Capítulo 3

1767 Words
Unos meses después, el ansiado momento llegó, Antonio estuvo muy temprano a fuera de su casa para llevarla en su taxi n***o, que por alguna extraña razón esa mañana lucia radiante. Pero su primer día no sería tan perfecto como ella esperaba, los chicos ricos del lugar suelen ser muy crueles con los alumnos becados, pues creen que no son merecedores de estar ahí, menos alguien como tan pobre como ella, el ganarse una beca es como recibir un pase de caridad a su mundo. El rumor de la niña becada desde la primera hora fue el tema principal de todos, sobre todos de la especial de medicina, donde ya se ha armado un grupo de diosas intocables, liderados por Abigaíl, la chica más hermosa e insoportable de todo el lugar. — ¿Ya vieron quien está llegando? —Susurra Nicole —Dicen que estará en nuestra clase. —¿Quién es esa con mal gusto para vestir? —Interroga Abigaíl. —Se ve tan corriente. —Ella, es la nueva becada —dice Elizabeth. —Eso tiene más sentido, a leguas se nota que no pertenece a nuestro círculo social. Con esa vestimenta tan pasada de moda, nunca pasará desapercibida, si quería no hacerlo, no lo ha conseguido, su esfuerzo por encajar solo da risa —Aclara Abigaíl. —Pero es bonita —Añade Brenda. — ¿A cualquier trapeador con falda le llamas bonita? —se carcajea Ariana, chocando las manos con la reina. —Hay que darle la bienvenida. Dejémosles claro quienes dan las órdenes en este punto —expresa Abigaíl. Camina delante, liderando a su grupo; meneando las caderas como si estuviese en una pasarela, escuchando la música más sexy que le da esa fuerza a sus pasos y resalta esa natural elegancia. Las princesas la siguen sonriendo, pues en un momento su video de bienvenida se hará viral. ¡Si! Son expertas en hacerle la vida imposible a quien se le pegue en gana. Y es que estas amigas ya se conocen desde hace algunos meses, en la preparatoria y son expertas en hacerle la vida miserable a quien le ponen el ojo encima. Tienen canal en la web donde suben sus videos y los comparten con el mundo y por supuesto ahora en la universidad. Valentina acomodaba sus libros en uno de los casilleros cuando repentinamente la mano de Abigaíl cierra la puerta dejando caer sus pertenencias. — ¡Ups! No te vi nena, será porque mis ojitos no ven a las mujeres tan ordinarias como tú. —sonríe Abigaíl, provocando que las chicas rían. Pero Valentina les sonríe y se inclina para levantar sus libros sin tomarles mayor importancia. No es la primera vez que tiene que lidiar con niñas maleducadas como ellas. Vuelve a ponerse de pie y abre una vez más la puerta de su casillero. Las chicas están asombradas, nadie durante el tiempo académico ha sido capaz de desafiar a Abigaíl. Quien ahora da la señal para rodearla e impedir que se vaya sin recibir su regalo de bienvenida. Más la recién llegada no parece ceder, las aparta e intenta abrirse paso para marcharse. Entonces Ariana se adelanta y le mete el pie haciéndola caer y antes de que diga algo, le tira encima su yogurt. — ¡Esto es hermoso! —Se emociona Nicole que ya esperaba ansiosa por grabar. En medio de las risas, Valentina se limpia la cara resignada, mientras la filman de todos los ángulos. Abigaíl se inclina para dejar su mensaje de cortesía. —Bienvenida a este maravilloso santuario del saber, pobre gata de basurero. Solo quería darte un pequeño consejito, si intentas hacerte la lista conmigo, cosas peores puedes sucederte. No olvides que aquí solamente eres la pobre becada, la arrimada, la mugrienta insignificante a la que nadie le tenderá la mano. Será mejor que pienses bien las cosas antes de regresar mañana. Entendido, pequeña perra. —No le temo a tus amenazas, rubiecita, las he tenido peores y en todas me he levantado —Expresa Valentina salpicándole el yogurt que limpia de su cara. —Estás cavando tu propia tumba —Advierte Abigaíl antes de alearse. Las otras chicas la siguen sin dejar de reír y al mismo estilo de las chicas malas cada una deja una alentadora frase antes de seguir a la reina. “Las pobretonas como tú nada más sirven para divertirnos” “No tienes idea de a quien creíste desafiar” “Más te vale mantener tu distancia, rata de alcantarilla” “Adoro tu look ¿De dónde lo sacaste? ¡Del basurero!” Estalla en risas Ariana. Valentina respira hondo y las ve alejarse, únicamente le queda ponerse de pie ante las miradas de muchos estudiantes que prefieren pasar de largo ignorándola. “¡Mierda! Nadie dijo que sería fácil entrar a estudiar a una universidad tan prestigiosa como esa, ¡menos, si soy becada! Ay, malditas creídas” Se formula recogiendo su mochila para busca en ella unas toallas húmedas. Está en eso, cuando escucha una voz masculina muy sexy que hace que su piel se erice. —Veo que recibiste una exagerada bienvenida —menciona el chico, colocándose frente