tengo por qué cargar con la mierda de alguien, suficiente tengo con la mía. No hablemos del tóxico de mi marido, mejor cuéntame ¿Qué has hecho estos días sin verme? Mi rubia hace cara de hastío —Verle la geta a puras viejas moralistas, que tienen la mente más cerrada, que una puta nuez. ¡No puedo creer que en pleno siglo XXI, haya personas tan pendejas! —Que te digo, hay mucha gente idiota. En eso llega el mesero, y nos deja nuestra comida. —Pedí la comida, espero que no haya problema. —Para nada—, el mesero se tarda demasiado, el tarado solo me ve mis senos, hombres siempre tan simples, lo miro y es mono, tomo mi copa y la chupo alrededor de manera sensual, veo como la manzana de Adán del mesero sube y baja, el pobre se va rápidamente, y mi rubia me mira con desaprobación. —¡Eres mala! Pobre hombre. —Nada más estoy jugando un poco. No me regañes hermosa—, y le aprieto una mejilla. Empezamos a degustar la comida y está muy buena, la verdad tenía mucha hambre. —¡¿En serio dejarás a Erick?! —Si—prendo mi celular, y le enseño que tengo 10 mensajes de él. —. Ve, no estoy para sus dramas de niño. —Es eso o te gusta alguien más—, me mira fijamente, odio que me conozca tan bien. —No, nada más ya no quiero estar con él. —Te conozco bien. —Ideas tuyas, pero creo que es hora de avanzar, sabes que no soy del tipo de mujer que le interese estar con alguien toda su vida, y mucho menos tener una familia. —Lo sé—y veo algo de tristeza en sus ojos. —¿Todo bien? —Sí. —¡¿Segura? Sabes que me puedes decir cualquier cosa. —Si, solo…—, en eso se acerca uno de sus gorilas y le dice: —Señora, nos tenemos que ir, el señor la está esperando. Su cara cambia, parece estar nerviosa. —Me tengo que ir, Lexi —Lea, ¿Estás bien? —Si, solamente estoy cansada, hermosa, tantos eventos son agotadores—, saca un billete de $500, y lo deja sobre la mesa —. Te veo luego, por favor piensa bien las cosas, Erik es un buen hombre, te quiero—, y me abraza. —Ok, te hablo al rato. —No, mejor mañana, cuídate Lexi—, se da media vuelta y se va, tengo la sensación que algo está mal, pero a lo mejor son cosas mías, soy tan jodidamente, desconfiada. Veo la hora, y ya tengo que regresar a la oficina. No tardo nada en llegar, y gracias a Dios, la bruja no está, prendo mi computador, y contesto algunos correos, mi mirada se intensifica cuando giro mi rostro, y observo que la puerta de la oficina de la cosa majestuosa está abierta, por lo que veo no está, no debería hacer esto, pero mi puta curiosidad puede más, quiero entrar y conocer un poco más de la creatura, que ha despertado esa pervertida fascinación en mi, así que me levanto, y camino hasta la oficina, y entro sigilosamente, cómo una ladrona. No debería estar fisgoneando. La oficina es impresionante, creo que es más grande que mi departamento, tiene un escritorio hermoso n***o, los muebles decorativos del mismo color, tiene varios cuadros de «Claude Monet», lo sé porque amo el arte, sigo mi recorrido, hay un sillón de piel n***o, lo toco, y como siempre mi mente juega conmigo, me imagino follándome a Tobías Kohn, en este sillón. ¡Maldición! Estoy perdida en mis pensamientos lujuriosos, de pronto escucho, la voz chillona de Gina: —No hay nadie, Alexis no ha llegado, ven papi. —Te has vuelto una traviesa Gina. ¡No puede ser! La mal parida de Gina, se tira al jefe, como siempre lo he dicho, nada es lo que parece. ¡Mierda! Vienen para acá. Me meto en un tipo closet, mi corazón late al mil, estoy nerviosa odio está sensación. Entran besándose, desenfrenadamente. Si seré bruta no cerré bien la puerta, no quiero ver, hecho muchas cosas, pero el voyerismo no es lo mío, sin embargo, no puedo apartar mi vista. Tobías, la recarga en su escritorio n***o, la perra de Gina gime, cuando el desgraciado, le da un par de nalgadas, estoy muy caliente, me estoy muriendo de envidia, porque me gustaría ser yo, la que sintiera sus manos grandes sobre mis glúteos, la mirada del papi misterioso, es oscura, se quita su corbata y le ata las manos a la golfa, mi mirada se intensifica, joder. —Tienes un bonito culo, Gina. La gata solo gime, el hombre saca un dildo anal, de su cajón, y se lo mete por el culo a la golfa de Gina, la acción hace que grite de placer. —Silencio, si no te voy a castigar— su tono es frío como el hielo, la insípida rubia trata de contener sus gemidos, no puedo apartar la vista, esto es sumamente erótico y sucio. El Dios del Inframundo, se agacha, y se come el coño de Gina, está se retuerce del placer, mi coño se contrae de manera casi dolorosa, siento mi corazón latir al mil. Gina gime, y el infeliz se detiene, y le da un par de nalgadas muy fuertes. —¡Cállate, puta!