FINAL. PARTE 2 Jacinta Meses después… Ahora, mi vientre prominente era el centro de atención de quienes me rodeaban. Cada vez que caminaba por la oficina, las miradas de asombro y las sonrisas disimuladas de los empleados me seguían, como un recordatorio constante de cómo las cosas habían evolucionado. Paul, como siempre, estaba a mi lado, firme, protector, pero ahora había algo diferente en él. Su frialdad habitual se había suavizado con el tiempo, aunque seguía siendo el hombre pragmático y directo que conocí. Había aprendido a interpretar sus pequeños gestos, a descifrar su forma única de expresar afecto. Aquella tarde, estábamos en la terraza de nuestra casa, disfrutando del aire fresco y del silencio que parecía envolvernos. Paul se encontraba sentado frente a mí, con una taza de

