¡Por fin viernes! Después de una semana de reuniones maratonianas para conseguir que el gilipollas del dueño de la editorial nos vendiera a los editores la empresa, ya iba la cosa encaminada y al fin todos podríamos tomarnos un respiro. Realmente me había costado sangre, sudor y lágrimas no ahorcar a ese anormal, pero ese esfuerzo se vería recompensado hoy cuando fuera al Slave's Soul a relajarme después de varias semanas de mierda. Abrí el armario para decidir qué podría ponerme, cuando escuché el sonido de una notificación en mi móvil. Lo desbloqueé distraídamente, aunque me centré al leer el mensaje que acababa de recibir. Escueto, pero intenso. “Hoy necesito dominar. Ponte el cinturón de castidad”. Evidentemente era de Lobo. Sonreí mordiéndome