— dice enojado, mis ojos no se separan de él, veo como sé desabrocha su pantalón, y libera su monstruosidad, trago saliva, desde donde estoy, se ve enorme, venoso, y tiene algo incrustado a dentro de su falo, es una especie de collar de perlas, jamás en mi vida había visto eso, este es morbo puro. El animal sé pajea, y en ese momento levanta el rostro, y nuestras miradas se cruzan, me regala una sonrisa pervertida, su mirada se oscurece, no deja de mirarme mientras sube y baja sus manos sobre su m*****o. ¡Joder! Esto en vez de causarme algún tipo de pena, me prende, de una manera exorbitante, saco mi lengua y recorro mis labios de manera sensual, si piensa que me va a intimidar para nada, y el pervertido sigue su acometida con su falo. —¿Te gusta, lo que ves?—, el desgraciado me está preguntando a mí. La bruja de Gina dice: —Si papi. El perfecto espécimen sin dejar de mirarme, se coloca el látex, y le parte el coño a la rubia insípida, haciéndola gemir de placer, la agarra del pelo, y sus acometidas son salvajes. —¿Te gusta? Algo oscuro y pervertido me llena, jamás había sentido esto, cómo me gustaría ser la mujer, que este infeliz este poseyendo, mi coño llora, mis muslos se contraen, no puedo con esto, me olvidó de dónde estoy, y me empiezo a tocar, el imponente hombre que se está follando a Gina como salvaje, me mira, cómo me toco: mis redondos senos, los estrujo, y los pellizco, me imagino que son sus enormes manos, me muerdo el labio para ahogar mis gemidos. Bajo mis manos, hasta mi coño, subo mi vestido, el infeliz me sigue mirando, y aumenta el ritmo de sus embestidas a Gina. Me toco mis ligeros, con mis bragas froto mi coño mojado, la fricción es exquisita, me empiezo a tocar de manera sugerente, recorro mis diminutas bragas e introduzco dos dedos, por un momento cierro los ojos, y muevo mis dedos en círculos. ¡Joder! Con mi otra mano me recargo de la pared para no caerme, abro mis ojos, y observo que el perro no deja de mirarme, veo algo salvaje en su mirada, algo muy turbio, eso intimida, y excita, sigo follándome con mis dedos, y él partiendo a Gina sin compasión, la pobre gime como gata en celo. Saco y meto mis dedos, me dejó llevar, nuevamente cierro los ojos, y le doy vuelo a mi mente pervertida, estoy a punto de llegar, me masajeo más intenso, y gimo, y mi cuerpo se libera teniendo un grandioso orgasmo. Abro mis ojos, el Dios Griego, me mira extasiado, y veo como llega al clímax. Mi corazón late al mil, el imponente hombre sale de Gina, y se quita el látex, la desata y le saca el dildo. Su cara de la bruja dice todo, creo que tuvo el mejor orgasmo de su vida, que puta envidia, si antes me caía mal, ahora creo que la odio, pero que mierda, a mí que me importa, el cerdo pervertido se puede tirar a quien se le dé la gana. Veo que la rubia desabrida se arregla y trata de besarlo, y este le expresa: —No, ya follamos ahora vete, tengo que atender asuntos más importantes—, y fija sus luceros en mí. ¡Maldición! Estoy en problemas. ¡Ay Alexis! ¿Por qué no puedes controlar tu puta calentura? La rubia se va toda indignada y mi corazón empieza a latir salvajemente. El pervertido se está acercando y su celular empieza a sonar, lo toma, y gracias al creador, contesta. —¿Qué quieres, estoy ocupado?—expresa el semental, sin dejar de mirarme —. ¡Joder Jackson! Voy para allá—, cuelga y antes de irse me señala y me dice: —Esto no ha terminado—, esto suena como amenaza, y sale de la oficina dejándome al mil.
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