Hipersexualizar

1461 Words
Wallace estaba tan molesto con su madre que había finalizado la llamada sin siquiera despedirse, su padre de inmediato el obligó a llamar a Camila para disculparse, pero testarudamente se bajó del auto y fue directo a su habitación porque prefería estar castigado a hablar con ella. William llamó a su ex y le dijo que iría al colegio al día siguiente para tratar de alucinar la situación. —No se me ocurrió que sería un problema. —No, macha, tú desnuda no eres el problema, el problema es que tienes un hijo adolescente. — comenta divertido—¿Cuánto es cubierta en las partes importantes? —No se me ven los pezones ni la vulva. —Camila, tú de verdad te pasas. —Me pagaron muy bien y estoy guapa. —La humildad es 100% lo tuyo. —Se ríe William. —Cuando esté de mejor humor le obligaré a llamarte. —Me cuentas si no se le baja el berrinche de hoy a mañana. —Se despide y su tono es más de agobio que de cansancio—Nos hablamos. Gracias por cuidar de Wally, William, te cuidas. —Tu igual, cuidado con los fans manos largas—comenta William. Él finaliza la llamada y se encuentra con su esposa. Simonetta está esperando saber qué le ha pasado a su hijastro, sin embargo, su marido parece demasiado divertido con la situación. —Tomemos café juntos—propone Will, y lleva a su esposa hacia la cocina, los dos se ponen a prearar algo para tomar juntos café, después escuchan a la empleada anunciar visitas. —¿Está Wallace en casa?—pregunta el joven y William se acerca a saludarle. —Ha tenido un mal día, seguro le hará gracia ver a un amigo.—comenta su padre. —¿tomas café o té? —Café está bien… en realidad, si tienen descafeinado. —William asiente y le dirige hacia la habitación de su hijo. Toca la puerta y le avisa que tiene visitas. Wallace abre y se ve enojado, pero intenta controlarse para dejar pasar a Ale. —Simmy y yo preparamos algo para el café, Ale quiere descafeinado, ¿tú quieres algo? —Un café frío con Vainilla. —¿Tu crees que estás en Starbucks?—le molesta su amigo y Wallace sonríe. —Él preguntó—se burla. —Hijo, más tarde cuando estés más tranquilo es necesario que hables con u mamá. —Oh, son unos gilipollas. —Interviene su amigo—Tu mamá es evidentemente guapa, pero, nadie merece que le falten el respeto solo porque sí. —Ella se puso en esa posición. —Está bien, salir desnuda no te gana puntos en la escala de respeto, Wally, pero, es un trabajo, hay un público para ello y si fuese mujer, y tuviese un hijo querría verme como tu mamá, los pasados son los que creen que pueden frotarse con la foto de alguien. —Pronto habrá otro mes y podrás frotarte como todos los demás—Se burla su padre y Wallace le tira un almohadazo antes de torcer los ojos indigando con la situación. William regresó a la cocina y se puso a preparar las bebidas para los niños y su esposa. —¿Por qué necesitaba salir cuarenta minutos antes el niño? —Su madre ha salido en una revista medio desnuda y sus compañeros han decidido masturbarse con la foto de Camila, iré mañana, alzaré un poco el pedo, los castigarán y ya. Simonetta como buena mujer tóxica que es buscó las fotos de la ex de su marido, quién estaba súper sexy, con todo el cuerpazo del mundo. —Dime que se ha operado unas diez veces cada parte del cuerpo. —Hace ejercicios tres veces al día, no come carbohidratos y hace ayuno, es normal que tenga ese cuerpo. —La respuesta correcta es que está retocada—William, le besó en el cuello, le rodeó la cintura mientras se pegaba a su cuerpo, le quitó el teléfono y lo bloqueó. Simonetta se giró para seguir con sus celos, él le dio un beso en los labios y acarició lentamente las curvas de su cuerpo. Simonetta se sentía especialmente excitada con las caricias de su esposo quieren siempre parecía tener hambre de ella y empezaba a a encantarle esa adoración, incluso cuando se sentía abotagada, su cuerpo definitivamente no era