Capítulo 9 Una pequeña trampa. Paul Sonreí para mis adentros al ver cómo Jacinta se alejaba. Tal como lo había anticipado, no pudo resistirse a la tentación de usar la pequeña llave que, intencionalmente, dejé a su alcance. Lo que no preví fue que lo haría en este preciso momento, cuando hace mucho que no traigo a ninguna mujer a este lugar. Ella ni siquiera sospecha que esta habitación tiene una salida directa hacia el otro extremo de la casa, con una entrada completamente aislada. Ninguna de mis invitadas cruza jamás la puerta que conecta con mi dormitorio. —¿Y esa mujer? —preguntó la rubia que me acompañaba, con cierta incomodidad reflejada en su voz. —No te preocupes por ella —respondí, acercándome de nuevo hacia ella, queriendo desviar el tema. —Es que me dio un susto. No sabía

