-¿Qué le está haciendo a esa mujer?-me preguntó Diana en un alterado susurro mientras me agarraba con tanta fuerza el antebrazo que no me extrañaría si se me acabara gangrenando. Procuré soltarme, pero solo conseguí que sus uñas se me clavaran con más ahínco en mi carne, así que dejé el brazo flojo para que me hiciera el menor daño posible mientras le contestaba. -Un fisting vaginal-le contesté en un tono tranquilo. -¿Qué ha hecho esa chiquilla para merecerse eso?-sus uñas terminaron enterrándose más profundamente en mi antebrazo. Apreté los dientes mientras volvía a intentar soltarme, aunque en este caso no iba a cejar en mi empeño de liberarme. Pensé que una sesión con Lobo era bastante dolorosa, pero no era nada comparado con Diana en estado de shock e intentando procesar lo que es

