-¿Llevas un plug?-pregunté con una amplia sonrisa en mi rostro. Durante unos segundos se paralizó, sin saber muy bien qué hacer y cómo reaccionar al haberlo pillado in fraganti. Entonces, levantó las manos, poniéndolas ante mi cara. -¡No, no, no! ¡No es verdad!-tras decir eso agarró mis manos con las suyas y me las apartó de la evidencia de que, ahora mismo, su culo estaba lleno. Pero yo no pensaba dejar escapar este caramelito tan dulce y jugoso. Metí una de mis piernas entre las suyas e hice que tropezara con ella, consiguiendo que cayera todo lo largo que era sobre el sofá. Yo aproveché para ponerme de rodillas sobre el sofá y entre sus piernas. Separé mis muslos para que no pudiera cerrar los suyos propios y me apoyé sobre mis manos a cada lado de sus hombros. -Le he puesto a otr