el mismo desde que se conocieron, yo sé lo estoy achacando a la buena vida, la comida rica, el marido exquisito, y la felicidad en la que viven. Sexo, comer, coquetear y reír. Y la verdad esos kilos que a Simonetta le pesaban, sobre todo cuando su ex pareja estaba espectacularmente sexy, a William le encantaban, vivía enamorado de cada parte de su cuerpo, de sus ojos, el pelo precioso, los pechos infinitamente llenos, todo, todo en su esposa le gustaba y le ponía. No quería dejar de tocarle nunca sobre todo cuando su mujer estaba besándole cerca de la oreja y acariciándole las nalgas como si no hubiese mañana. —A mí me encantas tú, muchísimo. —Respondió mientras le besaba en cada mejilla y acariciaba sus pechos. Wallace, quien ya había tenido un día bastante lleno de comentarios sexuales inapropiados dirigidos hacia su madre no esperaba en absoluto ese comportamiento por parte de su madrastra, es que la fe en su mamá y su papá se le agotó hace rato, pero Simonetta, avergonzándole en público de esa forma, no era algo que se imaginara si quiera. —¡No! Hombre, pero qué es esto. El f*****g día de los papás hípersexualizaros, hazme el favor de comportarte. —Lo siento. —Voy a pedir café y comida de un restaurante donde la gente probablemente no se folla donde cocinan—Alex intentó no reírse de Wallace y su encabronamiento, así que se giró y caminó hacia su cuarto mientras escuchaba a su amigo vociferar regaños hacia sus padres. El joven, mucho más educado que su amigo trato de tranquilizarlo, le propuso hacer algo relajante y Wallace quien no podía con su propio malhumor, comentó que no consideraba ser una buena compañía. —¿Crees que suban a disculparse? —Mi papá no. —¿Tú madrastra? —Mi papá se lo evitará. —Comentó mientras hacía el pedido , luego leyó un mensaje de su André y deicidio que era mejor tirar el celular, Alex vio a Walllace un par de segundos antes de acercarse y darle un abrazo el cual él no quiso responder. —Creo que mejor te vas. —Quiero quedarme—Le aseguró y le dio un beso en el cuello. Como les decía, Wallace no espera demasiado de sus papás, ni cree que sea posible estresarles más de lo que ya les ha estresado, así que cuando su novio le beso, no le aprecio tan incorrecto devolverle el beso o permitir que le besara incluso si estaban en su habitación. —Wall—Le llama sin mí mientras se acerca. A la puerta de la habitación, ella toca la puerta y su hijastro se separa del joven a tiempo para que ella no tenga nada que ver.—Aquí está la comida, que solo ha sido un beso que se nos fue de las manos —Comenta y deja las cosas en la mesita de noche e su hijastro—La puerta abierta—Murmura mientras sale. Su hijastro no dice nada, mira a su novio y le hace una seña para que se acueste sobre la cama, los dos sonríen y Wally pregunta que quiere ver, él sonríe complacido y propone iniciar una serie juntos. Simonetta baja y se encuentra con su marido en la terraza, bebé un poco de café y después se sienta a su lado. William le da un beso en la frente y le pregunta cuán enojado está Wallace. —Normal, pero… quería hablarte hace días de algo. —Claro, dime. —El teléfono de casa suena y William insiste en concentrarse en su conversación. —¿Qué tanto han hablado Wally y tú sobre su sexualidad? —Hemos hablado un montón de sexo y de chicas, siempre intento mantenerme al día. —¿Qué hizo? —No, es solo… que estuvimos hablando. —¡Simmy!—Grita Wallace mientras la busca corriendo—Simmy. —En la terraza Wally. —Simmy, ni sin Braxton Hicks, se las brincó, ocupamos correr, la maleta, Emma, tenemos que ir por ella. —¿Nació? —No, pero… es una emergencia de cesárea Simonetta grita asustada y su hijastro emocionado camina de un lado al otro mientras recita la información de su curso prenatal. William les exige a ambos que se calmen y caminen hacia el auto. .
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