Capítulo 120 Ayuda de traidores Paul Entré a la casa de Luc con cada uno de mis músculos en completa tensión, la casa estaba en completo silencio, roto únicamente por el eco de mis pasos apresurados mientras recorría cada rincón. Cada habitación vacía era un golpe a mi paciencia, una confirmación de que Jacinta no estaba allí. Sabía que Luc no me lo pondría fácil, pero esta vez se había atrevido demasiado. Apreté los puños y respiré hondo, tratando de enfriar mi cabeza y mis pensamientos, mi mente daba vueltas, preguntándose qué le habría hecho a Jacinta, a dónde podría haberla llevado y por qué no preví que algo así sucedería. Saqué el teléfono y marqué el número de Teo, la única persona a quien podía contactar para obtener respuestas, de seguro esta con Catherine, al menos contest

