/Cuatro meses y medio después/ El último mes y medio me lo había pasado preparando a mi cachorro para este momento. Había recibido un estricto y continuado entrenamiento anal para que así pudiera hoy hacer lo que había deseado hacerle desde que había accedido a ser mi sumiso: fisting. Antes de tener a Álvaro como mi sumiso nunca me había llamado la atención la práctica, aunque puede que eso fuera porque para llegar a realizarlo había que ser muy constante y yo no había estado más de cinco sesiones seguidas con el mismo sumiso. Pero ahora al fin podía realizarla. Fui hasta la caja de guantes de látex y me puse uno n***o mientras observaba la espectacular vista que se mostraba ante mí. Lobo estaba sobre la cama con las manos atadas al cabecero, al igual que los pies, por lo que al final aca
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