Capítulo 38 No la dejaré ir Paul Aquella noche, me quedé en mi estudio, alejado de la habitación de Jacinta. Escuchar la voz de Catherine en esa llamada había removido recuerdos que creía haber dejado atrás. No podía simplemente entrar a la habitación y fingir que nada había pasado, no después de lo que escuché y de la forma en que Jacinta se sentía. ¿Fue tan cruel cuando habló con ella? Catherine siempre había sido una figura constante en mi vida. Éramos cercanos, habíamos compartido planes, promesas y secretos. Ella conocía cada rincón de mi vida, a excepción de mis gustos a la hora del sexo, y aunque nunca había habido amor en el sentido romántico, existía un lazo fuerte. Me levanté y me acerqué a la ventana, mirando hacia el jardín oscuro, tratando de darle sentido a todo. Jacint

