Apenas podía aguantar un solo segundo más. En cuanto la reunión se fue animando y algunos de los Doms y sumisos se fueron disponiendo en grupos para hacer demostraciones o simplemente, para divertirse, yo le lancé una significativa mirada a Álvaro y después salí del salón principal. Me dirigí con rapidez hacia el pasillo que llevaba a las mazmorras. No tenía que mirar hacia atrás para saber que Lobo venía tras de mí. Podía sentir su mirada quemándome la espalda. Así que me dirigí directamente hacia la mazmorra del fondo, aquella que solo podían ocupar los Doms más experimentados del club y abrí la puerta. No habían pasado ni cinco segundos cuando las manos de Álvaro me rodearon la cintura. Cerró la puerta y me apretó contra ella mientras cerraba el pestillo y le daba al botón que encend