a ella. Levanta la vista y sus ojos se congelan en esa mirada hermosa que hizo temblar su corazón. Tiene en frente al chico más guapo que haya podido conocer antes y es que en el colegio de mujeres en de los que estudio, los profesores no eran ni la cuarta parte de sexis y angelicales como él. Parece destellar una luz a su alrededor y de repente una melodía romántica empieza a escucharse en su cabeza mientras lo ve mover los labios hablándole, ella solo sonríe y aunque no logra entender una sola cosa, no importa, solo quiere seguir flotando entre las nubes. “¡Ay, virgen de la candelaria! ¿Acaso así de bonito es el amor a primera vista?” se expresa sin dejar de sentir que está en el mismo cielo. De pronto sale del trance al ver su mano extendida con un pañuelo en ella. —Soy Dylan —, le manifiesta. — Valentina —Responde ella tomando el pañuelo, sintiendo que la calentura está llegando al límite en su cabeza. Una vez más la melodía dulce invadió su entorno, por qué él hacía estallar en mil sensaciones su corazón. Se siente muy feliz, que el estar en medio del pasillo, empapada con yogurt de la cabeza a los pies, no es relevante. —¿Nos hemos visto antes? —Pregunta un tanto sorprendido el chico lindo. —No lo creo. —Responde segura, sin dejar de perderse en su dulce mirada. ¡Oh! Esos ojos verdes sí que son bonitos. —Es que me parece conocerte. —Insiste Dylan sin dejar de sonreír y sin apartar esa mirada que le hace latir el corazón a mil. —A mí, me pasa lo mismo. Quizás por ahí nos hayamos visto sin vernos —. Ríe muy divertida limpiando su cara. —¿Sabes? Evitarás estos altercados si mantienes la distancia con ciertas chicas de por aquí. —Le aclara. —Pienso que ya sé a quiénes te refieres. —Responde Valentina limpiándose los brazos —No les tengo miedo, solo son gallinas alborotadoras, sé manejar a ese tipo de personas. —No tengo duda, pero Abigaíl suele ser muy intensa. —¿Sabes? Escuché que los millonarios lo tienen todo en la vida que tienen que ensañarse con los pobres solamente para sentir placer. Al escucharlo me reí de ello, sin embargo, no veo que no estaban equivocados—. Deja un leve suspiro. —Si me aceptas un consejo, quiero decirte que no las enfrentes, será conveniente que te mantengas a bajo perfil de ellas. —Gracias, no obstante, no me intimidan, son únicamente perros que ladran y no muerden. Dylan sonríe. —Deberías ir al baño para limpiarte. —Señala un corredor a la derecha—Nos vemos en clase. Porque estarás en mi clase ¿Verdad? —Si estudiarás medicina, creo que sí. — Valentina termina sonriendo de manera tímida. Dylan deja una linda sonrisa que la deslumbra y la hace suspirar mirando arcoíris, en tanto se aleja por el pasillo. Sonriendo vuelve a pegar la mirada en su mochila para buscar esos benditos pañitos húmedos. Cuando al fin los encuentra una chica aparece en frente, “¡Por favor! Que no sean esas locas” Suplica entre diente, a la vez que levanta la vista. Era una chica guapa, pelirroja y sonriente que la mira de manera amigable. —Hola, soy Gabriela Yanes, pero puedes decirme Gabi —extiende la mano. —Hola, soy Valentina. —ya veo que te dieron el recibimiento correspondiente. —Todo se sabe rápido en este lugar. —Las cosas malas, se esparcen en un segundo—. Camina hasta su casillero y saca una blusa y una chaqueta —. ¡Acompáñame! Era la segunda persona que estaba siendo amable con ella, quizás no todos eran como esas locas. Juntas llegan al baño, cuando entran había un par de chicas que la miran risueñas y se alejan murmurando. —No les hagas caso —. Refiriéndose a las chicas que acaban de salir—. Suelen ser así todo el tiempo. Por ciento, es la primera vez que observo que alguien de enfrentarse a las diosas. —Expresa Gabi arreglándole la chaqueta. —¿A quiénes? —Pregunta sorprendida Valentina. —De esta manera se les conoce a Abigaíl y su club de chicas bellas. Son esas modelos descerebradas que te dieron la bienvenida. Les gusta molestar a las chicas nuevas y subir videos al respecto. Las conozco desde que estamos en la academia. —le muestra su celular la evidencia enviada a las redes. —ya eres tendencia amiga. Si no intervine antes, es porque evito conflictos con ellas y quise comprobar si eras capaz de salir airosa. —Sonríe— Solo te daré un consejo. No te atrevas a mirar a su hombre. — ¿A quién? — Dylan, el chico atractivo que se te acerco después que se fueron. Es su prometido, van a sacarse el año entrante o no sé, pero quienes se han atrevido a poner los ojos en él, ya no han vuelto a aparecer por aquí. Que no te engañe su dulce apariencia, dicen que él es igual que ella, aunque eso no me consta. No trato de asustarte, sin embargo, si quieres terminar la carrera, será mejor que no te le acerques. ¿Qué tan tarde llegó ese consejo?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD